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Vincenzo Basile - Capítulo Cubano / Cubainformación. - Los días pasados, la atención mediática internacional ha sido concentrada sobre el caso del accidente de Payá y sobre el testimonio de los dos sobrevivientes, el español Corromeo y el sueco Modig. Ahora que ya no queda ninguna duda sobre lo que ocurrió el pasado 23 de julio (día del accidente), es hora de preguntarse qué es lo que estaban haciendo los dos políticos españoles en Cuba.
Un interesante editorial del diario Granma (La verdad y la razón), completamente ignorado por todos los medios internacionales, nos aclara algunos elementos desconocidos acerca de los dos ciudadanos europeos. Les propongo aquí algunos fragmentos que creo merecen particular atención.
El conductor del automóvil era Ángel Carromero Barrios, no precisamente un turista español. Ahora se sabe que es el Vicesecretario General de Nuevas Generaciones, sector juvenil del Partido Popular de España, cercano a los connotados anticubanos José María Aznar, expresidente del gobierno, y Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.
El otro pasajero era Jens Aron Modig, del Partido Demócrata Cristiano Sueco, émulo del ultraconservador "Tea Party" norteamericano, y presidente de su Liga Juvenil, con nexos, entre otras organizaciones anticubanas, con el Instituto Republicano Internacional (IRI) y vinculado a quienes en la derecha nórdica más nos hostigan.
Entraron a nuestro territorio el 19 de julio, con Visas de Turista, y disimuladamente, en violación de su estatus migratorio, se involucraron en actividades netamente políticas contra el orden constitucional.
No lo hicieron por su iniciativa, sino como parte de una operación organizada por Anikka Rigo, jefa de la Sección de Relaciones Exteriores del Partido Demócrata Cristiano Sueco, con el objetivo de traer financiamiento al minúsculo y contrarrevolucionario Movimiento Cristiano Liberación, que presidía Oswaldo Payá, uno de los fallecidos en el accidente; y de asesorar la constitución de una organización juvenil asociada a este.
Con ese propósito, el diputado del PP, Presidente de Nuevas Generaciones, miembro del Comité Ejecutivo Regional del PP y ex Asesor de Aznar, Pablo Casado Blanco, había instruido a Carromero ponerse en contacto con la española Cayetana Muriel Aguado, residente en Suecia y también del Partido Demócrata Cristiano Sueco, de la que recibió instrucciones, el dinero a entregar y un teléfono celular programado con los números necesarios. Posteriormente, Carromero contactó al sueco Modig mediante Facebook y luego se conocieron en un restaurante madrileño.
Modig ya nos había visitado en el 2009 con similares propósitos, bajo instrucciones de Víctor Olmedo Capdepon, dirigente del Partido Demócrata Cristiano Sueco y Redactor en Jefe de la revista contrarrevolucionaria "La Primavera de Cuba", radicada en Estocolmo y financiada por el Centro Internacional Demócrata Cristiano Sueco.
Habiendo entregado el dinero al destinatario y asesorado la creación del grupúsculo juvenil, se dirigían a Santiago de Cuba con propósitos similares cuando ocurrió el accidente.
Los dos ciudadanos extranjeros recibieron asistencia consular. El español Ángel Carromero Barrios se encuentra instruido de cargo por homicidio en ocasión de conducir vehículo por la vía pública. Al sueco Jens Aron Modig se le permitió retornar a su país, pese a las actividades ilegales que realizó y a la violación de su estatus migratorio.
Esto es lo que Cuba debe soportar, una injerencia que se ha convertido en algo normal, en algo que ya no provoca escándalo o estupor a nivel internacional. Lo que en todo el mundo se consideraría un acto de hostilidad, cuando ocurre en Cuba se considera ordinario. Los extranjeros injerencistas que en todo el mundo se clasificarían de espías o terroristas, en Cuba se convierten en dos ciudadanos extranjeros detenidos por el régimen. Ningún medio internacional, en ese sentido, se ha atrevido a ipotizar que hubiera sucedido en otros países. Ningún medio internacional se ha atrevido a subrayar el carácter injerencista del viaje de los dos ciudadanos europeos. Una de las pocas voces alternativas, ofrecida por Granma, ha sido calificada y automáticamente convertida en oficialista.
Para apreciar la veracidad de ese texto, no hace falta ser comunistas orevolucionarios. Lo único que se requiere es una completa objetividad. En ese sentido, el lector debería -sencillamente- preguntarse ¿qué ocurriría en mi país si dos extranjeros, pertenecientes a organizaciones políticas, financiasen a grupos ilegales que intentan derrocar el orden político, económico y social vigente? Una respuesta sincera y objetiva a esa pregunta hará entender precisamente el doble rasero con el cual los medios internacionales (y la opinión pública consecuente) tratan las cuestiones cubanas.
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