|

Vincenzo Basile - Capítulo Cubano / Cubainformación. -“La última vez que miré, efectivamente iba a 80 kilómetros por hora, pero cuando tuve el accidente no miré el cuentakilómetros y no puedo precisar de manera exacta a que velocidad iba.
Frené porque vi el cambio, el bache y la arena, y entonces accioné el freno, perdí el control del coche porque habíamos entrado en una zona con grava y perdí la estabilidad y la dirección ya no funcionaba, y no pude mantener el coche y ya no recuerdo más.
A nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera, simplemente yo iba conduciendo me percaté de un bache y tomé las precauciones de cualquier automovilista que es accionar el freno levemente. El coche perdió el control, no recuerdo señales.
En cuanto a las noticias que me han dejado leer, le pido a la comunidad internacional que, por favor, se centre en sacarme de aquí y no en utilizar un accidente de tránsito, que podría haberle pasado a cualquier otra persona, con fines políticos.” (Aquí el vídeo completo)
Estas fueron las palabras de Ángel Carromero, el ciudadano español involucrado en el accidente de Oswaldo Payá. Tras esas declaraciones, la fiscalía cubana decidió abrir un proceso penal por homicidio en ocasión de conducir vehículo por la vía pública.
Enseguida empezó el montaje manipulativo, protagonizado -sobre todo- por el diario español ABC. Así, por ejemplo, fue como el diario, que desde el principio había otorgado confianza a la versión complotista de la familia Payá, reprodujo la confesión de Ángel Carromero, el pasado 31 de julio, titulando “Cuba arranca a Carromero la confesión de que Payá murió en un accidente de tráfico”. Es decir, no se trataba de una aclaración de un testigo, mas de una confesión hecha -quizás- bajo coacción. Paralelamente publicaba un segundo texto titulado “La familia Payá sigue sin creer la versión oficial pese al vídeo” y le otorgaba mucha más confianza a esa que al mismo Carremero: “La mujer del disidente tiene sus razones. «Mi esposo y mi familia han recibido agresiones y amenazas de muerte durante años por parte de la seguridad del Estado. Nos han aflojado cuatro veces las tuercas de las ruedas del vehículo de Oswaldo para provocar un accidente. El último susto lo tuvimos el 2 de junio, cuando íbamos en el carro y recibimos un impacto que nos sacó de la carretera. ¿Por qué iba a fiarme ahora de las autoridades?»”.
El mismo día 31 de julio, ABC publicaba un artículo más titulado “Cuba acusa de homicidio al español Corromero por la muerte de Oswaldo Payá” y, una vez más, repetía el mismo guión: “Según la versión del Gobierno cubano, las causas del accidente fueron el exceso de velocidad y otros errores del conductor cuando el vehículo circulaba por un tramo en obras cerca de Bayamo (a unos 750 kilómetros al este de La Habana). En los últimos días, algunos miembros de la disidencia interna han expresado dudas sobre el suceso y la propia viuda de Payá, Ofelia Acevedo, dijo no aceptar la versión oficial”. Es decir, a pesar de las declaraciones del ciudadano español, el citado diario conservador seguía hablando de versión del gobierno cubano sobre las causas del accidente y de las dudas de la familia de Payá.
El día siguiente, el 1 de agosto, otros artículos dedicados al caso Carromero. Un primer artículo titulaba “El destino de Carromero depende de los intereses políticos del régimen cubano”. El texto reproducía las declaraciones de un tal Faisel Iglesias, fundador del Movimiento de Abogados Disidentes y miembro de la corriente liberal de la oposición cubana, quien hacía una total confusión de los hechos: “La situación es extremadamente delicada porque en Cuba no se ve el fenómeno desde el punto de vista jurídico [...]Aunque sea un supuesto accidente de tráfico, siempre va a verse dentro del color político y los intereses del poder [...] Se dice que se le imputa un delito de homicidio por imprudencia, pero en la entrevista al sueco las autoridades policiales le advirtieron de que el hecho de estar cooperando y dar dinero a un miembro de un grupo político ilegal en Cuba le puede traer consecuencias [...] Los opositores a la dictadura comunista soportan en el país una gran presión. «El artículo 124 del Código Penal cubano establece que quien coopere con estos grupos puede tener una sanción de 20 años» [...] «El destino de estas personas depende de los intereses políticos de los gobernantes cubanos»”. A pesar de dichas absurdidades, el diario ABC no aclaraba, por un lado, que el sueco Jens Aron Modig había confesado que trajo dinero para Oswaldo Payá siguiendo las instrucciones de su partido sueco, en violación de las leyes cubanas (y de la mayoría de los países del mundo) y, por otro, que ese mismo sueco ya estaba en libertad, regresando a Suecia. Es decir, las autoridades judiciales cubanas no han abierto un proceso por el delito del citado artículo 124 del código penal cubano, sino sólo por el accidente de tránsito que costó la vida de dos personas.
Siempre el 1 de agosto, ABC titulaba “Carromero, un defensor de la libertad en el País Vaso y en Cuba”, donde buscaba describir la personalidad del español, para así poder reafirmar la teoría de la conspiración del régimen cubano. Siguiendo el estilo de la familia Paýa, tras casi dos semanas del accidente, el citado texto reproducía un mensaje enviado por Carromero después del accidente “Acabamos de tener un accidente. La cosa se puede poner mal, y me tenéis que echar una mano” y agregaba “ya veía lo que se le venía encima. Conducía un vehículo en el que viajaban los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero. En ese momento, sólo sabía que estaban inconscientes en el asiento trasero. Poco después morían. Empezaba su odisea […] Pero por encima de todo, en privado, sus amigos sólo están interesados en destacar una circunstancia: «Es la prudencia personificada a los mandos de un coche»”. Y al mismo tiempo, reiterando la idea de la ‘inocencia’ de Carromero, un último artículo titulaba “Cuba prepara un juicio-farsa a Ángel Carromero tras hacerle «confesar»”. En ese último texto se reproducían tres declaraciones claves. La de Yoani Sánchez: “una mala noticia para el joven político español», que se convierte a partir de ahora en «rehén» de las intenciones finales del Gobierno de Raúl Castro”. Otra de Elizardo Sánchez: “el hombre clave que puede explicar qué pasó en el accidente es Ángel Carromero, y no tanto el sueco Aron Modig, que según explicó iba medio dormido; pero Carromero no podrá contar lo ocurrido hasta que no pueda hablar con libertad, es decir, hasta que se vaya de Cuba”. Y la última de la esposa de Payá: “Mi marido era súperprudente, nunca permitía que nadie condujera con exceso de velocidad”.
Todo el intento manipulativo del diario monárquico español queda muy claro. Seis artículos sucesivos en menos de 48 horas. Un maratón manipulativo donde el citado periódico intenta crear una imagen de complot político y de incertidumbre judicial, de amenaza y de coacción. Todo eso sin mencionar, ni una sola vez, una verdad tan simple como evidente, es decir, Carromero puede ser juzgado por causar el fallecimiento de dos personas, y -sobre todo- sin recordar que todo lo ocurrido en Cuba, en España también tendría un tratamiento parecido aplicando el artículo 142 de código penal español que establece:
“1. El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de uno a cuatro años.
2. Cuando el homicidio imprudente sea cometido utilizando un vehículo a motor, un ciclomotor o un arma de fuego, se impondrá asimismo, y respectivamente, la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores o la privación del derecho a la tenencia y porte de armas, de uno a seis años. [...]”
Por supuesto, la mención del citado artículo provocaría la caída de todo el giganteso show mediático organizado por los medios internacionales (y por el diario ABC en particular) y los obligaría a difundir una verdad inaceptable: Cuba, pese a tantas difamaciones, tiene un sistema jurídico que funciona y aplica leyes no muy distintas a las de otros países ‘democráticos’.
 |