Cuba: el odio de Marco Rubio
Noel Manzanares Blanco
Jueves, 18 de Junio de 2015

Noel Manzanares Blanco - Cubainformación.- Buscando información actualizada para compartir con mis lectores/as estas líneas y cumplir con mi promesa de abordar este título, encontré que Lillian Lechuga había rubricado Rubio en paños menores apoyada en un trabajo de The New York Times firmado por Steve Eder y Michael Barbaro, quienes describen el historial precario del susodicho. A la sazón, me acerqué al texto original y “descubrí” más de lo mismo: apenas un complemento de lo adelantado por The Washington Post en Abril de 2012.

Así, aprovecho para no abusar de su paciencia y compartir con usted a grandes zancadas los elementos más sobresalientes que me permiten sostener el porqué de estos párrafos.

Insisto en que el senador gringo de origen cubano no tardó ni un segundo de cara al reporte EE.UU. califica de positivo encuentro con Venezuela, y unió su voz al coro de críticas formuladas en contra del “inverosímil” encuentro unos diez días atrás entre el consejero del Departamento de Estado, Thomas Shannon, y el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello; al tiempo que recibía el apoyo de la congresista republicana por Miami, la gusano-yanqui Ileana Ros-Lehtinen, la misma señora que cuando el Compañero Fidel Castro estuvo gravemente enfermo no vaciló en solicitar el asesinato del Líder de nuestra Revolución.

De cara a este escenario, pienso que usted deduce sin mayor contratiempo de quién estoy escribiendo y cuál es la médula de su percepción sobre el sistema ideo-político y socio-económico que voluntariamente construimos el grueso de cubanas y cubanos en la Mayor de las Antillas. Por tanto, asumo que no se asombraría con lo que continúa.

El ex aspirante a la vicepresidencia y hoy pretendiente a principal inquilino de la Casa Blanca, redactó para CNN Cuba se aprovecha de EE.UU., el 4 de Febrero del corriente, a propósito de la nueva era que viven La Habana y Washington, aunque debo aclarar que en la ocasión el Editor de ese medio norteamericano consignó en una Nota de preámbulo: “El senador Marco Rubio, un republicano por Florida, es miembro de los comités del Senado de Relaciones Exteriores e Inteligencia. Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente las del autor”.

En el texto, este representante de la denominada extrema derecha cubano-americana que entre otros lidera el TERRORISTA Luis Posada Carriles, justo para desacreditar la actitud de Barack Obama, se quejó de que el Presidente cubano Raúl Castro hubiera declarado que para normalizar las relaciones era indispensable que Estados Unidos abandonara la Base Naval de Guantánamo, terminara el más largo y perdurable Bloqueo que registra la Historia, cesara las transmisiones de radio y televisión “Martí” y compensara a nuestra Revolución  por los daños humanos y económicos que el Águila Imperial le ha ocasionada/le sigue ocasionando al pueblo cubano —como si se tratara de invenciones del Gobierno del Caimán Verde.

Y en consecuencia con sus lamentos,  tuvo a bien cerrar su letanía contra nuestra lucha por actualizar/mejorar el modelo de sociedad con las palabras que siguen: “[…] Mientras el compromiso del presidente con el régimen de Castro continúa, haré todo lo que pueda para asegurarme de que esta 'normalización' no se lleve a cabo a toda costa, y se convierta así en otro ejemplo de política exterior fallida que hace que Estados Unidos sea más débil en el mundo y en última instancia, menos seguro” —las negritas son mías.

A esta trama, le incorporo los titulares Marco Rubio presenta ley para exigir a Cuba pagos a EEUU (entre $7.000 y $8.000 millones de dólares por las propiedades que fueron confiscadas —a pesar de que el lenguaje debía ser hablemos de compensaciones) y Marco Rubio cree que es un “terrible error” sacar a Cuba de lista terrorista (pues persiste el combate a personas “indefensa” —el mejor ejemplo de nuestro “terrorismo” quizás sea ante el Ébola).

No obstante, también debo aclarar que sus pretensiones tropiezan con obstáculos serios como el hecho que Grandes compañías de EEUU apoyan eliminación de sanciones a Cuba o el nacimiento de Engage Cuba, coalición estadounidense que promueve normalización de relaciones (una organización bipartidista a favor del fin del Bloqueo —ratifico: por ahora, un pelo del Lobo feroz).

Entonces, me atrevo a acreditar que el odio de Marco Rubio hacia Cuba parece lejos de garantizar que su camino hacia la Casa Blanca devenga puja capaz de contener el deshielo La Habana-Washington.

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