Los pacíficos opositores venezolanos que, en EEUU, ya estarían en la cárcel
Objetivo: Falsimedia
Miércoles, 03 de Mayo de 2017

Cubainformación TV – Basado en un texto del programa `Con el mazo dando´ (VTV).- Los terroristas opositores de Venezuela deberían saber algunas cosas que hacen en su país y que tendrían un severo castigo en sus idolatrados EEUU. Edición: Ane Lópes.

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Texto adaptado

Los pacíficos opositores venezolanos que, en EEUU, ya estarían en la cárcel

Cubainformación TV – Basado en un texto del programa `Con el mazo dando´ (VTV).-Los terroristas opositores de Venezuela deberían saber algunas cosas que hacen en su país y que tendrían un severo castigo en sus idolatrados EEUU.

La primera enmienda de la Constitución, la que allí -nos dicen- garantiza la libertad de expresión, tiene claros límites.

Las manifestaciones, que deben ser, ante todo, pacíficas. Deben tener hora, fecha y lugar anunciados. Un acto que involucre a un grupo numeroso y el uso de sonido amplificado, necesitará un permiso.

Bloquear calles como método de manifestación o congestionar el tránsito, sencillamente, está prohibido. También hacer uso de máscaras. Es decir, todo lo que vemos que la oposición golpista venezolana hace en cada protesta.

El desacato o el acto de interferir la orden legal de un oficial de la policía, está penado. Justo lo que los jóvenes neofascistas venezolanos hacen a cada rato, ante las cámaras cómplices de los medios internacionales. Y, por supuesto, en EEUU está penada la invasión de la propiedad, sea pública o privada.

En EEUU, un orador puede ser detenido si promueve actos de violencia o instiga a la gente a cometer actos ilegales. Es decir, lo que han hecho, en estas últimas semanas, ante decenas de medios de todo el mundo, líderes opositores como Freddy Guevara, María Corina Machado o Henrique Capriles Radonski.

Todos, absolutamente todos, ya estarían presos en EEUU.

Texto original

¿Quién reprime a quién? 6 cosas que los guarimberos no podrían hacer en gringolandia

`Con el mazo dando´ (VTV).- ¿Sabías que bloquear las calles como método de manifestación es considerado un delito en Estados Unidos (EEUU) y las fuerzas de seguridad accionan rápidamente? ¿Sabías que en el país del norte si una persona pone a otras en peligro en el transcurso de una protesta, queda sujeto a que lo arresten? ¿Qué pensarán de esto los terroristas de la derecha que en los últimos días han venido causando destrozos y agredido a efectivos de seguridad en diversas zonas de Caracas y en otras ciudades del país en sus protestas “pacíficas” contra el Gobierno Nacional?

Si bien es cierto que la “todopoderosa” primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos contempla la libertad de expresión, y el derecho a protestar pacíficamente, también tiene límites.

1. Hora, fecha y lugar regulados

Por ejemplo, la Unión de Libertades Civiles de los Estados Unidos (ACLU, por sus siglas en inglés), quien dice ser el principal protector de la libertad en el imperio estadounidense, señala que la Constitución de ese país le garantiza el derecho a participar en manifestaciones pacíficas en los “foros públicos tradicionales”, tales como las calles, las aceras o los parques. Sin embargo, el gobierno puede imponer restricciones en cuanto a “la hora, el lugar y la forma” de la expresión, al requerir permisos, reseña la organización en un folleto publicado en la página  https://www.aclu.org/files/pdfs/immigrants/acluprotestbrochuresp1.pdf.

2. Prohibido congestionar el tránsito

La citada web también señala que en Estados Unidos un ciudadano tiene derecho a distribuir impresos, sostener rótulos y recabar firmas para peticiones sobre las aceras o en frente de edificios gubernamentales, siempre y cuando no interfiera con las actividades de otras personas, obligue a las personas que pasan a aceptar volantes o provoque congestionamientos de tránsito.

Agrega que para poder montar un acto que involucre a un grupo numeroso y el uso de instalaciones públicas o de sonido amplificado, necesitará un permiso.

3. Inmigrantes no protestan

Por supuesto, no debe resultar extraño que Estados Unidos siendo tan excluyente como es, establezca limitaciones para los inmigrantes. En ese sentido, de acuerdo a la Ley del Patriota de los EEUU (Patriot Act), toda persona que no sea ciudadana de ese país y que no sea residente permanente, puede ser investigada simplemente a causa de sus actividades relacionadas con la Primera Enmienda. Los inmigrantes que quieran participar en una protesta, marcha o manifestación siempre deben llevar consigo los números telefónicos de sus amigos y parientes, así como los números telefónicos de un abogado de inmigración o de una organización que abogue por los derechos de los inmigrantes, agrega la citada web.

4. Sin violar propiedad privada

Si bien es cierto que la primera enmienda de la Constitución gringa habla del derecho a la libertad de expresión, la misma no protege las formas de expresión que impliquen quebrantar leyes establecidas, tales como la invasión a propiedad, el desacato o el interferir con la orden legal de un oficial de la policía, refiere https://www.aclu.org/files/pdfs/immigrants/acluprotestbrochuresp1.pdf. ¿Qué dirán de esto los terroristas de la derecha venezolana que no solo arremeten contra instituciones e instalaciones públicas, sino también contra su amada propiedad privada? Y peor aún: desobedecen las ordenes de los efectivos de seguridad.

5. Quien incite al caos va preso

Presten atención “líderes” de la derecha venezolana. En Estados Unidos aunque los oradores provocadores no pueden ser castigados por el simple hecho de alborotar al público, el orador puede ser arrestado por agitación si promueve actos de violencia o instiga concretamente a la gente para que cometa actos ilícitos, refiere la citada página ¿Qué les hubiese pasado a Freddy Guevara, Leopoldo López, Juan Requesens, María Corina Machado, Henrique Capriles Radonski, entre otros dirigentes de la oposición nacional si sus llamados de violencia lo hacen en su amado país del norte? seguramente todos estuviesen presos.

Cojan dato, terroristas de la derecha venezolana, en su amado Estados Unidos, si usted pone a otras personas en peligro en el transcurso de una protesta, queda sujeto a que lo arresten. Una protesta que impida el tránsito vehicular o peatonal es ilegal si no cuenta con permiso, agrega el citado link. ¿Cuántas vidas no han puesto en peligro los terroristas de la derecha venezolana con sus guarimbas? De hecho en el 2014 por sus acciones vandálicas 43 personas perdieron la vida y alrededor de 800 resultaron heridas. En los últimos días estos terroristas han puesto en peligro la vida de los efectivos de seguridad y de ciudadanos venezolanos con sus protestas “pacíficas”.

Agrega https://www.aclu.org/files/pdfs/immigrants/acluprotestbrochuresp1.pdf que en el imperio estadounidense los ciudadanos de ese país no tienen derecho a obstaculizar la entrada a un edificio ni a acosar físicamente a nadie. Por regla general, los actos de libre expresión no pueden efectuarse en propiedad privada, incluyendo los centros comerciales al aire libre, sin el consentimiento del dueño de la propiedad. Usted no tiene derecho a permanecer en propiedad privada después de que el dueño de la propiedad le haya pedido que se vaya. ¿Qué dirán de esto los terroristas de la derecha venezolana que les encanta hacer barricadas en las urbanizaciones del este y en las principales arterias viales?

6. También se piden permisos para manifestaciones públicas

En Estados Unidos, por ejemplo, el derecho a organizar marchas pacíficas en público está ampliamente protegido por la libertad de expresión y reunión, establecida en su Constitución, sin embargo, en estados como Nueva York es necesario solicitar permiso a las autoridades locales. Asimismo, el uso de máscaras en estos actos está prohibido desde 1854, reseñó el 1 de septiembre de 2013 http://www.excelsior.com.mx

En mayo de 2014 la http://www.bbc.com publicó un reportaje en donde abordó los verdaderos límites de la libertad de expresión en el imperio gringo señalando que la intersección de dos calles con tráfico o las bases militares son lugares clásicos donde no rige la libertad de expresión. En la acera y los parques sí está permitido emitir opiniones en voz alta, siempre que no se interrumpa el paso de los peatones.

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La columna

Prohibido olvidar

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Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- La mafia terrorista anticubana intenta tergiversar la historia de sus crímenes contra el pueblo cubano durante más de medio siglo, acusando al gobierno revolucionario de cometer “actos de lesa humanidad”. Envalentonados por la presencia del presidente Donald Trump en Miami, y sus palabras desacertadas contra Cuba el pasado 16/06/2017, los que abandonaron su tierra y solo acumulan largas listas de fiascos, pretenden ahora inventar un espectáculo circense con un apócrifo juicio, en una fingida “Comisión Internacional Fiscalizadora de Crímenes de Lesa Humanidad del Castrismo”, bajo la consigna de “Prohibido olvidar”. El espectáculo tuvo lugar el 15/07/2017 en la de la Alcaldía de Miami, donde varios contrarrevolucionarios, autodenominados “exiliados”, y algunos residentes en Cuba como el asalariado Antonio Enrique González-Rodiles, expusieron sus alegatos, al parecer olvidándose de que los cubanos que viven en la mayor de las Antillas están alfabetizados y la mayoría posee nivel técnico o universitario, que les permite leer y conocer la verdadera historia de su patria. Si alguien no tiene derecho a olvidar es precisamente el pueblo cubano, que sufrió una cruenta tiranía encabezada por Fulgencio Batista, quien asesinó, torturó y ordenó desaparecer a miles de jóvenes que se oponía a su régimen de terror, apoyado política y militarmente por el gobierno de Estados Unidos. Esos que ahora conforman el “juicio contra Castro”, son los mismos que trabajaron junto a Batista, cuando en 1952 se apoderó del poder mediante un golpe de estado, pisoteando la constitución de la República. Está claro que los cubanos no pueden olvidar que asesinos como Esteban Ventura, Rolando Masferrer, Jesús Blanco Hernández, Conrado Carratalá, José Ramón Conte Hernández (miembro de la brigada mercenaria de Bahía de Cochinos y del grupo de asesinos de Carratalá, nombrado el “grupo 5” encargado de los asesinatos a jóvenes revolucionarios, y autor del asesinato del estudiante y obrero Antonio Díaz Santana), Luis Alberto del Río Chaviano, Mariano Faget, Pilar García, Julio Laurent y decenas de asesinos más, lograron el estatus de refugiados en Estados Unidos, a pesar de las reclamaciones de los tribunales cubanos para juzgarlos por sus crímenes. Para esos y su jefe Fulgencio Batista, nunca celebraron un juicio y menos aún conformarles una Comisión Internacional Fiscalizadora de Crímenes de Lesa Humanidad, porque muchos de los “exiliados” participaron en sus delitos. Cómo se le podría olvidar a los cubanos residentes en la Isla, los crímenes cometidos por quienes al servicio de la CIA asesinaron en las montañas del Escambray, a campesinos humildes y alfabetizadores, o de aquellos que colocaron petacas incendiarias en los grandes centros comerciales de La Habana, cines y teatros, para sembrar el terror entre los ciudadanos, establecido por un plan de la CIA hoy desclasificado, en el que tuvo una amplia participación Carlos Alberto Montaner, quien mutó de terrorista a analista político. Tampoco los pescadores cubanos borrarán de sus mentes los ataques terroristas efectuados contra sus barcos y casas en las costas, por comandos de Alfa 66, dirigidos por Andrés Nazario Sargent, entre ellos el perpetrado sobre el caserío de Boca de Samá, al norte de Banes, Holguín, causando dos muertos y cuatro heridos, en el que una adolescente perdió su pie derecho. En Cuba nadie olvida los actos terroristas contra embajadas, consulados y oficinas comerciales cubanas en Madrid, New York, Perú, Argentina y Canadá, que causaron destrucción y muerte de diplomáticos cubanos. Tampoco los padres e hijos de los diplomáticos y funcionarios cubanos Félix García Rodríguez, Jesús Cejas, Crescencio Galañena, y del técnico de la pesca Artaigñan Díaz, asesinados por terroristas de Omega 7 “exiliados” en Miami, podrán borrar de la memoria tales actos. Aún varios de esos asesinos, entre ellos Luis Posada Carriles, autor junto a Orlando Bosch, de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano en el que perecieron 73 personas inocentes, Eduardo Losada Fernández, Pedro Remón, Guillermo Novo Sampol, Gaspar Jiménez Escobedo, Andrés García,  viven en Estados Unidos sin ser molestados y respaldados por el denominado “exilio”. Nunca un país ha sido tan agredido por solo decidir adoptar un sistema distinto al de Estados Unidos. La guerra económica total impuesta desde 1962 afecta a varias generaciones de cubanos. La guerra biológica sufrida por los cubanos, jamás se borrará del corazón de los padres de 101 niños muertos en 1981 producto de la introducción premeditada del virus del Dengue Hemorrágico, inexistente hasta entonces en Cuba, por el grupo terrorista dirigido por Eduardo Arocena, según declaró durante el juicio celebrado en New York en 1984, por asesinar al diplomático cubano en Naciones Unidas, Félix Rodríguez. Igualmente, le sumaron la guerra contra la flora y fauna de la isla para evitar la alimentación del pueblo. Los “exiliados” de Miami tienen que tener presente esos crímenes de lesa humanidad, pues la Fiebre Porcina Africana fue introducida desde Estados Unidos y a causa de ella se sacrificaron 424,848 cerdos. La Roya y el Carbón de la caña de azúcar afectó miles de caballerías de caña. La Sigatoka Negra, que afecta el cultivo del plátano y no existía en Cuba hasta 1990, fue introducida para afectar la alimentación del pueblo. La Tristeza de los Cítricos y el Minador de los cítricos, aparecieron en Caimanera, Guantánamo en las cercanías de la Base Naval Yanqui y posteriormente en Matanzas, perjudicando amplios sembradíos de frutas. La Seudodermatosis Nodular Bovina, cuyo agente causal es el virus de SNB, infestó añojas y novillas, perjudicando la producción de leche al provocarles daños en la piel. Igual situación sucedió al detectarse la Mamilitis ulcerativa de la vaca lechera, causada por el Herpes Virus MUB, el que infesta las ubres. La lista de crímenes es demasiado larga para que a nadie en Cuba se le puedan olvidar. Por tanto, los que están condenados a perpetuidad son precisamente esos “exiliados” que fracasados y frustrados pretenden desnaturalizar la historia. Por esas razones los cubanos de ningún modo olvidarán a sus muertos, pues como aseguró José Martí: “Olvidar es de ruines” *Arthur González, cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano. Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación Estos textos pueden ser reproducidos libremente siempre que sea con fines no comerciales y cite la fuente. ...

Arthur González (Heraldo cubano) | Jueves, 27 Julio 2017

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