Guantánamo debatirá sobre desertificación y sequía PDF Imprimir E-mail
Sociedad
Lunes, 19 de Junio de 2017

Juventud Rebelde.- El imperativo de imponerse a la sequía y la desertificación, se subrayará este sábado en Guantánamo, en un taller que coincide con el Día Mundial de lucha contra ambos fenómenos, instituido por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
La efeméride, instituida en 1994, se celebra anualmente por designio de la Asamblea General de la ONU, y marca el aniversario de la adopción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, adelantó el Máster en Ciencias Mario Montero, según reportó la ACN.

Moreno, quien integra el ejecutivo de la filial de la Sociedad na para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental ( SOLAR), recordó que Guantánamo es la única provincia na con una región semiárida (franja costera sur) y una zona tropical lluviosa; las Cuchillas del Toa.

Junto a la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción (UNAICC), y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, SOLAR auspiciará hoy un taller, con expertos de varias ramas, para precisar las consecuencias de la sequía y la desertificación en Guantánamo, y sus vínculos con el cambio climático.

Dicho cambio provoca el aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías, déficit hídrico y deterioro de la calidad de las aguas, por lo cual la delegación del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) es abanderada en la adaptación a esos cambios, al ejecutar en Guantánamo inversiones que disminuyen el envío de dióxido de carbono a la atmósfera.

Sobre las medidas para mitigar los efectos socioeconómicos negativos que ocasión la falta de precipitaciones y la depresión de las fuentes de abasto en el territorio no más oriental, dictará una conferencia magistral el ingeniero Alfredo Correa Álvarez, delegado del INRH e integrante de la Junta Directiva Provincial de la UNAICC.

Mientras la sequía es un evento de lento desarrollo y efecto de la carencia prolongada de precipitaciones y del descenso del nivel del agua, la desertificación tiene su origen en la degradación de tierras en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas.

La escasez prolongada de humedad constituye un peligro de la naturaleza, teóricamente presente en todos los tipos de clima y debe su origen a la falta de precipitaciones.

En cuanto a la desertificación, no es imputable a la extensión de los desiertos actuales, sino al hecho de que los ecosistemas de tierras secas, que cubren más de la tercera parte de las tierras firmes del mundo, son sumamente vulnerables a la sobreexplotación y el aprovechamiento inadecuado de ese recurso.

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