Luis Manuel Pérez Boitel - La Jiribilla.- El Alba como proyecto de integración cada día consolida sus resultados para nuestros pueblos de América, en virtud del cumplimiento de los Acuerdos bilaterales suscritos entre las Naciones, por lo que se libra hoy en nuestro continente importantes batallas que tienen un impacto en la salud,   la educación y en otros sectores de la economía. 

Esa integración que retoma el ideal de Morelos, de Martí, de Bolívar, así como de otros próceres de la independencia de nuestro continente, y que Cuba y Venezuela han dado como alternativa para nuestros países, no puede quedar —sin embargo— en el plano de los acuerdos o convenios suscritos.


Según expone Enrique Antonio Acuña[1]: “Los procesos de integración son acuerdos y convenios intrarregionales, y —en algunos casos extrarregionales—, que son producto de la regionalización causada por contradicciones del desarrollo capitalista imperial, en la fase del neoliberalismo. En términos generales, la mayoría de estos grupos son asociaciones de tipo comercial que aspiran a la conformación de bloques económicos ortodoxos, en el sentido de cumplir con las etapas de la teoría económica al modelo europeo: Área de Libre Comercio (preferencial); Unión Aduanera (arancel común externo parcial); Mercado Común (mercado único); Unión Económica (políticas económicas integradas); e Integración Política (unión política y económica supranacional).  No obstante, entendemos que no puede verse solamente el problema de la integración como la firma de Acuerdos y Convenios para el desarrollo de nuestros pueblos, tiene que existir una integración más palpable legalmente a través de una Ley de Leyes, dejando atrás el concepto de integración como esa suma de Acuerdos, lo cual podría valorarse a partir de un modelo que según el legado de Martí nos propone como la entrega de una parte de la soberanía de nuestros pueblos para la constitución de una soberanía mayor, de allí la necesidad de una Ley de Leyes, una Ley Fundamental o Constitución  como elemento imprescindible en el proceso de integración  que hoy viven  nuestros pueblos, lo que entendemos le daría una coherencia más amplia al hecho del modelo que se propone por el ALBA.  

Según M. Hauriou[2] una Constitución es: “una organización de instituciones” la cual ha sido también  valorada como “un sistema de gobierno de un país o un conjunto de normas que establecen, regulan o gobiernan el estado”, así también como “un conjunto de los grandes principios que rigen la organización del estado”, sin embargo, muchas de esas definiciones obvian la necesidad de valorar la Constitución como un conjunto de normas legales, organizadas coherentemente, escritas o no escritas, que regulen una amplia gama de relaciones sociales que posteriormente tendrían la mirada del legislador para analizarla (léase en orden prelativo) en función de los intereses del estado, por lo que no puede circunscribirse al hecho del aparato estatal en cuanto a su organización y principios que la forman e informan.  Hoy incluso la mirada de los constitucionalistas se enmarca en el tema de las Constituciones económicas al analizar los elementos que tienen las constituciones modernas para refrendar elementos económicos o que tienen un impacto en tal esfera,  quizá seguidores de Labriola en tanto la economía es el centro de todas las complejas relaciones sociales y sobre la cual estaría la superestructura de cualquier sociedad. No obstante, la mirada de los estudiosos está mucho más cerca de la protección que hoy buscan en las Constituciones al hecho de la propiedad, ya no vista como un simple derecho “de” propiedad privada, sino como un derecho “a” la propiedad privada, unido además al hecho de las relaciones que tendría el estado con la función de la economía y de allí la defensa que hoy buscan los politólogos burgueses de que el estado es un mal administrador de la economía y, por tanto, esa función debe pasar a las empresas (trasnacionales, multinacionales, oligopolios, etc.) para que desarrollen su actividad, defendiendo con esto una nueva oleada del liberalismo económico, visto como neoliberalismo[3],  y el aumento de la expansión del capital, lo que trae como consecuencia el desarrollo del capitalismo en modos más brutales y con consecuencias más negativas para los pueblos subdesarrollados.  Por ello, la incorporación de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de América es un hoy una razón necesaria, ya no vista incluso como una simple alternativa, ni como un modelo, sino como una necesidad para los pueblos, para las culturas de nuestros pueblos. Además,  el desarrollo más creciente del capitalismo trae aparejado la necesidad que hoy tienen los estados de conformar bloques económicos que le permitan una mayor búsqueda de mercados y una defensa de lo nacional.  Defender, por tanto, el ALBA es tener conciencia de lo que el capitalismo ha hecho a nuestros pueblos, es asumir el momento histórico que nos ha tocado como un momento necesario y trascendental  y único para nuestros pueblos.  Defender el ALBA es dar a conocer al mundo lo que hoy hacen los médicos cubanos en muchos países y que los medios de prensa  omiten en sus columnas.  Defender esta Alternativa es  aportar elementos necesarios para el futuro de la integración que más que económica es una integración cultural.

El ALBA es hoy una gran realidad más que una esperanza para nuestro continente, pues ya existe, ya todos los pueblos de América que lo prefieran pueden incorporarse, los logros de dicho proceso se manifiestan en los resultados alcanzados por los integrantes de esta Alternativa y por los acuerdos que posteriormente son aceptados por otras naciones que se van integrando, como por ejemplo lo ha asumido Bolivia. 

El convenio original de los acuerdos en el marco del ALBA, está en el Convenio Marco Cuba - Venezuela, el cual se firmó entre los presidentes Hugo Chávez por la parte venezolana, y Fidel Castro por la parte cubana, en el año 2001. Dicho convenio estipula la cooperación entre ambos gobiernos, en función de lograr el desarrollo sustentable e integral de ambos pueblos, en las materias que fueran más sensibles para cada país y en las que prevalecería la relación de solidaridad y complementación de nuevo tipo, alejado fundamentalmente de las políticas neoliberales que estaban siendo aplicadas a la mayoría de los países de la región por parte de los grandes centros de financiamiento multilateral, tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.   
Posteriormente se firmaron nuevos proyectos de cooperación entre Venezuela y Cuba en el marco del ALBA, como:

1. Instalación de un cable submarino de comunicaciones entre Cuba y Venezuela: lo que implica la creación de un Grupo Multidisciplinario para los estudios y puesta en marcha de un sistema internacional de telecomunicaciones entre Venezuela y Cuba, que estará formado por un cable submarino de fibra óptica a construir entre La Guaira, Estado de Vargas, en Venezuela, y la localidad de Siboney, provincia de Santiago de Cuba, en Cuba. 

2. Exploración y explotación de los recursos hidrocarburíferos en la Zona económica exclusiva (ZEE) del Golfo de México y otras áreas del territorio de Cuba.

3. Estudios de cuantificación y certificación de reservas de los yacimientos en la faja petrolífera del Orinoco lo que permitirá realizar un estudio de cuantificación y certificación de las reservas en el bloque Boyacá Norte.

4. Explotación y desarrollo de minerales serpentiníticos niquelíferos que implica la Creación de una empresa mixta para la exploración, desarrollo, explotación y procesamiento de minerales serpentiníticos niquelíferos, así como la comercialización dentro y fuera del territorio cubano del ferroníquel obtenido y los subproductos y desechos relacionados con el proceso.

5. Otorgamiento de financiamiento para la instalación y puesta en servicio de una planta eléctrica de 175 MW para lo cual se firmó un memorando de entendimiento para presentar el estudio evaluativo del otorgamiento del financiamiento para la instalación de la planta eléctrica que asegura el servicio eléctrico a la futura producción de ferroníquel. 

6. Modernización y construcción de puertos en Cuba y Venezuela, creándose una Empresa mixta entre ambos países. 

7. Constitución y reparación de embarcaciones menores. 

8. Empresa financiera para la adquisición de buques para lo que se dispuso conformar un Grupo de Trabajo entre ambas partes, para la elaboración de un Estudio de Factibilidad Económico Financiera, para la “creación de una Empresa mixta”, especializada en créditos marítimos, que tendrá como objetivo financiar la adquisición de buques para ambos países, combinando financiamientos otorgados por la parte venezolana en condiciones preferenciales y los obtenidos de terceros.

9. Créditos de infraestructura en el sector ferroviario, para lo que es necesario crear un Grupo de trabajo para estructurar un financiamiento en condiciones preferenciales, a ser otorgado por la República Bolivariana de Venezuela, por 100.0 MMUSD o su equivalente en otras monedas, destinado a la adquisición de medios de comunicación, equipos, herramientas, materias primas, medios de señalización ferroviaria, maquinaria especializada para la actividad de vía férrea, movimiento de tierra y otros equipos.

10. Construcción y explotación de tres hoteles en Cuba lo cual será viable a partir de una empresa mixta en Cuba para la construcción y posterior uso y aprovechamiento de las instalaciones turísticas ubicadas en Cayo Coco, Cayo Paredón Grande y Cayo Guillermo.

11. Construcción y explotación de un hotel en Venezuela.

12. Programa de incentivo turístico para empleados del sector público de Venezuela en el cual la parte venezolana comercializará paquetes turísticos, que permitan la movilización y el traslado de personas hacia Cuba para llegar hasta 100 mil turistas al año.

13. Producción conjunta de arroz para lo cual se constituirá una empresa mixta en el estado de Barinas, municipio de Arismendio, para la producción y exportación de arroz hacia Cuba.

14. Manejo de bosques naturales, fomento de plantaciones forestales y la producción de madera.

15. Producción de acero inoxidable en Venezuela para lo cual se constituirá una empresa mixta para la producción de acero inoxidable en Venezuela.

16. Empresa de seguros lo que implica la creación de una empresa mixta en Venezuela para seguros y reaseguros, como alternativa para proteger contra riesgos asegurables los activos estatales y las inversiones de relevancia económica y social que realizan ambos gobiernos, a costos razonables.

Sin embargo, aún cuando el acuerdo inicial  ha sido razón de otros convenios como los 16 que se precisan anteriormente, y otros como el sugerido por Evo Morales referido al Tratado de Comercio para los pueblos (TCP), es necesario  la implementación de una Constitución que enmarque no solo en el plano económico y social el desarrollo de la Alternativa, sino que establezca nuevos conceptos de integración.  Una  Constitución que debe enfocarse a partir de los futuros estados que se incorporen, con esa dialéctica, y con los resultados obtenidos hasta hoy. Tendría que hablarse incluso desde ahora de un ciudadano del Alba, con derechos y obligaciones, tendría que plantearse la necesidad de enfocar la soberanía con la base martiana que exponemos,  y establecerse una definición de sistema político, del sistema económico que tengan en cuenta y respeten lo definido como tal en las constituciones de los Estados miembros,  así como delimitar las funciones del Estado en esa integración mayor y su organización, en tanto exista un aparato gubernamental que vele y ejecute por los diferentes acuerdos y Convenios suscritos y analice la solicitud de integración de nuevos estados. Una constitución que ampare cualquier acto soberano como, para citar un solo ejemplo, la posibilidad de crear un Banco del Sur, idea muy interesante y necesaria que propone el Presidente de Venezuela y que ha causado preocupación en el Banco Mundial,  por lo que resultaría quizá necesaria la implementación de una Moneda en circulación, la moneda del Alba, que pudiera llevar dicho nombre y que fuera equivalente a 100 unidades.  No podemos pensar en un Banco del Sur con los mandatos del dólar norteamericano, pero tampoco sin la garantía de un texto constitucional que se enarbole como fundamento para tal decisión.  Sería imprescindible pensar en una Constitución donde los acuerdos y convenios suscritos por los países miembros en la actualidad sean incorporados al mismo, así como la creación de un cuerpo militar multinacional que permita la protección de la soberanía del ALBA, exponiendo con esto  algunos elementos que pudieran estar refrendados en la Constitución del ALBA la cual tendría que respetar las condiciones específicas de los países de la región.  

Si retomamos el pensamiento de Thomas Paine, que recuerda José Peraza Chapeau[4] defendido en el siglo XVIII en tanto: “una  Constitución no es algo solamente de nombre, sino de hecho.  No es un ideal, sino una realidad.  Y si no se produce en forma visible no es nada”.  Tendríamos que admitir que  existe de facto una constitución en el marco del Alba, pero este planteamiento de Paine nos acerca mucho más a las Constituciones no escritas y no a lo que necesitan nuestros pueblos de América.

La realidad es que el hombre de Nuestra América incorporado a la Alternativa tenga hoy un marco legal que solo una Constitución o Ley Fundamental pueda propiciar a nuestros pueblos.  Este pudiera ser un segundo paso en esta Alternativa que bajo el nombre de ALBA es un modelo de integración basado en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común para avanzar a niveles más altos de desarrollo por los pueblos.

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