Che Guevara: presente en la Nueva América

Octubre del año 2007: 40 años de la ejecución, un domingo 9 de octubre de 1967, de Ernesto Guevara. Tenía 39 años, como Emiliano Zapata y César Augusto Sandino a su muerte. El Che fue ejecutado por militares bolivianos, entrenados y asesorados por el ejército de Estados Unidos, que ocultaron su cuerpo para que sus restos jamás aparecieran, temerosos de su resurrección política.

Pero, burlando los deseos de la CIA y los mandos militares bolivianos, la figura revolucionaria del Che adquirió al poco tiempo una dimensión integradora, planetaria, y se convirtió en símbolo de todas las ideas de la rebeldía contra la injusticia social.


Un equipo científico multidisciplinar de Cuba logró hallar los restos del Che y de sus compañeros y compañeras de guerrilla treinta años después de su asesinato. Y el 12 de julio de 1997 llegaron a Cuba, recorriendo pueblos y ciudades de la Isla. El pueblo cubano, en vigilia prácticamente unánime, realizó en silencio un sobrecogedor homenaje colectivo a la figura del Guerrillero Heroico.

¿Por qué el Che, pensador y guerrillero, se convirtió tras su muerte en Che símbolo, en Che icono de la resistencia? ¿Es acaso la presencia globalizada de su rostro en millones de prendas una perversión de las ideas que defendió Ernesto Guevara Che? Hay respuestas encontradas a esta pregunta. Pero quizá una de las más cualificadas sea la de su propia hija, Aleida Guevara March: “al ver la imagen en todos lados, al menos conseguimos que muchos jóvenes se pregunten quién era este hombre. Muchos jóvenes me hablan de mi padre como una bandera de la resistencia, un hombre de ideales. No es una imagen vacía. Es un ser humano completo que ojalá pueda ser imitado por muchos otros seres humanos en el planeta.”

Es cierto que la industria del capitalismo fagocita nobles causas y reconvierte en utilidades a los y las mejores de la Historia. Pero el Che, aún convertido en fetiche o estampa, ha salido victorioso del embate del mercado. Porque hoy, en medio de un brutal linchamiento de las ideas revolucionarias, de las ideas socialistas, por parte de los mecanismos de la superestructura ideológica (grandes medios de comunicación e industria editorial, básicamente), la imagen del Che es mensaje y estandarte: un rotundo no a este sistema global de opresión, explotación e inequidad que representa el capitalismo.

Trabajo voluntario y voluntariado son conceptos centrales en el pensamiento y la obra del Che, hoy reconvertidas por el gran aparato ideológico en clichés políticamente correctos. El Che era –y sigue siendo en la Cuba que construye y reconstruye su experiencia socialista- el abanderado del trabajo con conciencia, de la transformación social y económica desde la ética, de la integralidad de la transición desde el capitalismo hacia el socialismo, haciendo marchar al unísono expropiación revolucionaria y desalienación. Recordando sus palabras, “el socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero a la vez contra la alienación… Si el comunismo desprecia los hechos de conciencia, puede ser un método de reparto, pero dejará de ser una moral revolucionaria”.

El Ché fue pensador activo y crítico y trabajador ejemplar e infatigable. Su persona también reflejaba esa integralidad. El Che hacía lo que decía; decía lo que pensaba y pensaba como vivía. Para el Movimiento de Solidaridad con Cuba y para el equipo de CUBAINFORMACIÓN, el Che sigue siendo uno de los referentes insoslayables. 40 años después de su muerte, el Che está más vivo que nunca, presente en el gran proyecto de transformación revolucionaria que hoy vive la Nueva América.

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