Gerardo Arreola - La Jornada.- El huracán Gustav era evaluado hoy como el más destructivo de los últimos 50 años en Cuba. No causó muertes pero, según los primeros reportes oficiales, descargó un durísimo golpe económico por la destrucción de infraestructura eléctrica y de comunicaciones, vivienda y cultivos, así como daños aún sin precisar en centros turísticos y en el tabaco de exportación, que en esta época está en etapa de procesamiento bajo techo.


El fenómeno lanzó el peso principal de su fuerza sobre un corredor que se inicia en la Isla de la Juventud (suroeste del país) y cruza en diagonal entre la ciudad de La Habana y la de Pinar del Río, capital de la provincia del mismo nombre.

La bien aceitada Defensa Civil, un aparato político-militar con experiencia en evacuaciones masivas, replegó a más de 467 mil personas que habitan en las zonas más vulnerables. Sólo así se explica que no hubiera muertos al paso de una masa de energía tan agresiva.

En la población de Paso Real de San Diego, unos cien kilómetros al este de La Habana, hubo rachas de viento que llegaron a 340 kilómetros por hora. El meteorólogo José Rubiera dijo que, cuando recibió el primer informe de ese caso, pensó que era un error por su desmesura.

En la Isla de la Juventud el huracán levantó vehículos que salieron volando, reventó tinacos, arrancó puertas y ventanas y dejó numerosas calles bloqueadas por los escombros. Una embarcación voló desde su puesto de amarre en el puerto hasta el interior de la ciudad de Nueva Gerona. Toda la infraestructura eléctrica quedó destruida en este territorio de 86 mil habitantes (menos de uno por ciento de la población total del país).

En las provincias de Pinar del Río y La Habana (que rodea a la capital) y la Isla de la Juventud, cayeron torres de transmisión de radio, televisión y telefonía celular y al menos 600 postes del sistema eléctrico.

En la provincia de La Habana, que abastece de comida a la capital, se consideraban perdidas más de 3 mil 700 hectáreas de frutales.

Sólo en Pinar del Río se computaban el domingo 86 mil viviendas dañadas, en su mayor parte con derrumbe total, muy por encima de las 50 mil previstas para construirse este año. En la misma provincia había 136 torres de alta tensión derrumbadas. Esa región es la principal productora del tabaco de exportación, que recibió daños en unas 3 mil 500 casas de procesamiento de la hoja.

En las cercanías de la Isla de la Juventud está el islote turístico de Cayo Largo del Sur, que también resultó con daños en su entorno natural.

Esta noche la Isla de la Juventud, la mayor parte de las provincias de Pinar del Río y La Habana y una porción de esta capital aún permanecían a oscuras.


 

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