Randy Alonso Falcón, Oscar Figueredo Reinaldo, Lissett Izquierdo Ferrer, Ania Terrero - Cubadebate - Video: Mesa Redonda.- Cuba cuenta con un una política para impulsar el desarrollo territorial y un plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, que ponen especial énfasis en las perspectivas municipales, estructura que —según reconoce el Gobierno— se requiere potenciar debido a su papel en el avance de la nación.


La autonomía del municipio, necesidad refrendada en la Constitución de la República, es indispensable para que esas instancias se fortalezcan, “independientemente de la cooperación que pueda existir desde las estructuras provinciales y nacionales”, según afirmó el presidente Miguel Díaz-Canel en la última reunión del Consejo de Ministros.

Desde el Palacio de la Revolución, el Vice Primer Ministro y ministro de Economía y Planificación (MEP), Alejandro Gil Fernández, y un reconocido académico comparecieron este jueves en la Mesa Redonda para informar sobre la política de desarrollo territorial dentro de la estrategia socioeconómica del país y exponer experiencias ya acumuladas.

Gil Fernández: Es el momento adecuado para implementar una política de desarrollo territorial

Al iniciar su intervención en el programa radio-televisivo, el titular del MEP comentó que el desarrollo territorial es una de las políticas que se enmarca dentro de ese plan para el desarrollo económico y social aprobado recientemente y que ya está en fase de implementación. 

De acuerdo con Gil Fernández, desde hace algunos años se trabaja en el país con algunos conceptos como el desarrollo local, que ha tenido resultados en determinadas provincias a partir de la participación de los centros universitarios, en particular en el diseño de los proyectos. 

Subrayó que teniendo en cuenta la importancia del municipio, que es “el lugar donde todo se hace”, se evaluó que “era el momento adecuado para proponer una política de desarrollo territorial que tomara en cuenta esas experiencias acumuladas y otros conceptos más innovadores”, con el objetivo de hacer “algo cualitativamente superior”.

En el diseño de la política que hoy se presenta, agregó, se involucraron la academia, el Ministerio de Educación Superior, el Instituto de Planificación Física y otros organismos de la administración del Estado, buscando una mayor articulación y el desarrollo local del país sobre bases más sólidas y consensuadas.

¿Por qué se establece como política? A juicio del ministro, “la vida demuestra que la improvisación no nos lleva por buen camino” y, por tanto, se precisaba de una estrategia clara y consensuada que estableciera los límites y principios, así como los incentivos.

Informó que las normativas van a estar respaldadas por un decreto para implementar lo estipulado, ya que se van a transferir determinadas competencias “y todo tiene que tener un ordenamiento jurídico”.

Aprovechar al máximo los recursos endógenos del municipio

Esta política, consideró, servirá para hacer un mejor uso de los recursos financieros y humanos con que se disponen, además del potencial científico.

Los elementos y objetivos fundamentales que distinguen la política son:

  • El desarrollo territorial se enfoca en aprovechar al máximo los recursos endógenos del territorio, como las tierras, la capacidad industrial y la ciencia. “Qué potencial tiene mi territorio; qué retos hay que enfrentar para lograr un desarrollo mirando hacia adentro y no hacia arriba”, y mucho menos a la importación.
  • Elevar la calidad de vida con sostenibilidad.
  • Se debe disponer de proyectos como vía fundamental para la materialización de la estrategia del municipio. “No es interés que exista competencia para ver cuántos proyectos se tiene, sino ver la idoneidad de los mismos”. 

Para impulsar la estrategia de desarrollo territorial, se requiere de capacitación, innovación e investigación. 

Más adelante reiteró que los proyectos de desarrollo local tributan a la estrategia de desarrollo municipal y provincial, al tiempo que no solo pueden tener una proyección económica, sino también socio-cultural, comunitaria. 

No obstante, señaló que “hay que darle una mirada prioritaria a la parte productiva” para garantizar la sostenibilidad del resto de los proyectos. En este caso, destacó las iniciativas relacionadas con la producción de alimentos, porque “es el problema más urgente que tenemos que resolver”.

Otro atributo resaltado por la política es la capacidad de generar empleos, “uno de los principales desafíos que tienen que enfrentar los gobiernos”. El desarrollo territorial permite un mejor aprovechamiento de los recursos laborales de los territorios, evitando la movilidad. 

Esto no significa “una solución mágica para los problemas, pero sí ayuda a resolverlos”, enfatizó Gil Fernández, y añadió que tampoco se trata de perder la mirada de país, ni que cada municipio se salve como pueda, pues hay que equilibrar algunas diferencias, desde el punto de vista de recursos con que disponen, como el turismo y la capacidad industrial.

Una política con un diseño amplio y flexible

Entre las novedades de esta política, resaltó su diseño amplio y flexible, tratando de eliminar todas las posibles trabas.

Según el ministro, en los proyectos de desarrollo local pueden ser titulares las entidades estatales, las cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, los trabajadores por cuenta propia, las instituciones asociativas reconocidas en el país, así como las organizaciones de masas e, incluso, otras formas de propiedad como la micro, pequeña y mediana empresa. 

La política fomenta que todas esas formas pueden combinarse y unirse para una producción determinada o la prestación de un servicio, con el propósito de satisfacer un objetivo en el territorio, sin necesidad de constituir una nueva persona jurídica, explicó.

“Se trata de aprovechar al máximo las potencialidades que tiene la nación, unirnos todos, porque juntos podemos enfrentar la compleja situación económica del país y del mundo”, abundó.

Los proyectos locales pueden tener diversas fuentes de financiamiento

Igualmente sobresale la diversidad de fuentes de financiamiento que pueden existir. Por ejemplo, el aporte de capital propio en función lograr un objetivo común; el uso de la contribución territorial o los créditos bancarios que luego deben ser amortizados.

El ministro agregó que también puede participar el Presupuesto del Estado, ya que este no es solo un instrumento de redistribución o de financiación del gasto público, “sino de incentivo productivo, de fomento de la actividad productiva”.

A la vez, para esas iniciativas locales se admite la posibilidad de utilizar fondos del gobierno destinados al desarrollo, y hasta un donativo o una contribución internacional. “Lo que no puede haber es una dependencia de esa financiación internacional para lograr el sostenimiento del proyecto”, advirtió.

Aprueban incentivos financieros y salariales para impulsar los proyectos

Otro aspecto novedoso son los incentivos autorizados para la estrategia de los municipios. El titular del MEP ejemplificó que los proyectos aunque no tengan figura jurídica propia podrán retener, para su aprovisionamiento, un porcentaje de la divisa que generen. 

“Esas divisas se pueden obtener exportando o encadenándose con empresas enclavadas en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, como parte de la política aprobada”.

Gil Fernández informó que los proyectos van a disponer del 50% de la utilidad después de impuesto para reinvertir en el propio proyecto, como ocurre en la empresa estatal socialista. El resto de la utilidad se podrá utilizar como fuente de financiamiento para impulsar otros proyectos de desarrollo local. 

“Exportar es difícil, vender a la ZEDM es complejo, en tanto hay que tener productos competitivos”, reconoció, y acotó que precisamente esa competitividad “nos conviene”, pues resulta uno de los nueve principios de la política.

Por otra parte, dijo que los precios no serán centralizados, sino que se establecerán entre las partes en el territorio; “habrá autonomía para fijarlos”, aseguró.

Adelantó que se trabaja para crear mecanismos financieros que permitan crear fondos e incentivar otros proyectos mediante fideicomisos.

Gil Fernández añadió que habrá una remuneración a los participantes de esos proyectos, ya que sus impulsores podrán recibir un pago adicional al salario, a partir de los resultados del proyecto. 

En otro momento de la Mesa Redonda, el ministro de Economía y Planificación reiteró la importancia de enfocarse en la correcta implementación de la política de desarrollo local, lo cual requiere una correcta capacitación de los actores involucrados. 

Al referirse a la situación económica internacional, que incide en la de Cuba, expresó que “la tarea que tenemos no es fácil, solo trabajando salimos adelante con la unidad de todos los actores económicos”.

Pese al complejo escenario mundial y al impacto del bloqueo impuesto por Estados Unidos, “estamos seguros que podemos resistir y sin renunciar al plan de desarrollo del país”, remarcó e insistió en que “está en nuestras manos el impulso que necesita la economía, a partir de esa capacidad que tienen los cubanos de imponerse a los desafíos y retos, por duros que estos sean”.

¿Cuáles son los antecedentes de la Política de Desarrollo Territorial?

Al comenzar su intervención en la Mesa Redonda, Carlos Cesar Torres Páez, director del Centro de Estudios de Dirección, Desarrollo Local, Turismo y Cooperativismo (CEGESTA) en la Universidad de Pinar del Rio, aseguró que, en la forma en que se construyó la Política de Desarrollo Territorial, resulta fundamental el papel que jugaron las experiencias prácticas impulsadas durante varios años.

La Política, explicó, es el resultado de más de 25 años de investigación científica en universidades y centros de investigación del país, que permitieron encontrar consensos con relación a los conceptos recogidos en ella.

El Ministerio de Educación Superior (MES) ha jugado un papel fundamental en este sentido, sobre todo a partir del trabajo del funcionamiento de la Red Nacional para la Gestión Universitaria de Conocimiento y la Innovación para el Desarrollo Local (GUCID).

Torres Páez destacó que los términos de la Política se adecuan a las particularidades del contexto cubano. “No estamos copiando conceptos que se manejan a nivel internacional y los estamos poniendo como una copia fiel en una política cubana, sino que hay una adaptación rica y creativa a las condiciones del país”, dijo.

Para ello se tuvieron en cuenta muchas de las experiencias ya desarrolladas por diferentes organismos de la administración central del Estado. De hecho, enumeró, “la nueva política encuentra antecedentes en los Planes Generales de Ordenamiento Territorial, en los Planes de Desarrollo Integral Municipal que ha coordinado el Ministerio de Economía, en las Iniciativas Municipales de Desarrollo Local que se desarrollan desde 2009 y en otros mecanismos e incentivos, como es la Contribución Territorial al Desarrollo Local”.

Además, recoge las experiencias prácticas de varias provincias del país que han trabajado estos procesos y es fruto de una amplia consulta a universidades, a las direcciones de organismos globales, a los gobiernos locales, a la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC) y a otros expertos.

Se integra también el trabajo de redes nacionales que han impulsado los procesos de desarrollo local. “Hablamos de GUCID, pero también está PRODEL promovido por el Centro de Desarrollo Local y Comunitario del CITMA, y el Programa de Innovación Agropecuaria Local (PIAL) que se ha extendido por varias provincias del país”, agregó.

El director de CEGESTA se detuvo en los aportes de la Plataforma Articulada para el Desarrollo Integral Territorial (PADIT) al diseño e implementación de la Política de Desarrollo Territorial. Conducida por el MEP, el Mincex, el Instituto de Planificación Física y el Instituto Nacional de Investigaciones Económica, la plataforma funciona como una red de actores que involucra a varias provincias.

Comenzó en el 2014, está funcionando en su segunda fase hasta el 2021 y se encuentra en 10 provincias y 32 municipios del país. Aseguró que “ha servido como catalizador para un grupo importante de los elementos que están puestos hoy en las políticas”.

En el marco de esta plataforma, explicó, se generaron un grupo de herramientas e instrumentos metodológicos para la gestión del desarrollo local. Entre ellas se encuentran la guía metodológica para el diseño de las estrategias de desarrollo municipal y provincial, el procedimiento para el financiamiento del desarrollo local y el índice de desarrollo territorial.

Varias instituciones nacionales y actores de la cooperación internacional acompañan esta iniciativa. “PADIT es una experiencia positiva de cómo los fondos de la cooperación internacional pueden encausarse en función de los objetivos del país. En este caso contamos con el Programa de las Naciones Unidas de Desarrollo y otras organizaciones internacionales”, detalló.

Pinar del Río, un camino recorrido en la gestión del desarrollo local

Torres Páez también se refirió a la experiencia de la provincia Pinar del Río en materia de gestión estratégica del desarrollo local, enriquecida con el trabajo de PADIT. Explicó que su base se concibe en las Estrategias de Desarrollo Municipal y Provincial, articuladas con las prioridades definidas en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el año 2030.

“Buscar esa articulación entre programas nacionales, municipales y provinciales es fundamental para que no haya incoherencias en los procesos de planificación”, dijo.

Para conducir este proceso en Pinar del Río, dijo, se diseñan estructuras, profesionales o no, en cada uno de los gobiernos a nivel municipal y provincial que den atención sistemática y especializada.

Por esta razón, desde el año 2018 se trabajó en la creación del Centro Provincial para la Gestión Estratégica del Desarrollo Local, que tiene el encargo gubernamental de asesorar todos estos esfuerzos. Se dan pasos de avances para crear réplicas en cada municipio, subordinadas a los intendentes.

En paralelo, agregó, la Universidad de Pinar del Río se ha organizado desde su sede central y los centros municipales en un proyecto de investigación e innovación que es el Centro de Apoyo al Desarrollo Local. Este sirve como estructura para canalizar la asesoría de los actores universitarios que prestan servicios técnicos.

Torres Páez aseguró que Pinar del Río tiene ya 11 estrategias diseñadas, una en cada municipio, para ir validando algunos de estos conceptos. Siete de ellas ya están aprobadas en la Asamblea Municipal y las otras 4 lo aprobarán en el mes de septiembre, porque hubo una pausa a raíz de la pandemia. Además, trabajan para tener lista la estrategia provincial en diciembre.

“Partimos de la concepción de un desarrollo territorial que se haga sobre bases científicas y con una mirada estratégica de aprovechamiento de todas las condiciones de la región”, añadió.

Sin embargo, comentó, la población no consume estrategias de desarrollo, sino bienes y servicios. Por tanto, las estrategias no son condición única para lograr lo que se necesita; hay que concretarla en proyectos de desarrollo. La política va más allá y articula todo esto para aprovechar todas las potencialidades.

En función de esto, Pinar del Río ha trabajado con el sistema empresarial definiendo líneas prioritarias. La primera de ellas, explicó, está relacionada el sistema de trabajo para la producción de alimentos con más ciencia en función de la seguridad alimentaria y educación nutricional sobre la base de sistemas alimentarios locales.

Detalló que este sistema tiene cuatro salidas fundamentales en el territorio, en función de asegurar capacidad de liquidez en las estructuras empresariales:

  • Garantizar el autoabastecimiento municipal en los territorios.
  • Cumplir compromisos previstos en cada municipio con el balance nacional.
  • Generar exportaciones para lograr captación de divisas.
  • Conseguir encadenamientos necesarios con la ZED Mariel, con el Turismo y la Inversión Extranjera.

Entre las experiencias pilotos de este sistema se encuentran proyectos con los gobiernos de los municipios Los Palacios y Consolación del Sur, sobre todo porque presentan varias empresas, diferentes renglones productivos, centros universitarios municipales, un grupo de cooperativas y fincas y otros actores identificados como necesarios para articular el desarrollo local agropecuario.

“Trabajamos con la Empresa Agropecuaria CUBAQUIVIR, emblemática por su capacidad para introducir la innovación. Allí estamos diseñando su estrategia hasta el 2030, la de exportaciones, las de comercialización de los productos y servicios en la ZED Mariel, entre otras”, ejemplificó.

Además, se han movilizado esfuerzos en el Polo Productivo Hermanos Barcón, una estructura con recursos prácticamente propios para garantizar el autoabastecimiento alimentario de la cabecera municipal, y en la finca Tierra Brava, en Los Palacios, donde se trabajan los encadenamientos para la exportación y poseen sello agroecológico.

Torres Páez explicó que no se pueden garantizar exportaciones de productos agropecuarios si no hay un respeto estricto a las normas de seguridad, inocuidad y salud de los alimentos por lo que ese elemento se ha priorizado. Además, se trabaja en la cultura nutricional de la población.

Otra línea prioritaria, continuó, está vinculada a la exportación de bienes y servicios. En ese campo, existen dos experiencias importantes.

“Una está vinculada a la actividad agroforestal que ya tenía una tradición en estos asuntos y la estamos rescatando. Hay un proyecto en el municipio de Guanes, en la empresa agroforestal Macurije, que se ha convertido en polo productivo agroforestal industrial con más de seis proyectos con destino a la exportación”, comentó.

Además, se trabaja en la subordinación local. “Con la industria local estamos trabajando en el sector alimentario. Incluso se está recuperando la capacidad de exportación de la Guayabita del Pinar, un producto emblemático. Hemos visto como la empresa alimentaria se encadena con la ZED MARIEL”, ejemplificó.

Destacó también el trabajo de la Empresa Provincial de Industrias Locales, la primera que, con las nuevas medidas discutidas en la Asamblea Nacional, tuvo aprobado un esquema cerrado de financiamiento y ya ha ejecutado exportaciones. Actualmente, se articula con cooperativas y trabajadores por cuenta propia para garantizar las exportaciones.

El director de CEGESTA también comentó el fomento de productos de turismo local sostenible en coordinación con el MINTUR, el Grupo Agroforestal y los gobiernos municipales.

“El nuevo concepto se enfoca en dar capacidades a los municipios y las empresas ubicadas en los territorios para que, mediante la modalidad de proyectos de desarrollo local, conviertan determinados atractivos turísticos en productos que puedan ser comercializados. Por supuesto, para su aprobación deben cumplir políticas del MINTUR, la capacitación de escuelas de FORMATUR y comercialización por agencias de viajes.  Pero los fondos, los recursos endógenos son del territorio”, detalló.

Todos los esfuerzos en función del desarrollo local están acompañados de comunicación institucional. Específicamente, precisó, se desarrollan proyectos para gobierno electrónico, comercio electrónico y ciudad inteligente.

Torres Páez hizo referencia al papel fundamental que juega la participación de la gente en la sistematización de iniciativas de desarrollo local.No podemos conducir estos procesos ajenos a lo que piensa la población. Por tanto, todo el proceso de diseño y estrategia tiene que hacerla partícipe. No solo con proyectos comunitarios y talleres de creación artística, sino preguntándole cuáles son las oportunidades de desarrollo local en cada localidad”, afirmó.

Desafíos para la implementación de la Política de Desarrollo Territorial

Al referirse a los retos de la Política de Gestión Territorial, Torres Páez dijo que identificarlos es condición de partida para que el proceso de implementación tenga un terreno fértil.

Aseguró que los desafíos marcados hasta hoy son fruto de experiencias en las provincias que han sido vanguardias en el proceso de gestión del desarrollo local. Entre ellas se encuentran Cienfuegos, Holguín Guantánamo, Artemisa, Villa Clara y Ciego de Ávila, con la producción de alimentos. Además, destacó los esfuerzos de Yaguajay, en Sancti Spiritus, Jesús Menéndez, en Las Tunas, y la Universidad de Camagüey, donde se ha aportado mucho desde la ciencia.

“También hay un despertar en estos temas en la Capital y en la provincia de Mayabeque. Incluso, en Guantánamo estamos acompañando un grupo de experiencias en empresas de la industria alimentaria, de industrias locales y de la agroforestal Baracoa”, añadió.

El primero de los desafíos, enumeró, es lograr concluir en el año 2021 las Estrategias de Desarrollo de los municipios. Para ello es necesario el conocimiento del territorio, de sus talentos humanos, del potencial estructural, material y financiero subutilizado y de la capacidad de encadenamiento con otros actores. La política permite que los encadenamientos promovidos se conviertan en proyectos conjuntos.

“El otro gran desafío es conseguir que el desarrollo local sea visto como una responsabilidad del gobierno y de la empresa estatal socialista, sino como un bien público. Por tanto, todos los actores tienen una responsabilidad en su desarrollo: sector no estatal, las comunidades el consejo popular, las organizaciones de masas, las instituciones educativas. Este encadenamiento sobre la base de una economía social y solidaria es la esencia del sistema socialista cubano”, continuó.

El experto afirmó que ya están identificados los elementos que debería tener un gobierno municipal para estar a tono con la Política de Desarrollo Territorial. “Son necesarias una estrategia de desarrollo hasta el 2030; una buena cartera de oportunidades de proyectos de desarrollo con el enfoque de sistemas productivos, de cadenas de valor y una estrategia de exportación del municipio”, comentó.

Además, urge crear equipos multidisciplinarios, alianzas con  las instituciones de ciencia tecnología e innovación y fomentar proyectos de desarrollo local coherentes con la política definida. La producción de alimentos, el turismo local sostenible, la industria local, la recuperación del comercio con un enfoque de innovación y de calidad de los servicios y las energías renovables son sectores a priorizar, amplió.

Hace falta también gestionar todas las fuentes de financiamiento; promover el gobierno abierto y el comercio electrónico; priorizar la participación ciudadana y papel activo de los consejos populares en todos los procesos.

“Generar una buena estrategia de comunicación con informatización de los procesos, contribuir a la implementación de la Tarea Vida y visualizar cómo desde el municipio se puede aportar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible” son otros retos en estos temas.

Torres Páez mencionó también la necesidad de una formación por competencias. “Las acciones de capacitación deben generar competencias en los sistemas de gobierno y empresarial para tener mayor capacidad de gestionar el desarrollo”, puntualizó.

En paralelo, dentro del sistema empresarial, los retos apuntan hacia el encadenamiento con los objetivos del municipio, las carteras de proyectos, las exportaciones, los esquemas cerrados de financiamientos asociados a estas estrategias, la identificación de oportunidades de negocios con inversión extranjera cuando exista una potencialidad real para eso, entre otros, argumentó.

Además, añadió, un desafío común para las empresas y la academia es la capacidad de diseñar proyectos de desarrollo. “Una de las grandes limitaciones es que no tenemos todas las herramientas para diseñar esos proyectos que pide la política y aprovechar todas las posibilidades”, reconoció.

Finalmente, dijo el experto, debemos generar sistemas de información y estadísticas territoriales, para estudiar y aplicar índices de desarrollo que permitan evaluar impactos y perfeccionar los sistemas.

“Estamos en condiciones ideales en el país para que el desarrollo local cumpla su encargo de ser un complemento para la actualización del Modelo de Desarrollo Económico y Social y acompañar el cumplimiento de los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030”, concluyó Torres Páez.

 

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