Marta Rojas - La Jiribilla.- Varias generaciones de cubanos hemos vivido bajo la influencia de un acontecimiento que ocurrió hace ahora 54 años: el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953, en el Año del Centenario del nacimiento de José Martí. Su líder, el joven abogado Fidel Castro Ruz, en las primeras declaraciones ante el Tribunal que lo juzgaba junto a sus demás compañeros sobrevivientes de los asesinatos de que fueron víctimas en breve tiempo más de 60 de los asaltantes, declaró que el autor intelectual de aquel acto de rebeldía era José Martí, el Apóstol de la independencia de Cuba.

Con esa síntesis hizo evidente que los revolucionarios eran continuadores de un largo combate que había comenzado en La Demajagua el 10 de octubre de 1868 y que Martí haría valer en 1895 organizando la Guerra Necesaria. Sin embargo, la independencia y soberanía total se había frustrado.
 
Camagüey - AIN.- Presidido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, comenzó en esta ciudad el acto central por el aniversario 54 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Armando Hart Dávalos.- EL 27 de noviembre de 1955, con Haydee colocamos un retrato de Abel Santamaría en el Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey.  Fue un acto memorable en el cual participaron varios oradores, en recordación del fusilamiento de los estudiantes de Medicina  (1871), y en homenaje a Abel Santamaría y los héroes y mártires del Moncada. En aquellos días, el grupo de compañeros a quienes Fidel había encomendado, a su salida para México, la responsabilidad de organizar los preparativos para el apoyo de lo que más tarde sería  la expedición del yate Granma, empezábamos nuestro trabajo en Cuba.
 

Ángel Rodríguez Álvarez - ACN.- Desde 1953 el 26 de julio se convirtió, con el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes, en una fecha de especial significación para los cubanos, quienes la han celebrado de muy diferentes maneras en estos 54 años.

En los días del primer aniversario de la gesta, los moncadistas, como fueron rápidamente identificados por la población, convertían el encierro en tiempo fecundo, dedicado a la obligada preparación ideológica y cultural para enfrentar la lucha futura.

Arduo era el trabajo de reconstrucción, impresión y distribución del alegato de autodefensa de Fidel, La Historia me Absolverá, devenido imprescindible documento programático de las batallas por venir. El segundo año tampoco fue de reposo. La presión popular había impuesto a la tiranía la amnistía de los jóvenes de la Generación del Centenario, quienes de inmediato dieron vida orgánica al movimiento. Para la fecha, Fidel, Raúl y otros han marchado a México para organizar el regreso y reiniciar la lucha armada.

Resumen de las conversaciones sostenidas por el Presidente cubano con periodistas suecos que lo acompañaron a recorrer los escenarios de los sucesos del 26 de julio de 1953.
Periodista: ¿...la estrategia del Moncada era tomar ese campamento para armar luego al pueblo y seguir una guerra?

Osviel Castro, Odalis Riquenes y Yahily Hernández - Juventud Rebelde.- Arribaron para conmemorar un aniversario más del Día de la Rebeldía Nacional, llenos de júbilo y recibidos por un joven relevo.

Los vimos arribar en la mañana. Traían sus corazones a galope; el paso lento y corvo por la lluvia de los años; las voces roncas, profundas... pero no gastadas.

Representantes de todas las generaciones de cubanos subieron este sábado hasta Llanos del Infierno, en la Sierra Maestra, en la provincia oriental de Santiago de Cuba, escenario el 21 de julio de 1957 de un crucial momento de madurez para el Ejército Rebelde: el ascenso a Comandante del Che por parte del Comandante en Jefe Fidel  Castro

Mileyda Menéndez – Juventud Rebelde.- Guamá, Santiago de Cuba.- El ansia de homenajear a quienes han sabido encontrar en cada momento la respuesta precisa a las enormes vicisitudes de esta convulsa época viajó ayer en las mochilas de quienes subimos hasta los Llanos del Infierno, en la Sierra Maestra, escenario el 21 de julio de 1957 de un crucial momento de madurez para el Ejército Rebelde: el primer ascenso a Comandante de uno de sus valiosos oficiales: Ernesto Che Guevara, médico de la entonces novel columna guerrillera.