Radio Miami.- Horas después de fallecer en Miami, Mirian Lesnik Alavarez, como consecuencia de un paro cardíaco, su esposo y compañero de toda la vida Max Lesnik accedió a que le grabáramos algunos de sus recuerdos sobre Mirian, desde que la conoció en el malecón habanero, de su viaje de luna de miel a México donde también se encontraron con sus amigos Fidel Castro, su hermano Raúl. Jesús Montané, Melba Hernández, José Antonio Echeverria y otros combatientes de la naciente revolución cubana que se encubaba en tierras mexicanas


Mirian Lesnik nació en la Habana el 26 de marzo de 1932. Junto a Max fue una importante protagonista en las luchas desde Miami, a favor de la revolución cubana. como esposa del destacado periodista Max Lesnik Director de Radio Miami. Mirian Lesnik, desde las trincheras de Réplica y La Alianza Martiana en Estados Unidos. Los restos de MIrian serán cremados y la mitad de sus cenizas depositadas en el Panteón de los emigrados del Cementerio de Colón en La Habana.

 

Muere en Miami una cubana de todos los tiempos, Mirian Lesnik

Carlos Rafael Diéguez - Radio Miami

Ha muerto en Miami Mirian Lesnik Alvarez  una cubana de estirpe mambisa y guerrera con la  virtud de actuar siempre bajo  convicciones de amor y lealtad a su patria cubana. Horas después de fallecer en Miami, Mirian Lesnik, como consecuencia de un paro cardíaco. Su esposo y compañero de toda la vida Max Lesnik accedió a que le grabáramos algunos de sus recuerdos sobre Mirian, desde que la conoció en el malecón habanero, de su viaje de luna de miel a México donde también se encontraron con sus amigos Fidel Castro, su hermano Raúl. Jesús Montané, Melba Hernández y otros combatientes de la naciente revolución cubana que se encubaba en tierras mexicanas.

MIrian Lesnik nació en la Habana el 26 de marzo de 1932. Junto a Max fue una importante protagonista en las luchas desde Miami, a favor de la revolución cubana. Como esposa del destacado periodista Max Lesnik Director de Radio Miami. Mirian Lesnik, supo asumir con altruismo el deber que le correspondía  desde las trincheras de Réplica y La Alianza Martiana en Estados Unidos en ellas,   sufrió de atentados y ofensas por parte de la ultra derecha de Miami, por defender la luz, la soberanía y estar en contra del bloqueo norteamericano a su país de origen. En medio de estas adversidades supo criar sus hijas  y levantar una familia que hoy constituye un GRAN ORGULLO.

Max recuerda que Mirian siempre fue una mujer respetada por todos, incluso por los enemigos políticos. Los restos de MIrian serán cremados y la mitad de sus cenizas depositadas en el Panteón de los emigrados del Cementerio de Colón en La Habana que la vio nacer.

,Las organizaciones de la emigración cubana y latinoamericana en Miami que con honor integramos la Coalición Alianza Martiana: la Brigada Antonio Maceo; la Alianza Martiana –como organización individual-; la Asociación Cultural José Martí; el Círculo Bolivariano de Miami, Negra Hipólita; la Asociación de Mujeres; y Radio Miami  estamos de luto, la bandera del amor se iza a media asta desde nuestros corazones,  todos los honores y homenajes que podamos hacer por Mirian  habrá que hacerlos, vale recordar a Martí en esta nota de dolor  “La Muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.

 

Se nos fue Mirian, Max

Nicolás Pérez Delgado - Radio Miami

Soy el que más recientemente la había conocido. A Mirian Lesnik Álvarez. Hará ocho o nueve años. No más. En las mañanas, cuando ella abría la puerta para entrar a la Alianza Martiana, yo, si no estaba en el cuartico de grabación, desde donde no podía verla, alegre, bien alto, le gritaba:

¡¡¡Míiirian!!! –era mi sincero y juguetón saludo, pues aprecio le había tomado.

Era la esposa –tristemente tengo que usar el verbo ser en pasado—del director de Radio Miami. Según fotos que he visto había sido una mujer preciosa. Provenía familia acomodada del barrio de El Vedad y había sido profesora de ballet y su pensamiento era muy progresista. Entraba a la Alianza y se sentaba en el extremo derecho de su sofá preferido –ese era el puesto de Mirian, sagrado– junto a una diminuta mesita donde dejaba su botellita de agua. Últimamente Max le ponía al frente una silla para que levantara los pies, pues las piernas se le hinchaban. Pero ella siempre decía que estaba bien.  Y recuerdo, no hace mucho,  que ante un comentario de alguien, ella dijo:

—A mí sí que no me vengan con cuentos de La Habana de antes. No me vengan con esos cuentos que a mi casa llegaban infelices con una lata en la  mano para que le echáramos sobras de las comidas. Y eso era casi a diario.

Era dulce, muy tratable, excelente conversadora y, sin dudas, mujer también de carácter, de criterios, peleona si era necesario. Imagino que mucho debió influir en su esposo. A veces Max y yo divergíamos sobre cualquier asunto histórico o teórico y yo notaba que ella, desde su sofá muchas veces, sin intervenir, me daba la razón asintiendo con un movimiento de cabeza cuando me miraba, y después, cuando Max salía rumbo al cuartico de grabación, me decía: “Este Max tiene cada cosa.”

Entre los asistentes habituales al local de la Alianza Martiana decir Mirian era más que decir un nombre de mujer, era como referirse a un título nobiliario. Muchos fueron los personajes que conoció y risueña le encantaba relatar conversaciones con Fidel, las que con sumo agrado gustaba repetir. De intermediaria, lidiaba con problemas financieros de la Alianza pues a Max, decía, los papeles se le perdían.

Le tomé, como dije, gran aprecio, y con ella conversaba sobre cualquier asunto y cuando a almorzar me disponía a abandonar el local, hubiese o no hubiese allí algún tipo de tranquila discusión, ya en la puerta –su sofá estaba junto a la entrada— jugando siempre le decía: “Mirian, mire cómo está hoy de alterada la muchachada (el más jovencito tendría sesenta y pico de años), contrólelos que yo tengo que irme. Y ella gozosa sonreía.

Pero es inevitable, para todos un día el corazón empieza a renunciar, el cerebro quizás no se apaga en un principio, pero los pulmones enmudecen y dejan de aspirar vida.

Soy torpe dando pésames. Y a Max, en nombre de toda su familia, solo puedo articularle, pero de corazón: “Se nos fue Mirian, Max.”

Le habló al director de Radio Miami, Nicolás Pérez Delgado.

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