Fundación Puentes de Amor.- Durante el mandato de Trump se recrudecieron las sanciones económicas contra la Isla. Ha sido como si una soga apretara cada vez más el cuello de todos los cubanos, al multiplicar las dificultades para acceder a alimentos y medicamentos.


Carta urgente al presidente Biden

Carlos Lazo

Fundación Puentes de Amor

Durante el mandato de Trump se recrudecieron las sanciones económicas contra la Isla. Ha sido como si una soga apretara cada vez más el cuello de todos los cubanos, al multiplicar las dificultades para acceder a alimentos y medicamentos.

Querido presidente Joe Biden:

Le escribimos a usted motivados por la urgencia y la esperanza. El pueblo cubano atraviesa una crisis económica extrema. No solo es la plaga de covid-19 que azota el mundo, y de la que Cuba no está exenta. Durante el mandato de Trump se recrudecieron las sanciones económicas contra la Isla. Ha sido como si una soga apretara cada vez más el cuello de todos los cubanos, al multiplicar las dificultades para acceder a alimentos y medicamentos.

Estimado presidente, le pedimos que, de manera expedita, levante esas sanciones. Mantenerlas podría desencadenar una crisis humanitaria de incalculables consecuencias. Usted sabe lo que es el dolor. Usted es capaz de sentir empatía con los que sufren, porque usted ha sufrido. Los seres humanos que viven en la Isla son nuestros familiares y amigos. Están sufriendo y necesitan ayuda. Pero los cubanos también son hermanos suyos señor presidente. Porque al final, todos somos miembros de la familia humana.

En su discurso de inauguración usted expresó: “Habrá días en que necesitaremos que nos den una mano. Habrá otros días en que tendremos que darle una mano a alguien. Así nos debemos tratar unos a otros…Para lograr esto, debemos abrir nuestras almas en lugar de endurecer nuestros corazones”.

Señor presidente, ¡por el amor de Dios le pedimos! ¡Levante esas sanciones ya! Extienda una mano solidaria al pueblo de Cuba. Abramos nuestros brazos y nuestros corazones. En tiempos de pandemia y en todos los tiempos, las consideraciones políticas deben ceder a las consideraciones humanas. Derribe esos muros y construya puentes. #PuentesDeAmor.Dios los bendiga a usted y a su familia. Dios bendiga a los pueblos de los Estados Unidos, Cuba y el mundo.

Carlos Lazo

Fundación Puentes de Amor

Nota: Miles siguen firmando para que usted, presidente Biden, levante las sanciones que pesan sobre la familia cubana. Véalo con sus propios ojos en www.puentesdeamor.com

14 de febrero de 2021.

***

Hermanos: ¡El acto más puro de amor en este día! ¡Envíenle la carta al presidente Biden! Instrucciones para enviar la carta:

1- Copie la carta en inglés que aparece al final del texto. Usted va a copiar y pegar (que es “copy y paste”)

2- Ir a la dirección electrónica https://www.whitehouse.gov/contact/

3- En el campo que dice “Message type” seleccionar “Contact the President”

4- En el campo que dice “Prefix” seleccionar Mr. para señor y Ms. para señora.

5- En el campo que dice “First name” escriba su nombre.

6- En el campo que dice “Middle name” escriba su segundo nombre o inicial.

7- En el campo que dice “Last name” escriba su apellido.

8- En los campos que dicen “Suffix” y “”Pronouns” no es necesario escribir nada si no quiere.

9- En el campo que dice “Email” escriba su correo electrónico.

10- En el campo que dice “Phone” escriba su teléfono.

11- En el campo que dice “Country” su país.

12- En el campo que dice “Street” su dirección.

13- En el campo que dice “City” su ciudad.

14- En el campo que dice “State”. Si usted vive en Estados Unidos escriba su estado. Si seleccionó otro país, el campo de estado desaparece.

15- En el campo que dice “What would you like to say” pegue el texto en inglés que encontrará a continuación, debajo de las instrucciones.

16- Por último, apriete “Send”.

17- Más tarde recibirá un correo electrónico de la Casa Blanca, en inglés, acusando recibo de su carta al Presidente.

¡Arriba mi gente! ¡A escribirle y pedirle al presidente Biden #PuentesDeAmor!

***

Urgent letter to send to President Biden

February 14, 2021

Dear President Joe Biden, we are writing to you out of urgency and hope. The Cuban people are going through an extreme economic crisis. It is not only the Covid-19 plague that plagues the world, and from which Cuba is not exempt. During Trump’s term, the economic sanctions against the island were tightened. It has been as if a rope was tightening more and more the neck of all Cubans, multiplying the difficulties to access food and medicine.

Dear President, we ask that you expeditiously lift those sanctions. Maintaining them could trigger a humanitarian crisis of incalculable consequences. You know what pain is. You are able to empathize with those who suffer, because you have suffered. The human beings that live on the Island are our family and friends. They are suffering and need help. But Cubans are also your brothers, Mr. President. Because in the end, we are all members of the human family.In your opening speech you stated:“There will be days when we will need a helping hand.

There will be other days when we will have to give someone a hand. This is how we must treat each other… To achieve this, we must open our souls instead of hardening our hearts”.Mr. President, for the love of God we ask you! Lift those penalties now! Extend a hand of solidarity to the people of Cuba. Let’s open our arms and our hearts. In times of pandemic and at all times, political considerations must give way to human considerations. Tear down those walls and build bridges. Bridges of love.

God bless you and your family. God bless the peoples of the United States, Cuba, and the world. Carlos Lazo

Bridges of Love Foundation.

Note: Thousands continue to sign for you, President Biden, to lift the sanctions that weigh on the Cuban family. See it with your own eyes at https://puentesdeamor.com/en/

 

Del odio también se puede regresar

Carlos Lazo

Porque en algún lugar oculto, a todos nos habita la ternura. Y a mí, en cada milla de este largo peregrinar, me retumban y me sostienen las palabras dichas por mi padre hace más de cincuenta años.

Yo también odié. Yo sé que del odio se puede regresar. Corría el año 1993. Yo llevaba apenas dos años viviendo en los Estados Unidos. Por aquellos días, mi anciano padre, que residía en La Habana, obtuvo una visa norteamericana y vino a pasar unas semanas conmigo en la Florida.

Recuerdo que, durante su estancia, conversábamos sobre nuestro tópico favorito, Cuba. Desde mi adolescencia, mi papá y yo militábamos en bandos políticos opuestos. Él era revolucionario y yo “gusano”. Ese era el epíteto descalificativo de entonces.

Aunque han pasado casi tres décadas, me viene a la memoria, como si fuera hoy, aquella tarde, en el apartamento humilde y caluroso de Hialeah. El aire acondicionado defectuoso, empotrado en la pared, goteaba y le agregaba “música” de fondo a nuestra charla. De pronto, ¿cómo olvidarlo?, en medio de la conversación, le dije a mi papá: “¡Sí, que los bloqueen bien! ¿No decían que no necesitaban a los americanos? ¡Ahora que se jodan!”.

Mi viejo me miró y dejó de hablar. Fue como si mis palabras lo hubieran derrumbado, como si perdiera el balance. Miró a otro lado y contuvo el aliento. Se quedó mudo. Yo me preocupé. Miré su rostro arrugado y sombrío y sentí una mezcla de pena y lástima por haber dicho algo que lo afectara así. Después de todo, yo era su anfitrión y pipo estaba de visita en mi casa. Pero hay palabras que, una vez dichas, no se pueden echar atrás.

Mientras lo observaba, mi mente voló al pasado. Y rememoré aquel mismo rostro de mi viejo, un tin menos arrugado, en la época en que él me iba a ver a la cárcel de Quivicán. El padre, “comunista”, le llevaba una jaba llena de galleticas y otras golosinas de amor al hijo, preso por “salida ilegal”.

Me transporté incluso más lejos aún. Hubo una época en que aquel mismo hombre —que no era tan viejo entonces— me iba a ver a la escuela al campo. Pipo cargaba un almuercito que siempre llegaba tibio y se pasaba el domingo conmigo. “Vete temprano viejo” le decía yo, porque regresar a la Habana era toda una odisea. Pero él, alargaba su visita hasta la puesta de sol. Luego se iba, caminando, por aquella carretera escoltada de palmas reales. A mí se me revolvía algo lindo en mi pecho adolescente, por el orgullo de tener un padre así. Parecía un ángel entre las palmas y el ocaso.

Aquella tarde, en Hialeah, en el 1993, mi mente me llevó incluso al recuerdo más antiguo y tierno de mi infancia: Jaimanitas, calle tercera entre 228 y 230. ¿Qué edad tendría yo? ¿Cuatro, cinco años? Pipo me enseñaba a montar bicicleta: “Tengo miedo pipo” le decía yo. Él, detrás de mí, me animaba, “no te preocupes hijo, yo estoy aquí contigo y te sostengo. Tú, dale a los pedales”.

Hace casi treinta años, en Hialeah, volví a ver la luz. En fracciones de segundos, entre el “¡Que se jodan!” y la mirada de desosiego de mi padre, todo quedó claro. En ese instante, Fermín Lazo (así se llamaba mi papá) me miró con unos ojos por donde se le desbordaba el alma. Yo sentí una vergüenza del carajo. Él puso sus manos suaves sobre las mías y me dijo: “Carlitos, no digas eso mi’jo. Esa gente es tu familia”. Quizás él viejo tenía la intención de decir otras cosas, pero solo agregó, con la misma dulzura con que me hablaba cuando yo era niño: “Tú no eres así mi’jo”.

Recordé toda esa historia hoy a propósito de las caravanas de bicicletas y los #PuentesDeAmor y esta lucha por levantar el embargo, que parece no acabar nunca. Han pasado décadas, pero hay frases de entonces, que se han reciclado como fantasmas atemorizantes: “¡Que los bloqueen bien!” “¡Que se jodan!” –—y para descalificar, el epíteto “¡gusano!” se sustituye aquí por “¡comunista!”

Pero yo, que un día odié, yo sé que del odio también se puede regresar. Porque en algún lugar oculto, a todos nos habita la ternura. Y a mí, en cada milla de este largo peregrinar, me retumban y me sostienen las palabras dichas por mi padre hace más de cincuenta años. Oigo la voz de pipo, multiplicada hoy en miles, en millones de voces, que me dicen: “Yo estoy aquí contigo y te sostengo. Tú ¡dale a los pedales!”

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