Maribel Acosta Damas - Mate Amargo.- Amanece un día cualquiera en la isla. Una mujer cubana emprende una dura jornada: el trabajo, los hijos, la vida cotidiana; ella en el centro todo… Y hasta ahí pareciera ser una realidad común con las mujeres de todas partes del mundo. Sin embargo, para nosotras, las mujeres cubanas, este escenario tiene una dureza que muchas veces no se alcanza a aquilatar.


Somos el 50.35 por ciento de la población de la isla. Y a su vez, el  55 por ciento de la fuerza laboral.  De nosotras depende en gran medida el desarrollo del país porque  el 67% de los maestros y maestras, el 62% de los médicos y el 64% de quienes participan en misiones internacionalistas y solidarias en el planeta, somos mujeres.

En los sectores jurídico, bancario, educativo, de la salud y la ciencia, más del 70 por ciento de la fuerza laboral es femenina. De acuerdo con el Observatorio de género de la región latinoamericana, las mujeres cubanas gozan de las tres autonomías: física, económica y la autonomía en la toma de decisiones. También en Cuba las mujeres perciben igual salario por similar trabajo que los hombres y por ley, todos los puestos laborales son de igual acceso para hombres y mujeres. Esas condicionantes fueron creadas por la Revolución.

Sin embargo, más del 70 por ciento de nosotras nació bajo el bloqueo: Todas las mujeres cubanas que hoy protagonizan la vida económica y socio cultural de la isla nacimos y crecimos en un país bloqueado desde hace más de sesenta años.

Esta es una historia de una mujer cubana que trascendió en la prensa internacional:

La Dra. Odalys Marrero, especialista en terapia intensiva del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) estrenó el enfrentamiento al SARS-CoV-2 en la mayor de las Antillas, al ser sus manos las primeras de una mujer en el país en tratar a uno de los primeros pacientes diagnosticados con la enfermedad. Recuerda que en aquellos instantes de tanta incertidumbre fue casi imposible evitar el miedo, pero la convicción y la entrega al trabajo resultaron más fuertes; “como médicas estamos acostumbradas a poner nuestra vida en peligro y la ganancia mayor ha sido aprender a protegernos más también frente a otras enfermedades”. Fueron más de seis meses los que debieron permanecer bajo un régimen de aislamiento durante el cual prácticamente no vio a su familia. Y eso sirvió para que su esposo e hija jugaran un papel en la casa que antes no asumían, porque todo recaía sobre ella.”

Las mujeres cubanas tenemos una doble batalla: la que enfrentamos contra el modelo patriarcal que ni mucho menos hemos desterrado y la desproporcionada lucha contra la violencia que significan las adversidades y carencias que impone el bloqueo a nuestra vida personal y profesional.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización fundacional de la Revolución, que aún tiene mucho por hacer al lado y en favor de las mujeres, lidera las grandes cruzadas de hoy, porque el empoderamiento pasa por una autonomía económica que el bloqueo limita. Las conquistas sociales alcanzadas en Cuba son inocultables. Pero ¿cómo lo logramos? ¿A qué costo?

Osmayda Hernández Beleño, directiva de la FMC y una de sus expertas en violencia de género coincide en que “las mujeres cubanas hemos logrado las autonomías y conquistas que la Revolución ha ido consolidando, además hemos sabido aprovechar muy bien las oportunidades que la Revolución ha creado. Por ejemplo, más del 66 por ciento de los universitarios en Cuba son mujeres. No podemos obviar la cultura patriarcal pero el principal obstáculo para el desarrollo del país y el empoderamiento de las mujeres cubanas, es el bloqueo porque restringe el disfrute de los derechos humanos que la Revolución ha diseñado y que están impactados por el bloqueo. Ellas son las máximas representantes en todos los sectores clave. Sin embargo, tanto en el ámbito personal como laboral, están siendo sometidas a tensiones permanentes, a sufrimientos y escaseces. Recién en la pandemia, las mujeres han sido fundamentales, en el sector de la salud donde casi el 65 por ciento de las integrantes de las brigadas de colaboración médica son mujeres y, en los hogares, las madres y mujeres apoyando a las que estaban dando la batalla por la vida dentro y fuera de Cuba. Esas mujeres están más impactadas por el bloqueo. En su vida laboral, que es decisiva para el país, en su vida familiar donde siguen siendo el tronco de la familia y de su sostenibilidad, en su vida física porque todo esto no le permite cuidarse adecuadamente, por el desgaste de los servicios que podrían ayudar a aliviar su vida”.

Las estadísticas en la isla revelan datos que ofrecen la dimensión de la vulnerabilidad creciente de las mujeres cubanas ante las políticas y acciones violentas que sobre nosotras impone el bloqueo:

  • El envejecimiento de la población cubana, tiene en las mujeres un blanco en el cáncer de mama, cérvico uterino y en enfermedades óseas que las afectan más. Los programas de salud que el país tiene, se ven afectados por la falta de medicamentos y de materias primas para que la industria nacional pueda producir lo que se necesita.  A Cuba le está prácticamente prohibido tanto el acceso a financiamientos internacionales como a la adquisición de equipos y materiales que contribuyan a sus programas de desarrollo.
  • Las mujeres cubanas representan el 44 por ciento de los jefes de hogar en el país y para el año 2030 pudieran representar 52,5 por ciento.
  • Los programas de fertilidad asistida con que cuenta Cuba y que benefician a muchas mujeres y al país en su baja tasa de natalidad, se ven cada vez más condicionados por las carencias materiales que el país enfrenta.
  • 2 millones de mujeres, en su mayoría con niveles altos de instrucción, están al cuidado de familiares, adultos mayores o niños pequeños. La falta de condiciones económicas para generar más empleos de orden social e instituciones que protejan a las mujeres para que puedan incorporarse  a la vida económica y social activa, entorpece los proyectos que la propia Revolución ha diseñado.
  • Actualmente Cuba solo puede cubrir el 19 por ciento de la demanda de las mujeres trabajadoras para círculos infantiles o guarderías, que el país ofrece como un respaldo a la autonomía de las mujeres. Los planes constructivos y de rehabilitación de estas instituciones- uno de los mayores logros de la Revolución- están prácticamente detenidos desde que ha arreciado el bloqueo del gobierno de Estados Unidos a la isla.

Cuba no está cruzada de brazos pero es difícil, muy difícil. Osmayda Hernández Beleño confirma que una serie de alternativas se están poniendo en práctica para intentar paliar algunos de estos inmensos obstáculos: “Ante la demanda de las mujeres trabajadoras para círculos infantiles, una de las alternativas ha sido la creación de la figura de las asistentes para el cuidado en la casa. Recientemente se aprobó una política para la creación de las casitas infantiles como parte de la implementación del Programa nacional para el adelanto de las mujeres sobre todo en el área destinada al empoderamiento económico de las mujeres. El proyecto de las casitas infantiles ha permitido que en el país se hayan abierto alrededor de 44 casitas creadas fundamentalmente en los centros laborales con una alta presencia de mujeres. En estos centros se destina un espacio y todos los recursos son asumidos por la empresa y el Ministerio de Educación capacita el personal  que va a trabajar con estos niños y la certificación de salud.  Hoy también, un creciente por ciento de mujeres está al frente de proyectos de desarrollo local y de emprendimientos empresariales de pequeñas y medianas empresas. La FMC tiene como línea decisiva su participación en apoyo, capacitación y asesoría. Hay que enfrentar ese bloqueo de una manera creativa y dinámica. Seguir creando redes para el apoyo a las mujeres, redes entre mujeres y por las mujeres. Criar hijos que han nacido bajo el bloqueo con sentido de pertenencia al proyecto social de la Revolución Cubana y activistas de la lucha contra el bloqueo como expresión mayor de la violencia de género. Empoderar económicamente a las mujeres aun con bloqueo, aun en condiciones difíciles. Tenemos retos como la prevención del embarazo en la adolescencia, el desafío de los cuidados: a la vida y a la mujer como la hacedora de ella y centro de esta vida; la racialidad, el empleo;  cómo no retroceder ante la diversificación de actores económicos en valores éticos consustanciales y la articulación en las comunidades de las políticas emancipadoras de la Revolución”.

Maribel Acosta Damas-  ¿Qué consideraciones tienes sobre las medidas anunciadas por Biden para la llamada flexibilización del bloqueo “en aras de ayudar al pueblo cubano”? ¿Cómo articular esto con el impacto del bloqueo en las niñas y mujeres cubanas?

Osmayda  Hernández Beleño – “Ese anuncio hace referencia a la entrada de remesas directamente a las personas,  para en ese discurso hipócrita que le ha distinguido, que no se beneficie el gobierno y supuestamente que estos financiamientos vayan a sectores estratégicos para ellos como afrodescendientes, economía no estatal, jóvenes; en un visible empeño de dividir y crear fisuras con la institucionalidad cubana. Lo mismo sucede con los visados en que tras el anuncio de la reanudación aclaran que todavía no se estaba realizando y se iba a hacer a través de un tercer país. Ya sabemos también las presiones a países de la región para establecer visas de tránsito para ciudadanos de Cuba. Habría que ver cómo será su real implementación y si verdaderamente logran beneficiar la inmensa carga de tensiones que imponen los impedimentos actuales y que provocan tanto sufrimiento en las familias y en las mujeres cubanas”.

Como un dato de actualidad, en este minuto en que estamos hablando, las colas en la isla para la adquisición de alimentos y de servicios básicos, han aumentado. Escasea todo. Las navieras internacionales que Cuba contrata para la adquisición de sus rubros están siendo perseguidas para que no trasladen nada a la isla. La violencia del bloqueo contra las mujeres cubanas es una espiral que no cesa, que no es justa, que genera más violencia y sufrimiento contra nosotras. Así hemos nacido, crecido y batallado, para servir a nuestro país y al mundo.

Un poster inmenso y a todo color muestra la foto de la doctora cubana María Guadalupe Guzmán Tirado, en el aeropuerto internacional de París, Charles de Gaulle. La doctora en Ciencias y directora de Investigación, Diagnóstico y Referencia del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), fue reconocida en la edición 2022 del Premio Internacional L’Oréal-Unesco, La Mujer y la Ciencia. Es la  primera mujer caribeña en ganar ese lauro.

… Esta mañana, en mi consultorio del médico de la familia, me fue puesta la 2da dosis de refuerzo de la vacuna cubana contra la Covid 19, por cierto, creada bajo el liderazgo de las científicas cubanas…

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