Noel Manzanares Blanco - Cubainformación.- Es conocido que tras el casi exterminio de la población originaria de nuestra Isla por los colonizadores españoles, se hizo necesario importar fuerza de trabajo. De allí, la entrada creciente de mano de obra esclava proveniente de África desde los inicios del siglo XVII y la llegada de otros pobladores en condición similar en términos de opresión laboral hacia mediados de la centuria XIX, principalmente de la Madre Patria y China.

 


 

Respecto a la inmigración desde el lejano país, Coralia Alonso Valdés acredita que del desplazamiento hacia Cuba resalta un grupo enrolado en las filas de nuestro Ejército Libertador en las primeras luchas por la liberación del colonialismo o sea, en la Guerra de los Diez Años (1868-1878) y la Guerra Necesaria (1895-1898), fundamentalmente. También, que se puede llegar a conocer el total de veteranos de aquella latitud en esa última contienda bélica y aquellos que fueron “rechazados” o “desestimados”.

La Alonso Valdés, asimismo refiere las características sociodemográficas del combatiente chino y entre ellas resalta que en su mayoría fueron soldados, aunque igualmente aparecen oficiales que llegaron a Capitán y Comandante; que la profesión u ocupación que declararon fue “campo”, ámbito al que se destinó la gran mayoría de aquella población; y que ese grupo se integró a la vida civil en la república mediatizada que nació con el siglo XX, trabajando al lado de los cubanos en aras del desarrollo económico del país —entre otros datos interesantes.

Pero las relaciones oficiales entre La Habana y Pequín no se formalizaron hasta que triunfó la Revolución en la Mayor de las Antillas el 1ro. de Enero de 1959. Un comunicado del 28 de Septiembre de 1960 selló el devenir de los vínculos entre ambas naciones, y al año siguiente los nexos marcaban un hito con la visita del Comandante Che Guevara a China. Así, nos convertimos en los primeros en Nuestra América en establecer dichas relaciones. Desde entonces, nuestros vínculos fueron in crescendo, con más glorias que penas.

Hacia finales de la primera década de este siglo, las partidas principales del comercio bilateral comprendían exportaciones de maquinarias, equipos electrodomésticos, bombillos de bajo consumo, manufacturas textiles, vehículos y otros medios de transporte, calzados y alimentos provenientes del gigante asiático; al tiempo que Cuba exporta para allá, en lo fundamental, níquel, azúcar, mariscos, cítricos, chatarra, tabaco, productos biotecnológicos y ron.

Tal intercambio se incrementó, y en la actualidad los trascendidos de prensa lo confirman. Por ejemplo, la relación comercial de las dos naciones superó en 2013 los mil 410 millones de dólares, y se espera que a partir de este año, con la firma de los nuevos acuerdos, podría incrementarse en más de un 25 por ciento; convirtiéndose China en nuestro segundo socio comercial. Al respecto, resalto dos aspectos.

Por un lado, el Foro de Negocios que recientemente se efectuó en el Hotel Nacional de Cuba fue escenario propicio para que representantes del Buró de Desarrollo del Comercio chino y miembros de la Cámara de Comercio de la República de Cuba rubricaran un convenio para viabilizar más la ampliación y diversificación del intercambio empresarial. Ello es clave, pues tiene lugar cuando en todo el archipiélago nacional “se toman medidas para otorgar mayor autonomía a las empresas y se les exige una gestión más efectiva” —según Orlando Hernández Guillén, Presidente de dicha Cámara.

Como si fuera poco, Cuba y China acaban de suscribir 29 convenios de cooperación que tienen como eje central el fortalecimiento de las relaciones económicas, culturales y educativas, e incluye el acuerdo marco para la cooperación en el ciberespacio, así como el otorgamiento de una línea de crédito a la parte cubana para la ejecución de la construcción de la terminal multipropósito en el puerto de Santiago de Cuba, más el otorgamiento de un donativo y una línea de crédito libre de interés. Todo ello, al amparo de los las conversaciones oficiales entre los Presidentes Raúl Castro y Xi Jinping y del fraternal encuentro del ilustre visitante con el Comandante en Jefe, el compañero Fidel.

Por demás, deseo significar las palabras de Xi Jinping, al ser condecorado con la Orden “José Martí”, este 23 de Julio, a saber:

Siendo por igual China y Cuba países socialistas, estamos unidos estrechamente por las mismas misiones, ideales y metas de lucha.

En la actualidad, China ha tocado el clarín para empezar una profundización integral de nuestra reforma; mientras en Cuba se encuentran en el proceso de actualización del modelo económico.  Ambos países nos encontramos ante misiones históricas, grandiosas y arduas.

La parte china está llena de confianza sobre el futuro de­sarrollo de las relaciones entre nuestro país y Cuba, y seremos para siempre buenos amigos, compañeros y hermanos de Cuba, y trabajamos juntos para llevar las relaciones entre China y Cuba a nuevas alturas.

Sin lugar a dudas, pues, es encomiable el futuro de las relaciones Cuba-China.

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