Noel Manzanares Blanco - Cubainformación.- La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (AGONU), eligió recientemente en primera vuelta a Venezuela y Angola como miembros no permanentes del Consejo de Seguridad para el bienio 2015-2016, oportunidad en la que también resultaron electas Malasia, Nueva Zelanda y España. Todas, registraron más de dos tercios de los votos de los Estados integrantes del principal foro estatal a escala internacional; al tiempo que las dos primeras obtuvieron 181 y 190 votos, respectivamente, de los 193 efectivos del concierto de países.


¿Qué se encuentra detrás de las elecciones en cuestión, en el caso específico de las Patrias de Hugo Chávez y Agostinho Neto, representantes de Latinoamérica y el Caribe, y África?, es una pregunta cuya respuesta ayuda a comprender el porqué el acontecimiento constituye desde ya un hito para el Sur en la perspectiva de los dos años que le continúan al 1ro. de Enero próximo.

En correspondencia, comparto de inmediato un razonamiento de manera sucinta.

Al decir de Ernesto Samper, Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el escaño no permanente de Venezuela en el Consejo de Seguridad de la ONU será el escenario en el que las naciones suramericanas serán representadas —según expresó en su cuenta en Twitter. También, este estadista alegó que ello es el resultado de un trabajo sólido y articulado con los países de América Latina y el Caribe.

Por mi parte, le recuerdo a mis lectores/as el protagonismo decisivo de esta nación Hermana desde Petro-Caribe, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), entre otros espacios de la política universal.

Entretanto, medios de prensa han recordado que la entrada de Venezuela a la instancia de la ONU que se ocupa de la Paz y Seguridad Internacionales es el éxito de la labor desplegada con un tiempo significativo de anterioridad, pues en 2006 el Compañero Chávez se había pronunciado por ingresar a ese Consejo con “la intención de darle más equilibrio y de hacerlo más representativo en la construcción de un mundo multicéntrico y pluripolar”.

En este ambiente, considero que le sobran avales a Caracas para acreditar que la impronta del Socialismo Bolivariano es un adelanto de lo mucho que realizará ella a favor de los pobres de la Tierra y las causas más justas y legítimas del Sur, tanto más al recordar el reconocimiento que recibió desde la Organización Internacional del Trabajo por exhibir que millones de venezolanos/as han salido de la pobreza gracias a la inversión social que desde la llegada de la Revolución hasta la fecha ronda los 625 mil millones de dólares; sin obviar, por ejemplo, que al cierre del 2013, el Estado había invertido el 72,5 por ciento de los recursos provenientes del petróleo en obras sociales —vs. el bochinche del uso de su Oro Negro.

Por su parte, la elección en el caso de Angola constituye todo un suceso que, desde el ángulo de mira de George Chikoti, Ministro de las Relaciones Exteriores, aumenta la visibilidad política del país africano y contribuirá a que con su “experiencia en la resolución de conflictos y su liderazgo regional” pueda dar un aporte nada despreciable a los temas que se debaten en el Consejo de Seguridad de la ONU.

No debemos pasar por alto que ya en su discurso previo a la votación de marras,  Manuel Vicente, Vice-Presidente de aquella nación africana, en la AGONU el 29 de Setiembre anterior, expresó que una vez electos para este importante órgano, su Gobierno trabajará con las otras partes del Consejo de Seguridad en procurar soluciones para los graves problemas que la comunidad internacional enfrenta y dar una contribución efectiva a la paz y seguridad en el mundo.

Asimismo, Manuel Vicente, quien asistió a ese foro mundial en representación del Presidente José Eduardo Dos Santos, manifestó que el recrudecimiento de conflictos y la profundización de la crisis global exigen soluciones eficaces y sustentadas, teniendo en cuenta la existencia de un consenso en el sentido de la necesidad de soluciones para encarar los desafíos comunes  encontrados en un cuadro multilateral, sin despreciar las especificidades de cada Estado y de cada pueblo.

A propósito, acoto que Angola emerge en su nuevo papel mundial con el aval tanto de sus crecientes avances en la esfera económica y diversos logros en áreas sociales como de su impronta positiva en la estabilidad de la Región de los Grandes Lagos y de la República Democrática del Congo, elementos que presagian voluntad política para una labor en interés de la mayoría de terrícolas y, por ende, en contra del hegemonismo opresor de pueblos.

Por tanto, el examen acerca de qué se puede esperar con la venidera presencia de los países en cuestión en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, me permite concluir sustentando que con Caracas y Luanda en ese muy influyente segmente de la ONU comenzará un nuevo capítulo para el Tercer Mundo, pues, sin duda, Venezuela y Angola en este nuevo protagonismo significan un tantísimo más a favor del Sur.

 

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