Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- Cumplida su solidaridad en Italia, regresa a la isla  la Brigada Médica Cubana que ayudó en la lucha contra la pandemia. No se trata del regreso a cualquier sitio, y menos si se trata de ‘esclavos’, pero muchísimo menos si son ‘esclavos felices’.


 

Vuelven al país que fundamenta su existencia en la cooperación y no en la fuerza bruta para el acoso y la agresión. Y regresando más libres que el viento –así, exactamente así--, porque EEUU perdió gran parte de su garrote vil con aquella vileza que creó para captarlos y solo consiguió tan pocos que hubo de suspender la vileza para que no fuera tan evidente la ventolera de tantos que prefirieron todo lo que hay y lo que no hay en ‘la isla de los esclavos’ antes que enfrentarse al horror de su fuero interno lucrando con el alma que Cuba les animó y el esclavista les sepulta.

Las Brigadas Médicas Cubanas no solo ayudan en Italia o en la hermana Venezuela, sino también en más de 60 países y entre ellos en el patrocinador del ‘Grupo de Lima”, el mismo que, a las órdenes de Washington, busca esclavizar al gobierno legítimo de Venezuela y por añadidura a todo el pueblo venezolano, aunque tenga partes pudientes en contra y partes mayoritarias desfavorecidas desde hace siglos y a favor de su gobierno, no importa, del ahogo del país no se salva nadie.

Algunos dicen que Cuba hace política con su capacidad en personal sanitario. ¿Política? ¿En Perú? Quisiera Dios, o quien haga falta, que EEUU y hasta el “Grupo de Lima” hicieran esa misma política, la que cuida y salva a quienes piensen como piensen, sean como sean y aunque haya que ir en su ayuda a los más recónditos rincones del mundo. ¡Qué distinto sería el mundo si todos practicáramos esa política!

También algunos dicen que con ese accionar, Cuba busca prestigio para que el mundo obligue a EEUU a levantarle el bloqueo que tiene sobre la isla. ¿Cuba buscando prestigio? ¿Prestigio de quienes? ¿De los más pobres del mundo y que nunca han tenido voz, ni voto, ni mucho menos publicidad en los grandes medios y que son a quienes atienden las Brigadas Médicas Cubanas desde, prácticamente, el legendario inicio de su triunfo liberador? ¿Hay que buscar algún prestigio en el mundo para que EEUU levante el bloqueo y sus agresiones a Cuba? ¿No será EEUU el que debe buscarlo para tapar sus innumerables crímenes en tantos pueblos del mundo y que todo el mundo conoce muy bien sus direcciones y hasta lo que comen y por lo que mueren con apenas atención médica?

Cuba no busca ningún mensajero, Cuba exige a EEUU que levante el bloqueo a la isla, y a Venezuela, y también a Irán. Y a Gaza, que aunque lo hace Israel, todos sabemos del apoyo que EEUU le da a ese Estado fundado a la fuerza. Cuba exige que ningún país use su poder, sea el que sea, para sancionar, herir y matar a ningún pueblo. Cuba no usa sus Brigadas Médicas para alegrarse con las guerras, los desastres naturales, la pobreza de tantos pueblos o los tantos males como la actual pandemia, la que paraliza al mundo que aporta ganancias al capital y que eleva a los empobrecidos de siempre a la categoría ‘superior’ de fósiles desechables.

Si por Cuba fuera, solo el baile, la canción, el buen humor, el congrí, la yuca con mojo, el boniatillo, un trago de ron de caña --antes del chorrito a los santos---, el sano juego popular, la inmensa alegría de habitar el mundo para conocer y abrazar a todos sus hermanos, y hasta al mismo Dios para solo por unos minutos oír su decisión... Y si la sentencia divina no dicta su propia desaparición al extinguirse el planeta, Cuba aceptará su incorporación a las Brigadas Médicas.

Si ese nombrarnos 'cubanos' es toda esa fiesta mundial, ya irán nuestras Brigadas, si fuera necesario, a sanar al mismísimo Trump de sus ríos de dólares fabricados en la maquinita del diablo y con un vaso de guarapo y un tamal en sus hojas lo dejará más bello que al murciélago de Wuhan que culpa del desastre del capital.

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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