Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- Con los nuestros, todo, y todo quiere decir ¡todo! Y con los que no son nuestros... Bueno, mientras no se asocien contra los nuestros, no pasa nada, un saludo, el estrechón de manos, sí, ¿por qué no? Y jugamos al dominó. Hoy es sábado, asere, no hay pincha. Vaya, perdón, ya sé quién eres, mi socio, ¿qué, tampoco te gusta? No pasa nada, señor, aquí tiene un doblenueve, no, no se ría. Mire, ahí viene mi Chuncha con una cervecita. ¿Y eso qué cosa es? ¿Una ensaladita? Pues sí. Oye, te toca. Gracias, mi reina.


 

A ver, aguacate, lechuga, tomate, pepino, habichuela, ¿habichuela? Tabién, tabién, yo no comparto la zoquetería esa de echarle nueces ni dátiles, no, no, a mí dame lo mío.

Caray, me has hecho pensar, es que no imaginé que llevaras un 8. Jajajá, ¿has visto esto? Chicharrones, mariquitas, gorditos de puerco, masitas. ¡Mi chuncha, te la comiste! Todo es suyo, coma, señor mío. Paso. ¡No me digas que trancaste! ¿Qué comandante? ¿Qué? Ah, Fidel. No, no, no te metas con ese, ¡que no! Déjalo que duerma la mona, ¡carajo! ¿Qué? Sí, la mona, la tuya y la mía. ¡Caramba!, hasta eso hizo por nosotros. ¿Razones políticas? ¿Qué tú dices, viejo, tú tas loco?

¡No, otro 8! Asere, me estás llevando recio, perdón, señor, pero, óigame, usted sabe jugar. Ah, no, no lo había visto, no es doble, está con Dulcinea. Dos, sí, dos, ¡llevo, y con 4! ¿Te pasas? Sí, ya lo sabía, sí. ¿Sabes quién me enseñó la táctica del 9 con el 4? No lo vas a creer, ‘¡El Comandante!’ ¿Quién va a ser? El comandante, ¿qué?, ¿sin comentario? Asere. No, no, dímelo tú también, yo hablo así, y no te me hagas el sueco, mi ambia, no, no, no mientas, tú alfabetizaste, peleaste donde tú sabes…

¡Dios me libre decirte ‘cochino’! ¿Qué dices? No, tú no puedes tener 18, cuenta otra vez, tú tienes 23 y gané yo, míralas, cuenta, tengo 22 exactos dulces. Gracias, compañero. Ah, igual te sientes mal siendo ‘compañero’, bien, pero no te olvides del hierro que le echaste a los bandidos del Escambray. No, no. ¡No me da la gana, asere! Te conocí en Lubango, cuando aquello parecía el fin del mundo y tú bailabas desnudo junto a los pilotos que llegaron de Cuito. Sí, sí, no es mentira. ¡Te vi! ¿Qué qué? Ah. Chuncha, trae otra cervecita. ¡Perdón, señora mía, no vi la caja!

Mire, hermano mío. Me da igual. No, no lo digo por ná. Ese día yo besé una foto de Fidel, sí, ¿no te acuerdas? Y tú dijiste, sí, lo dijiste, todavía me suenan los oídos. “Qué lindo es nuestro Comandante”. No me estoy riendo...

¡Gracias, mi jefa, qué beso más rico! No, no te vayas, mi Chuncha. ¡Que no! ¿por qué esto va a acabar mal? A ver. Dímelo. ¿Lo oyes? Él quiere echar otra partidita, y míralo, mastica los chicharrones como un bendito. Trae más, mi vida. ¿Masitas? Sí, también. No, ensalada no…

Revuelve. ¿Te arrepentiste? Ah, ¡tú eres un chicharrón! Perdón, perdón, ¿qué pasa? ¡Hombre, ya lo sé! Pero, perdón, pero eso no es motivo. Ya estás hablando boberías. ¿Qué es eso de que te vas a explotar como un siquitraque? ¡No coma basura! ¿Lo oíste, mi Chuncha? Con lo rico que tú nos estás trayendo...

Hermanito, por favor, no me jodas, me estás emocionando, ¡y no, contigo no! ¡Cállate, mi Chuncha! Mire, compañero, ¡déjame terminar, coño! Si algún día, cualquiera de los dos, no tienes por qué ser tú, puedo ser yo. Si un día, uno de los dos, se aburre por la mierda de mundo que tenemos, no pasa nada, te abrazo, o me abrazas tú, da igual quien empiece, estamos abrazados los dos, y recordamos y nos salvamos, sí, los recuerdos no son solo cosas para recordar, sí, sí…

Oye, ¡basta ya! Somos cubanos, sí, sí. Hemos hecho una revolución. ¡Usted también, coño! Bueno, sí, los dos, los que sean, y son muchos. Una revolución que le ronca. ¿Me vas a decir que no? ¡Carajo, acuérdate, nos reímos juntos! Desde aquel primer Eisenhower que nos tocó hasta el último Trumpito que tenemos los hemos puesto a roncar, ¡caballero! ¡Y dime que no es así!

Ya sabía tu reacción, me pasó lo mismo con aquel 8 que me sacaste. Me hiciste una buena jugada, pero la esperaba y te saqué un 4, asere. Tranqué y perdiste. ¿Sabes por qué? Muy sencillo. Te lo digo. Ah, pero antes debes prometerme. Me alegro que lo sepas. ¡Sí, mamita!, trae otra cosita. ¡No, ensalada no! Sí, claro, más masita, ¡y los tostones de plátano! ¿Quieres algo más, hermano? ¡Comemierda, me cago en tu abuela! Me has hecho llorar. ¡Vamos, dale agua al dominó! Jajajajajajajajá, tú eres de los nuestros, caballo... 

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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