Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- Cuba no parece ser un palmo de vida donde los tiempos se naturalizan y así, como el zun-zun nacional que es la única ave en el mundo con capacidad para retroceder, Cuba puede revisitar toda la historia de esclavitud a que fue condenada y que aún se intenta condenarla después de una de las más grandes epopeyas de nuestra civilización: el triunfo de la Revolución Cubana a 90 millas del más destacado esclavista del mundo contemporáneo.


 

En 1959, Earl T. Smith, ex-embajador de EEUU en la isla dijo que “hasta Castro, los Estados Unidos eran tan abrumadoramente influyentes en Cuba que el embajador americano era el segundo hombre más importante del país, y a veces hasta más importante que el presidente cubano”. Si ello sucedió desde aquella nefasta intervención norteamericana en 1898, ya al final de la guerra que por su independencia de España sostenían los cubanos, ¿a qué supresión de vasallaje ayudó a Cuba la injerencia de EEUU en la contienda? Fue en ella donde José Martí enseñó a los cubanos la inmolación que puede significar la lucha por la libertad. EEUU hizo más esclava a la isla y, como tu mayor esclavo eres tú mismo, Cuba se empeñó en liberar todo lo que significara la esclavitud.

Con la brillante gana de colores del zun-zun, Cuba creó las Brigadas Médicas de Ayuda. Así, después de una larga, hermosa y efectiva colaboración con el mundo, iniciada con el gran terremoto de Chile en 1960 y a raíz del huracán Katrina devastando Nueva Orleans en 2005, Fidel las bautiza con el nombre de Henry Reeve --el joven nacido en Brooklyn y muerto luchando por la independencia de Cuba en 1876-- y las ofrece a EEUU. Pero el gesto del inusual y no reconocido desclavizado fue rechazado por el esclavista ensordecido en su propio cepo y que por estos días le estalla en su rostro y en los de todo el mundo contra el racismo: un hombre negro, bajo la rodilla de un gendarme, no pudo respirar.

Algún día el pueblo norteamericano y todos los pueblos del mundo se alzarán por la asfixia con que el bloqueo de EEUU intenta re-esclavizar a Cuba, el país que busca, en forma literal, salvar vidas con sus Brigadas Médicas en todos los países que se lo solicitan y que significa, en este mundo bastante agotado por sus esclavistas, el mayor regocijo de la libertad y la máxima posibilidad para ejercerla, aunque EEUU, emponzoñado en sus vergüenzas, siga nombrando a nuestro lagarto verde la isla de 'los esclavos'.

Si pensamos en el enorme poderío de EEUU, ¿qué razones lo llevan al ahogamiento de uno de sus ciudadanos, George Floyd, por otro que solo puede pertenecer a la herencia esclavista de ese país ya regada por el mundo? Cuánto bien podría hacer esa nación haciendo lo que hace la isla de 'los esclavos’ con sus Brigadas Médicas Henry Reeve --o George Floyd, ¿por qué no?-- con tan escasísimo poder y encima casi asfixiada por el bloqueo genocida más largo de la Historia!

¡Se puede, increíblemente se puede cuando se quiere! ¡Y qué no podría si pudiera! Querer es el máximo poder de la memoria. Lo dijo aquel “Castro” mencionado en 1959 por un ex-embajador de EEUU en Cuba: “Nosotros demostraremos que hay respuestas a muchas de las tragedias del planeta. Nosotros demostraremos que el ser humano puede y debe ser mejor. Nosotros demostraremos el valor de la conciencia y de la ética. Nosotros ofrecemos vidas.”

Fidel, ‘el mayor esclavo en la isla de los esclavos’ sigue vivo en la épica de un Nuevo Mundo por hacer y que, en principio, solo demanda que lo queramos hacer y queriéndolo, lo haremos aunque haya que abrazarnos a quienes no lo quieran. ¡Quizás baste un abrazo para empezar! Pero, ¡ningún abrazo puede crecer esclavo!

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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