Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- Detente, zun-zun, déjame contemplar tu hermosura, que pase el mundo bajo tus ojos y los míos, que haya un tiempo para ver ‘las relaciones’ que puedan explicar algo, quizás poco todavía, pero las cadenas de los sucesos por los que Cuba hizo su, digamos, ‘drástica y definitiva revolución’ están en esos ‘enigmáticos’ vínculos mundiales con la rabia que, antes que realizarle a la isla llamada de ‘los esclavos’ un sinfín de ataques y un asqueroso bloqueo –infamias que no solucionan nada--, hay que pensar por qué EEUU, en su ya natural condición de esclavista, solo puede concebir la rabia de creer que al acorralado ser humano –por puro milagro cubano-- se haga más tierno y piense más en ayudar a otros que en su rabia por vivir con tantos agobios.


¿Ves tú, zun-zun, bajo tus alas y mis brazos, lo sucedido hace unos días por estas tierras de mis antepasados donde ahora estoy viviendo? No me caben dudas, lo confirmo y lo dejo por escrito: mis vecinos del sur de Calella, los que viven en Premià de Mar, provincia de Barcelona, Comunidad Autónoma de Catalunya, Reino de España, Unión Europea, El Mundo, no son racistas por haber sacado de un apartamento a pedradas y con un extintor, aunque no imagino que también no haya habido bofetadas y patadas, e igual contenido de rabia por parte de los jóvenes inmigrantes marroquíes al defenderse del ataque.

Solo se oían las sirenas de las patrullas policiales, las ambulancias y los carros de los bomberos despertando ya casi en la madrugada a todo el pueblo de Premià de Mar. Lo sucedido apareció en la prensa catalana conteniendo varios criterios  que agrupo así: ‘si estos jóvenes llegaron aquí siendo niños y, por carecer de familia, el gobierno catalán se encargó de ellos, pero que al cumplir los 18 años, perdieron el tutelaje, ¿qué pueden hacer? Nadie les va a alquilar un apartamento ni les va a dar un trabajo. Por eso acaban ocupando ilegalmente un piso, creando desórdenes, robando y hasta peleando entre ellos. No los justifico, solo trato de explicar lo que está pasando, porque la solución no es traer más policías’.

Ni tampoco, digo yo, que duerman en la calle, que pasen hambre, que se llenen de rabia y que no lleguen con el tiempo a convertirse en bestias que, por esa maldita suerte de ‘algunos vínculos, me alegra’ el saber que no son cubanos, aunque ¿por qué estos jóvenes marroquíes no podrían ser los cubanos que le ocuparon su isla a los Bancos?

Es un vínculo de rayos y centellas, pero la relación entre Cuba y Premià de Mar es evidente. Resulta que un Banco le había quitado el apartamento --ahora ‘ocupado’--, a su inquilino ‘español’ porque este no pudo pagar la hipoteca en tiempos de crisis, y un señor, no se sabe quien, por menor precio se lo compró al Banco y, no se sabe por qué, no lo ocupó. Entonces, visto por los jóvenes de 18 años, emigrantes, pobres, marroquíes, sin familia conocida y sin ningún tutelaje al obtener ‘la libertad’ del gobierno catalán y verse en el aire indiferente, lo ocuparon.

Y sin pagar nada para vivir en él como los pájaros, se enteraron que debían aprender a volar y aprendieron en un santiamén para disgusto de sus humanos vecinos que para nada, al parecer, nunca en su ‘puñeteras vidas’ --por no tener ‘segundas residencias’ para irse--, habían visto aves y vuelos fuera del alcance de los políticos que dicen ‘ocuparse del pueblo’ y se pasean por Premià de vez en cuando, cuando en Premià no hay conflictos ‘insolubles’, aunque ya todos sabemos que si esos ‘profesionales’ logran subirse el salario cada año haya o no haya crisis, nada es insoluble por esa gracia que Dios nos dio. Pero hay dos ‘gracias’ y a la mala fueron dejados estos jóvenes por los gobiernos de Catalunya, España, Europa y del Mundo, los mismos que, con sus paseos por Premià de Mar, les quitaron el bello juego de la infancia cuando, como paticos o abejitas, imaginaron vivir como el zun-zun.

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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