Geraldina Colotti - Resumen Latinoamericano / Cubainformación.- Moderado de manera brillante por el Ministro de Juventud y Deporte Militante, Pedro Infante, se celebró el Foro No. 18 del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y la juventud, la JPSUV. La conferencia fue encomendada al Ministro de Trabajo, Eduardo Piñate, y trató el tema “Clase trabajadora, producción y conciencia en cuarentena”. Un tema central, llevado a cabo de forma clara y alfabetizante, en una feliz dialéctica entre teoría y práctica, línea política y línea de acción.


Los grandes clásicos, Marx, Lenin, Mao y Ho Chi Min se declinaron en el contexto de la situación venezolana y de la revolución bolivariana, un laboratorio de comparación permanente entre tradición e innovación, entre la memoria viva y la experimentación, entre la defensa y la ofensiva, en primer lugar económica y productiva.

El punto de partida de la conferencia fue la línea de política económica anunciada por el presidente Maduro, los datos contextuales que surgieron del coronavirus y las proyecciones económicas para el pronóstico pospandémico de las principales instituciones internacionales.

Piñate, que tiene una larga militancia política y sindical proveniente de la Liga Socialista y que hoy también es secretario ejecutivo del PSUV, subrayó cómo el partido y la JPSUV son, hoy más que nunca, un espacio privilegiado para la batalla de ideas. El coronavirus, dijo Piñate, ha acelerado y profundizado la crisis estructural del capitalismo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice una recesión que, para 2020, puede conducir a una contracción del 6% del PIB, hasta 11% para 2021.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) habrá otros 300 millones de desempleados además de los actuales, solo en los Estados Unidos hay 60 millones. En este contexto, como lo demostró la reciente conferencia internacional de ALBA, convocada por Maduro, surge la diferencia entre un modelo que coloca a los seres humanos en el centro y uno que tiene la intención de continuar persiguiendo los intereses del mercado y hacer que el desastre pese sobre los sectores popular. En Venezuela, las cosas van de otra manera.

Entre cuarentena y producción no hay contradicción, dijo el presidente. Y, de hecho, explicó el Ministro de Trabajo, en casi 100 días de cuarentena, muchos sectores vitales para la economía han seguido funcionando: la industria agroalimentaria, farmacéutica, básica y estratégica, sin mencionar a los trabajadores de los servicios, transporte, seguridad. Se estima que más de 1.700,000 personas trabajaron, y de manera segura. Un alto porcentaje de los alimentos y otros bienes de consumo suministrados en esta pandemia han sido garantizados por la producción nacional.

El socialismo bolivariano pone en el centro la construcción de una economía real no especulativa que prevé nuevos empleos y capacitación para los jóvenes. Los Consejos Productivos de Trabajadores asumen un papel fundamental en este proceso, en todos los sectores, en todos los motores de la agenda económica bolivariana. Hasta el 31 de mayo, explicó Piñate, había 2.161 CPT, con una preponderancia en el motor agroalimentario, un sector privado en su mayoría, donde eran 1.200.

Maduro creó el CPT en 2016, «como un instrumento de la clase trabajadora para estar a la vanguardia de la producción nacional, en primer lugar para luchar en la guerra económica». Inicialmente, los CPT se concentraron en los primeros tres motores: agroalimentario, farmacéutico y en la industria de producción de artículos de higiene personal y doméstica.

En agosto de 2019, después del segundo congreso nacional, los CPT se implementan en todos los motores de la agenda económica bolivariana, articulándose con las otras organizaciones de la clase trabajadora, desde los sindicatos hasta los delegados de prevención.

 ¿Cómo funcionan y cuál es su objetivo? “Están orientados hacia la dirección político-militar de la producción. Son un órgano de poder popular, el equivalente en la fábrica de lo que es la comuna en los territorios. Un órgano de ejercicio directo del poder popular. Una herramienta de apropiación de los medios de producción y de los medios de poder por parte de la clase obrera «.

Con esta configuración teórico-política, el CPT está a la vanguardia del proceso de producción basado en «un modelo de gestión empresarial socialista, definido de esta manera por el presidente Maduro y aprobado en el Congreso constituyente de la clase trabajadora en 2018». Un modelo, dijo el ministro, «que rompe con el capitalista, verticalista, jerárquico y autoritario, porque tiene como esencia el protagonismo de la clase trabajadora en la dirección del proceso social de trabajo».

¿Cómo se materializa? Piñate habló sobre la experiencia en las empresas básicas de Guayana, donde, como en otros estados, el CPT organiza salas de batalla productivas. «Son centros de estudio y de reflexión para la acción sobre los nudos críticos de los diversos sectores. Una respuesta cómo clase y desde abajo a los problemas de la producción y también de su defensa «.

En esto sentido, a los CPT participan los Cuerpos combatientes, donde están presentes los altos mandos de la milicia del Estado Mayor de FANB, «para garantizar la continuidad de la producción en todas las circunstancias». Salud, trabajo y fusil, dijo Maduro no por casualidad, articulando a partir del protagonismo de la clase trabajadora, la «guerra de todo el pueblo».

El CPT tiene un papel importante también en la lucha contra la especulación de precios. Con este fin, dijo el ministro, se están organizando mesas de discusión entre trabajadores, empresarios y autoridades regionales. Mientras tanto, se llevan a cabo ciclos de seminarios para capacitar a los trabajadores a comprender la estructura de costos, para poder controlar toda la cadena de producción, distribución y consumo.

No solo, dijo Piñate, es importante apropiarse de los medios de producción, es decir, la fábrica, las herramientas de trabajo y organizar la fuerza laboral, sino también las herramientas de poder, los mecanismos de planificación y decisión, en resumen, el poder político como expresión de clase: como resultado de la alianza entre trabajadores y campesinos que, en el proceso bolivariano, deben ser entendidos como campesinos que trabajan y producen en las comunas. Por esta razón, el CPT es un instrumento de la economía comunal.

Las enseñanzas de Marx y Lenin, dijo el ministro, se destacan para nosotros en la demanda concreta que sale de los trabajadores que las hacen suya. Como dijo Maduro, se concretiza en estos tres elementos: derrotar la guerra económica, recuperar la prosperidad de los sectores populares y construir un modelo productivo socialista diversificado en el que los CPT y los Cuerpos combatientes actúen como arquitrabes.

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