Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- Se cuenta que una noche al amparo de un mechón con mucha peste a luz brillante y --‘por si otras moscas llegan’--, dado que los gringos habían logrado dominar la técnica para secar el mar y así impedir que llegara el combustible a la isla, la resistencia nocturna de ‘los esclavos’ cubanos se hizo alrededor de un mechón, pero el ‘esclavo’ más viejo quiso llevarla más dura y pidió ahorrar el fétido líquido apagando su fuego. La protesta fue general, aunque se cumplió la orden y así comenzaron en la isla los cuentos de la oscuridad.


Habría aquella noche unos 15 ‘esclavos’ con sus 15 ‘esclavas’ y unos 40, al menos, ‘esclavitos’ riéndose y correteando por los corazones de unas 12 abuelitas también ‘esclavas’. Bien cerca del grupo estaban 7 tías igualmente ‘esclavas’ ronroneando el conflicto con el mechón. Un poco más lejos de ellas, 11 jóvenes sobrinos, ignorando que eran ‘esclavos’, se entretenían tanteando frutas entre las ramas de un ciruelo mientras alguien murmuraba: ‘quien dice frutas, dice malanga, carne de cerdo, frijoles negros y, claro, también trenes con sus líneas, guaguas en buenas carreteras, viviendas y todo lo demás’.

Cuando las nubes se fueron y la luna reflejó el juego con el árbol en los ojos del viejo, se escuchó otra orden: ‘Eh ustedes, ¿por qué no piensan en cómo devolverle el agua al mar y dejan la guanajería con las sombras?’… ‘¿Nosotros? ¡Somos arquitectos!’… ‘Muy bien, pero están bien atrasados con las nuevas casas’… ‘No llegan todos los materiales’… ‘¡El mar, carajo, vienen por el mar! ¿No se dan cuenta, esclavos?’… ‘Buscamos alguna fruta para todos precisamente porque nunca seremos esclavos’… ‘¿No?’… ‘Es que no lo somos ni siquiera ahora’… ‘¿No?’… ‘No, somos soldados de la Patria, que es algo bien distinto’… ‘Quizás el último matiz o periodo de la esclavitud y nada más’… ‘Buen enredo que tienes’… ‘¿Y tú no tienes ninguno? Como soldado matarás al llenarte de odio para poder hacerlo’… ‘No tengo otra alternativa y ya esto pasará’… ‘¿Y quién te dará la electricidad? La Patria no tiene’… ‘Ya en ello  pensarán los eléctricos’… ‘La esclavitud solo terminará cuando pensemos todos. ¡A pensar!’...

Se hizo un profundo silencio. Nadie sabía cómo cumplir aquella orden. Las abuelas tenían  algunas dudas y no les gustaban los extremos. Las tías creían que los misterios del pensamiento crecen en las voluntades de cada persona. No obstante, Melba recordó la noche más lejana, cuando alguien contó que por la esclavitud de las encomiendas, los antiguos habitantes de la isla se iluminaron con el rastro de candela que dejó el indio Hatuey…. ‘¡Qué dice ella, por Dios!’… Nadie respondió, pues aquellas llamas habían devorado las llagas del hereje y recorrieron todo el territorio desde la Punta de Maisí hasta el Extremo de Guanahacabibes -o como ya decimos Cabo de San Antonio-, y nos liberaron los pies.

‘Yo recuerdo que después de aquella luz primera, en otra noche como esta, alguien contó que hizo la luz con ‘palitos’ en los palenques cimarrones’.... ‘¿Luz con palitos en estos tiempos? Tú no estás bien de la cabeza’… ‘¿Y eso cómo fue, Juan Gualberto?’… ‘Muy difícil, pero se hizo, sí, sí, no se rían’… ‘Es que eres un exagera’o, mulato’… ‘¿Yo? Nunca pongas la luz de tu tiempo en la esperanza con tu enemigo. Mira lo que está pasando con el oro de Venezuela en Inglaterra’… ‘¿Qué dices? ¡Quién te entiende!’... ‘Tú, Mariana’… ‘¿Yo? Perdona, yo soy madre y no sé hacer poesía’… ‘¿Y dónde están los hijos que hiciste?’… ‘Celia es ingeniera; Abel, bailarín; Haydée cirujana; Camilo, mecánico; Ernesto, pintor; Julio Antonio, cocinero; Fabio, chofer de guagua; Carlos, basurero; Ruben, poeta. Y ya, son muchos nombres’… ‘Recuerda que fuiste esclava hasta que Fidel entró en Santiago con su tropa de andrajos y glorias, algo que los yanquis no le permitieron a los mambises, ¿cómo crees que los barbudos pudieron hacerlo?’… ‘Estás confundiendo los tiempos’… ‘El tiempo es la mejor propiedad que tenemos y, a veces, cuando sabemos relacionarlo, es la única verdad que nos facilita vivir y seguir adelante, ¿qué, entendiste ahora?’… ‘Se lo dejo a Rubén’… ‘Eso si es fácil’… ‘Todos no servimos para todo’…

Perdónenme ustedes, pero no se me olvida que en una noche antes de esa que están discutiendo, un señor contó que en la ‘siempre fiel isla de Cuba’, algunos ricos  hacendados se iluminaron y liberaron a sus esclavos… ‘Otros tiempos, ¿verdad, Camilo?’… ‘No lo sé, madre’… Cállense y déjenme seguir. Aquel señor que llamamos ‘El Padre’ contó que en la manigua cubana todos hicieron de todo y hasta las frágiles señoras con abanicos de seda y caballeros con bastones de mando convivieron felizmente con negros desnudos. Fue por eso que se amó con locura la infidelidad cubana a la esclavitud… ‘Sí, pero di hoy, a cualquiera de los aquí reunidos, que preparen otra guerra como aquella’… ¡Señores! ¿Qué cosa más mala puede pasar? Aquella duró 10 años y esta que tenemos ya dura más de 60… ‘Por eso mismo. ¡Vamos, anda! Quema Bayamo, canta el himno de Perucho y ya verás cuántos te siguen’… ‘¡Coñó, tremenda mezcla!’… ‘Esa es la poesía, Almeida’… ‘Creo que sí, Ernesto’… ‘Los vínculos nos dicen cómo están las cosas’…

‘Queridos amiguitos, esto está, no, no, esto no está para eso’… ‘¿No crees que podría estarlo?’… ‘Para nada, si hasta tenemos embajada en Washington’… ‘Yo no me fío de ellos, pero, sí, es cierto, nos reconocen, está bien, pero recuerden lo sucedido cuando nos llevaron la mitad de los médicos que había en esta isla y aquello parecía llevarnos de nuevo a la esclavitud’… ‘¡Arriba, se formó el guateque!’… ‘Dale, Cándido, que tú sí le metes a eso’… ‘Que prendan el mechón’… ‘Vamos, denle candela’… ‘¿Me van a dejar terminar el cuento?… ‘Sí, claro, vamos, Tata, cuenta’… ‘¿Qué te pasa, Guiteras? No te burles’… ‘La electricidad no la tendremos  por tu cuento’… ‘¿Y el tuyo?’… ‘Se fue a bolina, pero no me saques eso ahora’… ‘Perdón, es que es el mismo cuento, Toni, pero esta vez no puede pasar lo mismo’… ‘¡No pasará! Lo juro’…

‘Tendremos tantos médicos que lograremos cubrir todas las necesidades del país y llegaremos con ellos tan lejos que el planeta se va a paralizar’… ‘Ya lo está’… ‘Ay, viejo’… ¿De qué viejo hablas, Clotilde?… ‘Señores, relajen esto, porque va a terminar mal’… Juan Carlos, es mejor que te calles… ‘Cándido está esperando’… ‘¡Me cago en diez, coño, que espere!’… ‘Siga, siga, no tengo ninguna prisa’… ‘Tú mismo, cantante, dime una cosa. Cuando tenemos un médico, un hospital, algunas medicinas, las necesarias, y hasta cantamos en plena noche, y de pronto, por su cara de comemierda, el malnacido gringo nos quita la luz, ¿qué carajo es eso? ¡Esclavitud, coño! Vamos, cantante, déjate de creerte otra cosa y canta, porque la alegría nos empuja a vencer esta etapa. Todos debemos pensar en eso’… ‘Jefe, no veo la partitura’… ‘No te hagas, cabrón, tú eres un sonero repentista’… ‘Discúlpeme usted, tiene razón, ahora solo vivimos para ponerle el agua al mar’… ‘Y para tener nuestra propia luz’… ‘Seguro, Comandante, ya escribimos 61 años de resistencia y vamos pa’los otros’…

Y el viejo, como era tan viejo y sabía de la medida de las cosas, reflexionó…‘Perfecto, ustedes deciden. ¿Quieren el mechón?’… No hicieron falta las palabras y enseguida aquel hombre de robustas miradas, dio su última orden… ‘¡Que prendan el mechón!’…

1- https://www.cubainformacion.tv/…/86615-la-isla-de-los-escla…

2- https://www.cubainformacion.tv/…/86651-la-isla-de-los-escla…

3- https://www.cubainformacion.tv/…/86709-la-isla-de-los-escla…

4- https://admin.cubainformacion.tv/la-columna/20200630/86846/86846-la-isla-de-los-esclavos-4

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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