Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint


(LA VECINA SE DISUELVE RODANDO ENTRE SUS JABAS Y DEJANDO UN RASTRO DE GRANOS DE MANÍ. ASÍ  EMPIEZA EN EL ACTOR UN CAMBIO EN LA PENUMBRA QUE, PAUSADAMENTE, NOS CONDUCE A OTRO PERSONAJE, EL MAESTRO, Y SE OYE A LA VECINA)

VOZ EN OFF: “Aquí nadie te va a dad ná. Esa e la escuela de la calle, y má ninguna. Ningún maestro te va enseñá la verdad”.

(ENTRA EN ESCENA UN HOMBRE CANSADO Y ROTO POR DENTRO)

EL MAESTRO: (SE PEINA, BUSCA UNA SILLA. PRENDE UNA GRABADORA. SE OYE MÚSICA DE ROCK. EL HOMBRE SE SIENTA Y DEJA CAER SU CABEZA Y LOS BRAZOS HACIA ATRÁS. OYE UN RUIDO Y SE VUELVE MUY DESPACIO) Adelante… Ah, eras tú... (SE INCORPORA) ¡Lugo Echemendía, el alumno más famoso del Instituto! Ven, acércate... Es tu grabadora… Y los cassettes. La última vez te fuiste corriendo y se te olvidó. Yo te lo guardé todo. (ENCIENDE UN CIGARRO. MIRA HACIA UN LUGAR) ¿Y ese perfume? A mí no me gustan los perfumes. A mamá tampoco. (SE VIOLENTA)

¿Qué tú quieres de mí? Te mandó alguien... Ya tú sabes que me botaron de la escuela, ¿no? Sí, hoy mismo. ¡Y no me voy a defender, aquí todo el mundo sabe quién soy yo! No me gustan los rodeos. ¡Quita ese perfume de ahí! (APAGA LA GRABADORA.) ¿Quieres que te diga la verdad? Nada agradable vas a oír, te lo advierto. Si los demás maestros se perfumaron y te dieron vueltas, ¡yo no te las voy a dar! Sí, soy un profesional, igual que ellos, con una sola diferencia… Ya todo me da lo mismo. ¿Sabes lo que pienso de ti? ¡Que eres un cochino comerciante que infectas la educación!  Espera, espera... Yo no tengo de mí una mejor opinión. Casi todos nosotros hemos fracasado… ¡Pero tu juventud es como la carroña que nos alimenta!

Por eso te dan vueltas. No te ayudan, pero tampoco se pueden señalar. Es que no es muy lógico, que digamos, verse frustrados y enseñar a los demás... ¡¿Qué te vamos a enseñar?!... En fin, si todavía no te has arrepentido de haber venido, siéntate… Ahora quieres estudiar, dices tú que vas a cambiar. Bien. ¿Y para qué? ¿Qué tú buscas? ¿Una profesión honesta que te haga feliz? ¡Aquí no la vas a encontrar! No vengas más. El cálculo matemático no se hizo para ti. ¡Estás equivocado, tú y todos los demás! (YA ES UN HOMBRE RABIOSO)

¡¿Para qué estudian?! ¡¿Para qué estudié yo?! ¡¿Para qué he trabajado?! Nada me ha servido… Ahora me botan. Nunca he podido ejercer cabalmente mi profesión. Hay demasiados intereses en el ambiente. Y aquéllos que han logrado algo, hacen todo lo posible por alejarte, aún sin decírtelo, para que no veas el privilegio en que se pudren alegremente. ¡Y no los critiques, porque te aplastan! Usa el mismo cinismo. Solo así, quizás, podrás llegar adonde están ellos. (SE DUELE Y SE CALMA)

¿No entiendes? Ahora, ahora te explico. Es la ley del poder embrutecido por la fuerza, pero encumbrado con la simulación de la necesidad. (VUELVE A SU RABIA) ¡Nada vas a conseguir amablemente, el sacrificio no tiene valor, tu sacrificio es un vicio del provecho ajeno! Sólo la crueldad puede hartar el apetito de la vida. Y la felicidad... (LEVANTA LA SILLA CON GANAS DE AGREDIR, PERO NO LO HACE Y LA DEVUELVE AL PISO CON UNA SONRISA) La felicidad... (VUELVE A DOMINARLO LA IRA) ¡Esa tienes que comprarla sin miedo en los ojos, olvidando, olvidando todo lo mejor del hombre!… ¡Por eso todo grito hacia el bien, la verdad, la ternura, está condenado a un instante!... Un instante. Imposible ponerle un número. Una alucinación, ¡Y si no te das cuenta rápidamente puedes hasta enloquecer preguntándote, ¿dónde está el mundo perfecto por el que había que morir si era necesario?! ¡¿Quién se está muriendo verdaderamente?! ¡Todo era mentira, mercado para los incautos! Y no hay esperanza…

Cada vez estamos más risueños, más imbéciles, más animales. ¡No puedes confiar en nadie! No, tampoco en mí, desde luego. Estoy envenenado, ¿no lo ves? Cada amanecer es una calamidad. Sin embargo vivo cómodamente... el horror de todos los días. ¡No entiendo, no entiendo nada!(SE ASUSTA Y CAMBIA EL DISCURSO) ¿Qué tú crees… ¡No vayas a decir esto, porque…! Uno habla mucha mierda… ¡Sí, sí, está bien que te propongas esa combatividad, sí, y con ese entusiasmo, sí… Pero... ¿qué te estoy diciendo? ¡Si a mí ya me botaron! No, no, no me creas; ya tendrás tiempo de comprobarlo. Ahora no creas nada. Esto es un gran espectáculo. Y es tan bella la inocencia…

Si quieres volver a la escuela, habla con el director. Si él te autoriza, a los maestros les dará lo mismo, ninguno se va a meter en tu vida. ¡Los maestros ni oyen ni ven! Bueno, podrán pensar todo lo que quieran, pero bien calladitos (SE GOLPEA DURAMENTE LA BOCA) Y aquí no ha pasado nada. Eso es todo, muchacho.

Bien, ¿qué hago con todo esto? Tú eres el dueño, ¿no? Sí, porque el asere ese amigo tuyo que te has echado, no, no me ofrece ninguna confianza. ¿Me lo regalas? (SE RETUERCE) Bueno, sí..., te lo compro... ¿Qué te pasa? ¿A dónde vas?... ¡Oye, Oye!… Ten mucho cuidado..., con esa ingenuidad... ¡Oye, Oye! (FUMA. PRENDE LA GRABADORA Y PERMANECE UN RATO OYENDO EL ROCK Y MIRANDO HACIA DELANTE HASTA DESAPARECER EN EL HUMO DE SU CIGARRILLO. LA MÚSICA DE ROCK AUMENTA SU FUERZA EN EL VACÍO)

(CONTINÚA EN VÍDEO 4)

TEXTO ANTERIOR: ‘LA VECINA’

(A nuestros ojos, mediante los gestos que van desprendiendo, por un lado, al cuerpo del actor de sus atributos anteriores, por el otro y con otros gestos el intérprete asume los que le llegan del nuevo personaje. Mientras sucede esta transformación, oímos a LA MADRE)

VOZ EN OFF: “Ya te advertí que no tenemos a nadie, ni para ti, ni para mí. Quién se va a arrimar a una mujer con muchacho. Me huyen, como si tuviera peste”. (Así pasará, como un leitmotiv que va recorriendo el ritual de esta obra, en los cambios de uno a otro personaje que abren la puerta de la escena al nuevo personaje. Y también como continuidad en el crecimiento del niño inicial y su formación hasta el final a medida que van pasando sobre él los diversos personajes que conducen la acción dramática)

LA VECINA: (VIENE HABLANDO SOLA Y. CARGA DOS JABAS). Roodofo Aritide ¿Qué tú hace ahí? ¿A quién debo agradecele eta visita? Tú ta lleno de piojo, y eso bicho no se vende. Sale, sale de ahí... (SE DESPLAZA Y SE SIENTA EN UN BANCO) ¿Qué tú dice? No, no, eso no e así. Si tú quiere comé maní, ame la cola de la cedveza, te doy una pesetica. Y pol la tadde, cógeme do turno en la cola de la chancleta, do peseta te doy; y si pol la noche, en la cola de la posá, me vende dié barrita de maní, te doy do peseta má. Y ya, tiene un peso. ¡Así únicamente vag a comé maní!

(COGIENDO UN CARTUCHO) ¡Eg!.., ¿y eto qué cosa e? A... maicena. (SE LANZA SOBRE UNA DE SUS JABAS) ¡Oye!… Déjate de gracia, que yo te buco donde quiera que te meta. Enfermo... Vete pal’opital, allí no cobran ná. ¡Pero yo no soy del gobierno pa trabajá regalao! (PIENSA, O MEJOR DICHO, CALCULA) ¿Pa qué te fuite de la beca? ¡Tú mamá ya no viene má! ¿Qué tú hace en la secundaria ésa de niño bueno? ¿Tú ta loco o tú ere comemielda? ¡Búcate un negocio! Aquí nadie te va a dah ná… Y en lo trabajo oficial, ¡te pagan pa que te muera! ¡Siácara! Ochenta peso na má. ¿Y eso pa qué alcanza? Aggg.

(COGE OTRO CARTUCHO.) To lo día hay que invental má cosa. Uh..., qué pete tiene eto… ¡tanto tiempo gualdao, no digo yo, coño!... (SE INCORPORA PESADAMENTE Y VA HACIA EL MUCHACHO) La solución e sacal el bihne de lo clandetino, convencel al gobielno que eto e una uhgencia, que tienen que ayudal, que no no pedsigan má. ¡A dónde vamo a pará si no te dejan trabajá!... (MIRA A LOS LADOS, AUNQUE NO POR MIEDO POR ELLA, SINO MÁS BIEN PARA FINALIZAR SU PLAN CON EL ADOLESCENTE Y ACTÚA QUE GRITA) ¡El paí tiene que desarrollalse! Como dice Radio Reló y la novela de la do. A mí nadie me va a confundil; yo toy en la calle…

(VUELVE A SENTARSE) ¡A mí qué me importa que me digan bibnera! Yo resuelvo. No por guhto la gente me dice ¡vieja vangualdia! (YA EL PLAN ESTÁ LISTO) ¡Dame la mano, que te la voy a decifrá) (SONRÍE AL VER QUE EL JOVEN SE MUEVE) ¡No le haga caso a la gente que te rechaza, ven pa'cá! Vag a aprendé mucho. (OTRA SONRISITA VIENDO QUE EL MUCHACHO SE LE ACERCA, SE SIENTA FRENTE A ELLA Y LE EXTIENDE LA MANO) ¡Tené peso e lo que importa! (LE COGE LA MANO) Tú tiene camino de mucho peso. ¡Maní, ya, ya, tu futuro etá en el maní! La vieja Felicia nunca se equivoca...

(LO ATACA) ¡Pero tiene que quitadte la musaraña de la cabe-za y ponedte pa las cosa! (SE AGACHA A COGER UNA JABA.) ¡Ahí dice que te vag de la ecuela y viene a trabajá conmigo! (EL JOVEN SALTA ASUSTADO) ¡Ay, ¡y ese brinco, muchacho! Me asutate! Bueno, ha lo que tú quiera, pero no me pida maní si no me trae la cedveza y lo turno de la chancleta. (VUELVE A INCORPORARSE Y COGE OTRA JABA) ¡Ay, madre de dio, la papa ta llena de cucaracha!… !Desgraciá, sí, son una desgraciás!... (OLVIDA LAS CUCARACHAS) Piénsalo bien, pohque si no te mete en la relació comedcial, el cuartico tiene flojo el candao… ¡Y tú sabe lo que e la necesidá!

(RECOGE UN POCO SU ATAQUE) Yo no te quiero asuhtar… pero por ahí andan diciendo... que tú siempre te compra un plátano macho ¡pa tu uso pedsonal! No, no, yo no sé ná, no me pregunte… ¡Vamo, pa fuera! Tengo que reparti la melcancía… (RECOGE TODO E INICIA LA RETIRADA, PERO REGRESA) Yo sólo te lo infolmo pa tu bien… Y como sé que a ti te guhta el maní, te lo digo pa que’ecoja lo que má te guhte. Ya tú tá muy crecidito, y si no te define tú, de toa manera la vida te va a definí. ¡Tah obligao! Ésa e la ecuela de la calle, y má ninguna. Pohque la otra, mucha cuenta, mucha letra, ah, pero ningún maetro te va’enseñá la verdá. ¡Ecoje, plátano macho con ecuela o maní con dinero! (RIÉ CON GUSTO MIENTRAS VA OCUPANDO LA PENUMBRA).

……………………………………………..

NOTAS AL MARGEN:

BREVE HISTORIA DEL TEXTO LITERARIO

No tengo claro si escribí la obra en 1988 o al inicio del 89. Ya me pasó algo similar cuando hice la adaptación y montaje, junto a Adria Santana y Pablo Menéndez, de la novela “Manhattan Transfer” del estadounidense John Dos Passos y que presentamos durante la celebración del Congreso Cultural de La Habana en 1968 y como parte del espectáculo con que la Escuela Nacional de Arte saludó el evento.

Me ocurrió también con el relato ‘La otra guerra’, un texto apócrifo ‘de Julio Cortazar’ que hube de escribir para que Adria pudiera tener lo exigido en su examen de pase de curso en la ENA, donde ambos estudiábamos la carrera de actuación. De ninguno de esos dos escritos, montajes e interpretaciones poseo nada que pueda verificar ni siquiera sus existencias.

Ojalá apareciera alguien que pudiera enseñar una foto de aquellas cálidas exhibiciones o dar algún testimonio de que lo dicho se ajusta a la verdad. Bueno, por pura curiosidad, pues nunca tuve el hermoso delirio de guardar recuerdos. Con “El Italiano” no llegué a tanto, pues ya han visto todo lo que estoy mostrando, pero leyendo un recorte del periódico “Granma International”, publicado  el 31 de marzo de 1991 con una entrevista que me hizo la periodista Rosa Elvira Peláez, he visto reseñas y críticas de  otros periódicos que desconocía ni nadie ha podido enviarme.

En fin, ya tengo material suficiente de “El Italiano”, pero de los otros dos espectáculos no tengo absolutamente nada, salvo la memoria de su emotiva realización: “Manhattan Transfer” delante de las cúpulas de Artes Plásticas de Cubanacán, y “La otra guerra” en aquel precioso teatrico que José Ramón Marcos, Faustino Hernández y Yolanda Ulloa construyeron y llamaron “La Buhardilla” en la ENA.

No creo que importe demasiado la fecha de la escritura de “El Italiano”, pues como algunos me comentan, “parece haberse escrito hoy”, aunque es de suponer que ello no me agrade nada! En fin, luego de que la periodista Ada Oramas, del diario “Tribuna de La Habana” me pasara la noticia del suceso ocurrido en la isla, y sin querer saber en ningún momento la real historia del acontecimiento, me enrollé de tal manera con aquello que en menos de 1 mes ya yo tenía decenas de esbozos sobre las situaciones a tratar en la obra teatral y para unos 9 personajes que, prácticamente, en una sola madrugada escribí todo el texto con vistas a montarlo para 6 actores y 2 actrices.

Así, empecé a pasarlo a algunos dramaturgos. Ninguno me objetó nada, salvo dos o tres, a los que se unieron más tarde actores, actrices y otros artistas amigos que también lo leyeron y me aconsejaron guardarlo para mejores momentos en el país. Les hice caso.

En 1989 vivíamos en Cuba la más compleja y difícil situación que podríamos imaginar. Las famosas ‘crisis’ que ya eran constantes en nuestro país durante los últimos años y a las que nos habituamos por su casi normalización nos hizo ver que la de ese año también era parte del ciclo de ‘las malas’ y, creo que la minimizamos y seguimos con el ‘pa’lante y pa’lante’ nuestro de cada día, de cada hora y de todos nuestros tiempos en revolución y futuro.

La isla estaba bastante tranquila, y aun cuando ‘la  despedida’ masiva a  Mijaíl Gorvachov --yo entre los miles de cubanos que nos reunimos en la Avenida de Rancho Boyeros para ver su mano saludándonos--,  el raudo paso de la caravana del líder soviético ‘sin su mano’ me dejó un sabor a despedida final que no comprendía. No obstante, todos continuamos con nuestra extraña normalidad manteniendo lo que hacíamos.

Así, el Movimiento artístico cubano tenía planificada una evaluación técnica de sus miembros a fines de año y cada uno de sus integrantes debía preparar algo para obtener una calificación y recibir el salario adecuado y el reconocimiento a su valía artística. Era obligatorio presentarse a ella, pues de no hacerlo se corría el riesgo de ser excluido de las ya abultadas nóminas y de los deberes y derechos a aceptar o rechazar, en el caso de los intérpretes teatrales, el papel que nos proponían los directores y que según la ‘calificación’ que recibiríamos, podíamos decir ‘sí’, ‘no’, o sencillamente cambiarnos de compañía teatral y probar otra suerte en nuestra vida laboral.

Había llegado el momento de presentar ya con mayor público mi texto guardado y así lo hice convirtiéndolo en un monólogo. El éxito fue rotundo. Todos me felicitaban, me abrazaban o me besaban, y yo, como un pollo mojado, ni por la húmeda cabeza me pasó que toda mi vida iba a dar un vuelco que nunca imaginé.

 

Serie completa "El italiano"

1.1. "El italiano”: Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Notas 1

1.2. "El italiano”: Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 1

1.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 1

2.1. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Notas 2

2.2. “El Italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 2

2.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 2 - La madre

3.1. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Nota 3

3.2. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Texto 3. La Vecina

3.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 3 - La Vecina

4. 1. “El italiano” Nota 4. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

4. 2. “El Italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 4: ‘El maestro’

4. 3. “El Italiano”. Vídeo 4: ‘El Maestro’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

5.1. “El Italiano”. Nota 5: El amigo. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

5. 2. “El Italiano”. Texto 5. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

5.3. “El Italiano”. Vídeo 5: ‘El amigo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6.1. “El italiano”. Nota 6: ‘El empleado’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6. 2. “El Italiano”. Texto 6: ‘El empleado’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6. 3. “El Italiano”. Vídeo 6: El empleado. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 1. “El Italiano”. Nota 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 2. “El Italiano”. Texto 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 3. “El Italiano”. Vídeo 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 1. “El Italiano”. Nota 8. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 2. “El Italiano”. Texto 8: ‘El joven final’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 3. “El Italiano”. Vídeo 8: ‘El joven final’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

 

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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