Ramón Pedregal Casanova


La Corte Penal Internacional amenazada por la clase dirigente estadounidense y su submarino de Israel, se ata de manos cuando ante tanto crimen cometido por semejantes siameses retira su pliego de acusaciones por los genocidios que han causado en Oriente Próximo: Palestina, y con ella van hermanadas Irak, Siria, Yemen, Libia, ... Pero el 9 de Agosto ha quedado para el mundo como el día de denuncia universal del único que ha tirado bombas atómicas sobre la humanidad, y es obligación de la conciencia recordarlo, con ese día va unida la denuncia ante el mundo del imperialismo, por la acción que a lo largo de su existencia le caracteriza: el crimen.

Hirosima y Nagasaki, su destrucción atómica, fueron la culminación de todos los horrores de los nazis, y eso no lo pueden esconder ni tergiversar como han hecho con la historia de la derrota del nazismo.

En el recuerdo de aquel 9 de Agosto de 1945, Nagasaky, que hoy es denuncia universal de los crímenes de EEUU, quiero señalar cómo en su destrucción el plano cultural ocupa un lugar fundamental: en la cultura se encuentra depositada la memoria y el recuerdo, facultad con la que extraemos visiones, sentimientos, gustos, la idea del mundo, ... y gracias a ellos tendemos el arco del tiempo y aprendemos para los días venideros. Hacer desaparecer la memoria es borrar la condición misma del ser humano, es borrarnos las pistas, las señales; hacer desaparecer la memoria es un crimen con el que se busca englobarlo todo, hacer tabla rasa, encerrar, ellos mismos, esa élite imperial le llama globalización, dejarnos sin reconocimiento, sin memoria, que es sin sentimiento ni voluntad, sin el progreso humano de entender y sin camino para comunicar, concepto cuya raíz está en lo común: eso es la destrucción cultural.

EEUU es un borrador de la Humanidad: así fue en Hirosima y Nagasaki

Un ejemplo que atañe directamente a la cultura, recojo solo algunos datos de un informante aséptico, la UNESCO, sobre el resultado de la invasión estadounidense de Irak y los intentos de destruir Siria, -el juicio moral hágalo usted-, no olvidamos los millones de muertos, de refugiados, la cantidad inmensa de sufrimiento causado, pero señalo aquí lo que tiene que ver con la identidad, con la comunidad, con lo que da forma a la Historia del ser humano, con lo mencionado en la primera parte: la invasión de Irak ha supuesto la destrucción de su patrimonio cultural, considerado pilar fundamental para el conocimiento: EEUU ha hecho desaparecer mediante el robo y la destrucción, los manuscritos de las primeras traducciones al árabe de Aristóteles, los tratados de Omar Khayyam, un millón de libros de las bibliotecas que conservaban el saber desde el principio humano, han hecho desaparecer las tabletas sumerias, los archivos, los monumentos, los lugares de culto, los museos, las bibliotecas, ... todo lo que forma la memoria colectiva de las comunidades en su identidad, todo lo que significa lazos sociales para la comprensión y la solidaridad. Quiere hacer volver a la región al comienzo de los tiempos, a la edad de piedra.

El patrimonio cultural de un pueblos es identidad, formas de vida, desarrollo de los pueblos, de ahí que EEUU y su creación DAES destruyeran la Historia que se guardaba en Ninive, en Raqqa, en Alepo, en Mosul, en Homs, en Palmira, ...

Palmira tras su destrucción. Fotografía de 2009.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista.

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