Ramón Pedregal Casanova.- Al alborear el 18 de marzo de 1871, París se despertó entre un clamor de gritos de “Vive la Commune!” ¿Qué es la Comuna, esa esfinge que tanto atormenta los espíritus burgueses?

Los proletarios de París decía el Comité Central en su manifiesto del 18 de marzo, en medio de los fracasos y las traiciones de las clases dominantes, se han dado cuenta de que ha llegado la hora de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos … Han comprendido que es su deber imperioso y su derecho indiscutible hacerse dueños de sus propios destinos, tomando el poder.

Del libro Marx -Engels - Lenin. La Comuna de París. Editorial Akal.


Vivir en un país cuya clase dominante tiene como distintivo la explotación humana de la mayoría de sus habitantes, pone en evidencia una contradicción social que va a generar conflictos que, alcanzado su máximo punto, la superación vendrá de la mano de quienes producen pues en esa condición en que están han sido hechos prisioneros.

La Comuna de París fue la experiencia de liberación obrera, dejando en la Historia el ejemplo que la burguesía no quiere que conozca y aprenda la clase obrera. Entre el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871 amaneció el mundo que dijo cómo era la sociedad en el comunismo.

Las circunstancias que dieron lugar al triunfo obrero eran recorridas por la corrupción hasta el punto de que Thiers, el dirigente burgués, empeñó la reconquista de París, la capital del mundo, por 2.000 millones, de los que varios cientos quedaban en su bolsillo y el de los restantes dirigentes de la burguesía; el encargo de la reconquista se lo hizo al ejército prusiano. Bismarck despreció a semejantes cabecillas y les puso condiciones que harían de él el verdadero jefe de la reacción.

Thiers pretendió robar la artillería de París, que había sido financiada con las aportaciones populares para que con ella se defendiese la ciudad del enemigo prusiano. Pero ese enemigo pasó a ser el aliado de la burguesía francesa cuando la clase obrera se dispuso a su propia defensa frente a la corrupción burguesa, que había llevado a la ruina a Francia y después a su venta.

Pero la revolución proletaria no conllevó ninguna represión contra la clase que la había explotado, por contra se dejó salir a quienes no querían vivir bajo un Estado proletario, y fueron a refugiarse a Versalles. Tan solo fueron ejecutados dos generales, Lecomte y Clément Tomas, y fue porque ordenaron al 81 regimiento que disparase sobre la multitud concentrada en la Plaza Pigalle, y ante la negación de los soldados a obedecer los insultaron, los amenazaron, … y la tropa se pasó al lado de la clase obrera y se volvió contra ellos disparándoles.

C. Marx, Engel, Lenin declaran 2 errores fundamentales, el primero: No haber marchado sobre Versalles y haberlo tomado, pues allí se urdía el plan reaccionario; y el segundo: No haber tomado el Banco de París, con lo que la burguesía dispuso siempre del dinero para su plan de guerra y la guerra misma. A consecuencia de ello la burguesía, débil y dividida, aun pudo vender la conquista de París a Prusia.

Al no haber marchado la clase obrera sobre Versalles, todavía más, la burguesía empleó esa libertad hasta para presentarse a las elecciones del 26 de marzo ocultando bajo ese manto el golpe con su aliado extranjero. Junto a ello, la Comuna, que había optado por dejar libre a la burguesía, pronto empezó a sufrir el terrorismo de los agentes de Thiers, a los que seguían los fusilamientos de todos los que conseguían capturar y los incendios provocados con petróleo (por primera vez) de las casas en las que se habían protegido los guardias nacionales que se pusieron de parte de los explotados.

La venta de la gran burguesía francesa y la aristocracia al imperio prusiano, dejó a la luz el desprecio que sentía por la clase obrera y el odio que era capaz de generar para asesinarla masivamente, Carlos Marx lo explica en la entrega de Thiers a Bismarck: El imperialismo es la forma más prostituida y al mismo tiempo la forma última de aquel poder estatal que la sociedad burguesa naciente había comenzado a crear como medio para emanciparse del feudalismo, y que la sociedad burguesa adulta acabó transformando en un medio para la esclavización del trabajo por el capital. La antítesis directa del Imperio era la Comuna. …

Los comuneros derogaron las leyes que hacían intocable a la burguesía y prohibieron los trabajos que eran penosos y esclavos, regularon los sueldos y pusieron el límite de lo que cobraba un obrero, dando de lado al oportunismo, al enchufe y la corrupción, e impuso la jornada de ocho horas de trabajo, reivindicación que en el Primer Congreso de la 1ª Internacional Obrera se había aprobado. Engels apunta en su exposición el significado del término dictadura del proletariado: Últimamente, las palabras “dictadura del proletariado” han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado.

. Lenin en su exposición sobre la lucha de la clase obrera de París subraya la enseñanza que entregó a la clase obrera europea de su tiempo y que ha movido la contradicción social en la Historia, advirtiendo lo importante que es la perseverancia en la enseñanza de los comunistas de su tiempo a las masas hasta hacerlas llegar a las formas superiores de lucha: las acciones de masas y la guerra civil armada. Y subraya dos errores que destruyeron la victoria de la Comuna: El proletariado se detuvo a mitad de camino: en lugar de comenzar la “expropiación de los expropiadores”, se puso a soñar con implantar la justicia suprema en un país unido por una tarea nacional común; instituciones tales como, por ejemplo, los bancos, no fueron incautadas; la teoría de los proudhonistas del “justo intercambio”, etc., dominaba aún entre los socialistas. El segundo error fue la excesiva magnanimidad del proletariado: en lugar de eliminar a sus enemigos, que era lo que debía haber hecho, trató de influir moralmente sobre ellos, desestimó la importancia que en la guerra civil tienen las medidas puramente militares y, en vez de coronar su victoria en París con una ofensiva resuelta sobre Versalles, se demoró y dio tiempo al Gobierno de Versalles a reunir fuerzas tenebrosas y prepararse para la sangrienta semana de mayo.

Para los tres grandes dirigentes, la Comuna de París ha sido el acontecimiento más importante del siglo XIX, y la más importante enseñanza para la clase obrera del mundo. Leerlo hoy, empuja a las conciencia en las circunstancias actuales, leer el pequeño libro comentado aquí es hacernos más fuertes ante los cambios que se dan y se van a dar.

Título: La Comuna de París. Marx – Engels – Lenin.

Edita: Akal Básica de bolsillo.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis;  Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales  AMANE.  Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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