Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- Desde 1959 el gobierno de Estados Unidos fabrica campañas mediáticas mentirosas contra la Revolución cubana, con el propósito de hacerle creer a sus ciudadanos y al mundo, que el sistema socialista es un infierno que debe ser erradicado de la faz de la tierra, imagen que repiten todos los días.


 

Sin embargo, Cuba también puede y debe hacer campañas contra los males de la sociedad capitalista yanqui, plagada de desigualdades y un racismo criminal impregnado en los genes de muchos estadounidenses blancos, auto considerados como “seres superiores” a los negros, latinos y asiáticos.

El apoyo político y monetario que brinda la Casa Blanca a los movimientos contrarrevolucionarios cubanos fabricados por la CIA, con fondos millonarios aprobados anualmente por el Departamento de Estado, la USAID y la NED, se aprecia diariamente, incluida la participación de diplomáticos yanquis en reuniones con esos elementos, donde imparten orientaciones, preparación y visitan sus casas en desafío a las autoridades cubanas.

Sistemáticas son las declaraciones del Departamento de Estado acusando a Cuba de “violar” los derechos humanos. Además, respaldan todas las provocaciones de sus asalariados, observado recientemente en el barrio de San Isidro y en Santiago de Cuba, donde diplomáticos yanquis, encabezados por el encargado de negocios, se presentan en la zona.

¿Cómo reaccionaría el Departamento de Estado, si el embajador cubano en Washington visitara la residencia de alguno de los estadounidenses de raza negra, asesinados por la policía, para darle apoyo solidario a la familia?

Los cubanos deben darle todo su apoyo solidario al movimiento denominado “Black Lives Matter”, (Las vidas negras importan), porque el racismo estructural de Estados Unidos se expresa a lo largo de ese país.

En los últimos meses, policías de Estados Unidos acabaron con las vidas de George Floyd, Eric Garner, Laquan McDonald, Michael Brown (un día después de que Derek Chauvin fuera condenado por el asesinato de George Floyd), Breonna Taylor y Ma’Khia Bryant, de solo 16 años. Por cada muerte el gobierno cubano debió hacer una declaración acusatoria, como hace el Departamento de Estado por hechos falsos y apoyo a inventadas huelgas de hambre pagadas con dinero de Estados Unidos, para crear una matriz de opinión negativa contra la Revolución.

Tuits, mensajes en Facebook, Instagram y declaraciones oficiales cubanas, deben aparecer diariamente en las redes sociales, para exigir el fin de la violencia policial contra los estadounidenses negros y la violación de sus derechos ciudadanos.

Hay que tomar la ofensiva para que el mundo se levante contra los crímenes impunes de la policía yanqui, unir grupos de solidaridad y efectuar manifestaciones en grandes ciudades y en pueblos pequeños de todos los Estados Unidos y en otros países, porque los yanquis sí violan todos los derechos humanos, crean y resguardan a los terroristas, son el mercado más grande de las drogas, de pornografía y prostitución infantil, de trata de personas; secuestran, encarcelan y torturan con impunidad, y maltratan a los inmigrantes, incluidos a menores de edad.

Esas violaciones deben ser condenadas todos los días y conformar campañas en las redes sociales con hechos comprobados y no los falsos fabricados por la CIA, como hacen contra países que tienen gobiernos soberanos, pero no aceptables para Washington.

El lema Black Lives Matter, tiene que grabarse en la mente de los ciudadanos del mundo, mediante denuncia permanente en los medios de prensa escrita, radial, televisiva, y por Internet, igual a lo que hacen los yanquis en sus cruzadas mediáticas contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Rusia, China, Siria e Irán.

No se le puede dar tregua a quienes fabrican disidentes, movimientos opositores, sufragan manifestaciones públicas y hasta supuestos envenenamiento de sus asalariados, para desprestigiar a gobiernos que no logran derrocar, a pesar de los miles de millones de dólares gastados.

La necesidad de leyes estatales y federales en Estados Unidos, para evitar que la policía continúe asesinando a ciudadanos negros, debe ser parte de las denuncias que se proyecten, porque se conoce que en el Senado ninguna ley será aprobada por sus integrantes blancos y conservadores, a quienes no les importan las vidas de los negros.

Las personas y agrupaciones anti racismo en Cuba y del mundo, deben apoyar los reclamos de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color de Estados Unidos, y que ellos sientan que no están solos en su lucha por la igualdad racial.

En la unidad está la fuerza y si todos nos unimos, el gobierno de Estados Unidos tendrá que hacer cambios, al ser condenado en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por sus sistemáticas violaciones.

Después del asesinato de George Floyd, muchos ciudadanos en Estados Unidos se unieron a las protestas, entre ellos miles de blancos que no rechazan a los estadounidenses de piel negra, porque han tomado conciencia de que el racismo es una amenaza grave para la salud pública de ese país, corroborado en el incremento del desempleo en las comunidades negras.

Hoy familias y trabajadores de las comunidades negras, son las más perjudicadas por la pandemia, y estudiantes blancos obtienen mejores resultados en la educación a distancia. Según datos oficiales, hasta los propietarios blancos ganan más dinero en el actual mercado inmobiliario.

Esta realidad merece una denuncia cotidiana, para que se conozca la verdad que los yanquis quieren ocultar o edulcorar. Los movimientos anti racistas deben mantener la protesta permanente contra lo que sucede en Estados Unidos y no dejarse confundir con las campañas que estos fabrican contra otros países, para desviar la atención de sus propias penurias.

Los Estados Unidos son profundamente racistas desde hace 350 años y deben ser condenados por sus crímenes. Unámonos.  

¡Las vidas negras importan!  Y como afirmó José Martí:

“Hay propagandas que deben hacerse infatigablemente y toda ocasión es oportuna para hacerlas”.

 

 

 

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