Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- El primer discurso del presidente Joe Biden ante la 76 Asamblea General de la ONU, el 21 de septiembre del 2021, demostró la situación lamentable en que se encuentra su salud mental, al equivocarse en 20 ocasiones según la propia Casa Blanca y mentir, sin el más mínimo asomo de vergüenza, respecto a la posición que asumen los Estados Unidos, como si en el mundo de hoy solo existieran analfabetos políticos y cretinos.


Uno de sus desvaríos fue cuando afirmó: “no estamos interesados en una nueva Guerra Fría con países autoritarios como China, ni tampoco en un mundo dividido en bloques rígidos”.

Si lo que Estados Unidos hace contra el gigante asiático y Rusia, acusándolos permanentemente de hechos falsos, imponerles sanciones, satanizarlos ante la opinión pública y calificar al presidente Vladimir Putin de asesino, no es una guerra fría, ¿entonces qué será?

Su más reciente acción contra Francia, al firmar un nuevo acuerdo para la formación de otro bloque militar con el Reino Unido y Australia, AUKUS, para la venta de submarinos nucleares a Australia, es prueba irrefutable de que los yanquis no tienen ética alguna, seguirán dividendo al mundo en bloques para atentar contra a la paz, en una zona cercana a China y Corea del Norte.

En su maniobra por escamotear la verdad de su régimen imperialista, Biden expresó:

“El futuro pertenecerá a aquellos que abrazan la dignidad humana, no a los que la pisotean y quienes intentan sofocar a su pueblo con una mano de hierro”.

¿Pensará el vetusto presidente que la población mundial olvidó lo que hizo la policía de Estados Unidos para reprimir a los negros, ante las manifestaciones por el vil asesinato a George Floyd y la efectuada durante las protestas callejeras en agosto de 2014, cuando fue asesinado Michael Brown, por un policía blanco en Ferguson, Misuri?

Los yanquis no respetan la dignidad humana y sofocan con armas de fuego cualquier intento de protestas masivas, en violación de los derechos humanos y la tan cacareada democracia que les exigen a otros.

Mientras Biden hablaba en la ONU y satanizaba a Cuba y a Venezuela, la guardia fronteriza del estado de Texas montada en caballos, daba una lección de “democracia y respeto a la dignidad humana”, repartiendo latigazos contra los haitianos que intentaban solicitar asilo en Estados Unidos, escenas semejantes a las de los esclavistas del siglo XIX. Sin embargo, de esa execrable situación no hay un pronunciamiento de condena del Departamento de Estado y menos del Parlamento Europeo o de la OEA.

En sus tantas mentiras, Biden aseguró el fin de la guerra fría, pero omitió mencionar los miles de millones de dólares que su régimen asigna anualmente a las ONG pantallas de la CIA, la NED y la USAID entre otras, para subvertir el orden interno en paises que tienen gobiernos insobornables, sometidos a guerras comerciales, económicas y financieras, unido a actos de terrorismo ejecutados por los yanquis para impedir su desarrollo, tal y como hacen contra Cuba y Venezuela.

Mucha demagogia desplegó el anciano presidente en su intervención ante los participantes en la 76 Asamblea General de la ONU, respecto al enfrentamiento a la Covid-19 y el cambio climático, olvidando la mala gestión de la Casa Blanca en ambos temas, incluso con medidas que entorpecen los planes de otras naciones, entre ellas la fuerte oposición a levantar las sanciones económicas y financieras contra Cuba y Venezuela, para que no puedan adquirir medicamentos y equipos para los enfermos de la Covid.

Mientras afirma combatir el terrorismo, da total apoyo a grupos terroristas que actúan desde Colombia contra Venezuela, y excarceló recientemente al connotado terrorista cubano, Eduardo Arocena, condenado a dos cadenas perpetuas por el asesinato de al menos dos personas, uno de ellos diplomático de Cuba ante la ONU, y la colocación de 100 bombas que estallaron dentro de los Estados Unidos, según argumentos del FBI.

Tampoco mostró una posición favorable a un diálogo respetuoso con Irán, en cuanto al acuerdo nuclear que Estados Unidos abandonó por prepotencia imperial.

Cuando se refirió a que “el futuro pertenecerá a quienes abrazan la dignidad humana, no a los que la pisotean e intentan sofocar a su pueblo con una mano de hierro”, debió condenar por su nombre a Israel, por masacrar constantemente al pueblo palestino, asesinar a civiles indefensos, encarcelar a menores de edad y robarle parte de su territorio, sin respetar las resoluciones de la ONU.

Para ese aliado incondicional de los yanquis no hay sanciones ni guerras económicas y financieras, por el contrario, apoyo y mucho dinero.

Tampoco se disculpó con el pueblo afgano por el asesinato de miles de ciudadanos y la destrucción y miseria que ha dejado en ese país veinte años de una invasión injustificada, faltándole respeto al mundo al decir que: “Estados Unidos ha renovado el compromiso para luchar contra el hambre en el mundo, a través de ayuda alimentarias y promover la salud”, cuando sus tropas y la política injerencista solo provocan lo contrario, algo comprobable al observar las imágenes de ciudades destruidas por las bombas yanquis en Siria, Libia, Yemen y Afganistán.

La actual situación en América Latina es otra prueba más que las políticas neoliberales impulsadas desde Washington, son la causa fundamental de los miles de emigrantes que huyen del capitalismo salvaje y de las protestas en Chile, Colombia y Brasil, brutalmente reprimidas.

En contraposición con el demagógico discurso de Biden, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, en un análisis objetivo y real, expresó al inaugurar la Asamblea General:

El mundo nunca ha estado tan amenazado ni tan dividido […] Me temo que nos estamos deslizando hacia dos conjuntos diferentes de factores económicos, normas comerciales, financieras y tecnológicas, dos enfoques divergentes en el desarrollo de la inteligencia artificial y, en última instancia, dos estrategias militares y geopolíticas. Una receta para un conflicto mucho menos predecible que la guerra fría”.

Biden ante de señalar a otras naciones, debería trabajar por eliminar la violencia armada que sacude su propio país, la que aumentó un 9 % con respecto al 2020, acumulando hasta la fecha14 mil 516 víctimas mortales, situación se convertirá en el peor del siglo, algo que el añejo presidente tampoco ve.

Por eso José Martí expresó:

“Ancha tumba construye con sus propias manos las maldades”.

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