Las palabras crimen y crisis comparten la misma raíz etimológica. Ambas provienen de la palabra griega “krisis”, que significa “juicio, selección, separación”. Podemos definir crisis como una situación en la que las normas tradicionales han dejado de explicar la realidad, mientras no se han establecido aún otras normas nuevas. Crisis, por tanto, denota una situación en la que se ha dado rienda suelta a la ley natural y el crimen campa a sus anchas.

Del libro titulado Héroes. Asesinato masivo y suicidio. Autor: Franco “Bifo” Berardi.

Editado por Akal.


Las crisis del capitalismo-imperialismo llevan consigo el crimen como forma de salir de sus aprietos sociales y políticos, y con el crimen busca subir un escalón para imponer su orden con las nuevas características, criminales, normalizarlo. Esa es la manera en la que la gran burguesía busca imponerse: el crimen, siempre el crimen como raíz en la relación entre trabajo y capital. La normalización del crimen, lo vemos en las crisis del sistema explotador, nos indica constantemente quien tiene el poder.

El discurso de Pedro Sánchez sobre el/los crímenes que, bajo su responsabilidad y la del gobernante marroquí, se han cometido en Melilla, identifica a quien/quienes no deben salir impunes.

Éste personaje y su gobierno acoge a los fascistas-golpistas que han asesinado en Venezuela, el mismo personaje y gobierno que protege a los que, en su entorno, tienen la historia de los crímenes normalizados después de 1939, el mismo que se alía con la monarquía marroquí, su acompañante en los crímenes en la valla de Melilla, para entregarle el Sáhara bajo la guía estadounidense, guía que normaliza el crimen contra el Pueblo Palestino, el mismo personaje que habla con las mismas palabras que el fascista de vox, “el trabajo extraordinario que están haciendo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en la protección de nuestras fronteras, asalto violento y organizado por parte de mafias que trafican con seres humanos en un ataque a nuestro país, para repeler …”: 37 emigrantes muertos y no se pueden contar el gran número de heridos. La escena de muertos amontonados recuerda a los cuerpos de asesinados tirados como basura, amontonados también, en los campos de la muerte de los nazis. Espanta la falta de conciencia, la insensibilidad, el crimen normalizado, espanta Pedro Sánchez y todos los que repiten las mismas palabras, el nazismo normalizado, espanta el mismo personaje que se alía con el nazismo ucraniano para asesinar a la población de Donbass y Lugansk, el mismo personaje, los mismos personajes, que envía/n cientos de millones de euros en armamento para que continúe la guerra que tanto ansía la élite criminal de EEUU, los empresarios de las multinacionales de la guerra, esa élite que tiene como gerente a Biden, al que su servil Pedro Sánchez promete, sin contar con el pueblo, “aumentar la presencia de navíos yanquis en la base de Rota”, ese personaje y su gobierno y todos los que emplean sus mismas palabras, que ha dispuesto la ciudad de Madrid, en los mismos días en los que se cometían los crímenes de Melilla, para hospedar a los cabecillas que ansían la tercera guerra mundial y con Pedro Sánchez la están comenzando, todos bajo las siglas OTAN.

Los crímenes de Melilla presentados por Pedro Sánchez llevan consigo la forma de salir de sus aprietos sociales y políticos, subir un escalón, normalizarlos, que sirvan de aviso, que dejen claro que no les tiembla la mano si nos revolvemos contra la crisis que se agudizará al final del verano. Nos recordarán lo de Melilla cuando digan: “el trabajo extraordinario que están haciendo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”.

Repito las palabras del comienzo, palabras que explican lo cometido en la valla de Melilla, 37 asesinados e incontables heridos, vidas humanas inocentes, hambrientas, a las que se roba todo en África y se les niega el derecho más elemental, el derecho de vivir:

Las palabras crimen y crisis comparten la misma raíz etimológica. Ambas provienen de la palabra griega “krisis”, que significa “juicio, selección, separación”. Podemos definir crisis como una situación en la que las normas tradicionales han dejado de explicar la realidad, mientras no se han establecido aún otras normas nuevas. Crisis, por tanto, denota una situación en la que se ha dado rienda suelta a la ley natural y el crimen campa a sus anchas. Y yo añado, se normaliza con total impunidad, eso prueba que el crimen establece la salida, el crimen en Melilla como superación de la crisis, ... si el pueblo le deja.


 

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro de la Red en Defensa de la Humanidad (REDH). Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista e integrante de la Red de Artistas, Intelectuales y Comunicadores Solidarios con Nicaragua y el FSLN.

Su último libro: Palestina es Palestina

 

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