Amnistía Internacional (AI) es una organización, no sin cierto sesgo pro occidental que ha venido durante décadas recibiendo el favor de los grandes medios de comunicación y gobiernos del Norte desarrollado y rico en la denuncia de violaciones de derechos humanos, muchas veces coincidentes con las agendas de estos. Sin embargo, recientemente ha cometido un desliz que ha puesto en situación de conflicto esa relación sinérgica.

Si la geografía física, la disponibilidad de plantas y animales domesticables, y la pertenencia a la franja de clima templado en que estos pudieron expandirse a ambos lados de la Media Luna Fértil (Diamond, 2020) determinaron la superioridad de las sociedades europeas para colonizar buena parte del mundo, la geopolítica contemporánea está pasando a ser determinada por agentes que interactúan fuera del espacio físico y operan de manera intangible.

Junio de 2021: La Asamblea General de la ONU votó abrumadoramente contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba… La prensa internacional hablaba de ello y Anthony Blinken prometía revisar la política hacia la Isla, pero poco después la guerra psicológica a través de las redes digitales en combinación con los efectos de la tortura material a la que Washington somete al pueblo cubano y un pico pandémico desató una «protesta pacífica» con apedreamiento de hospitales, ataques a establecimientos comerciales y lanzamientos de cocteles molotov. De la revisión de la política estadounidense hacia Cuba no se habló más.

El 29 de junio de 2021 el Secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, fue entrevistado por la periodista Lucia Duraccio, del canal de televisión italiano RAI TG1, quien le preguntó a raíz el voto de condena por 189 países del bloqueo estadounidense contra Cuba, que acababa de suceder por 29a vez en la Asamblea General de la ONU, por qué la cercana isla seguía siendo el enemigo y si el diálogo iniciado por el expresidente Obama se había acabado para siempre.

Este sábado 14 de mayo de 2022 nos volvimos a encontrar, esta vez en la CUJAE, su Universidad, compañeros y amigos de Alejandro Herrera Agete. Hermano con virtudes excepcionales como estudiante, atleta, trabajador voluntario, machetero, líder estudiantil y dirigente profesional de la Unión de Jóvenes Comunistas y nuestro Partido, cuya voluntad de acero, sentido del ejemplo personal y actitud solidaria lo convirtieron en un ser muy querido por prácticamente todos los que estuvimos cerca de él.

Se ha hecho un lugar común decir que el actual Presidente estadounidense, Joe Biden, ha sido, con respecto a Cuba, el más leal de los trumpistas. Pero lo que nadie imaginó es que, con lo sucedido en las más recientes semanas, el veterano político Demócrata sobrepasaría en agresividad contra la Isla a su predecesor del Partido Republicano.

La única vez que conversé con Mario Benedetti, me preguntó por varios de sus amigos cubanos, pero fue inevitable detenernos en Ambrosio Fornet, le hablé con entusiasmo del honor de su amistad y del extraordinario colaborador que teníamos en él. Imborrables me quedaron grabadas las palabras admiradas del escritor uruguayo: «Pocho es muy inteligente». Cuando luego se lo relaté al elogiado, recuerdo que me dijo «Mario es muy generoso».

La Columna