Txomin Ziluaga Arrate* - Gara.- "La función principal del cerebro es hacer predicciones". Importante afirmación del científico Stephen Hawkins que da mucho que pensar en lo racional, en lo fundado y ajustado a razón y en la racionalidad de la adecuación del comportamiento entre medios y fines deseables en la vida.

El cerebro esta considerado como un órgano básico en sí mismo, en el que se asienta, fundamentalmente, la percepción, la inteligencia, el criterio, la imaginación... considerándose que sus funciones y capacidades actuales son emergentes y dialécticas en su interrelación con otros órganos a partir de sus facultades básicas, genéticas, fisiológicas, y sensoriales.


En él tenemos en juego cien mil millones de neuronas, sabiendo que cada una de ellas puede llegar a relacionarse con diez mil. Al igual en mujeres que en hombres, en personas negras, blancas o de color tierra, en el marco de los parámetros evaluados como normales en el tamaño y peso cerebral. En el parecer científico compartido, el proceso de lateralización cerebral o hemisférica se inicia en niñas y niños cinco días antes del parto. Interdisciplinarmente sigue avanzando el conocimiento de la estructura de funcionamiento del control cerebral sobre el conjunto de sus órganos, cortex cerebral, motor, visual, lóbulo central...

Siguiendo en el campo racional de Hawkins de que todo lo real es racional y todo lo racional es real, el hacer predicciones en nuestra vida ¿qué es, una importante función cerebral o es su principal función?

En los profundos mares de las predicciones inicialmente hemos de distinguir la entropía individual y la entropía social. La primera se basa en la lógica racional. Es creíble que naces, creces, te desarrollas y mueres. Las células que te dan la vida acaban en disfunciones que a pesar de las labores neguentrópicas ocasionan la muerte. Por el contrario la entropía social se fundamenta en las predicciones irracionales. Considera que la degeneración social ha sido, es y será inevitable, que el sentido de la vida es el de lucha y competencia, similar a una guerra continua de todos contra todos.

Hoy se comparte científicamente que el sol nació hace cinco mil millones de años tras el Big-Bang de hace trece mil setecientos millones, y que precisamente morirá dentro de otros cinco mil millones. Mientras, el planeta Tierra, ya con capacidad autodestructiva, vive sus propias contradicciones y dentro de él nosotros las nuestras entre lo racional-real de la dialéctica asentada en el sentido común básico y lo irracional-real del sistema capitalista, del machismo, del racismo y la desigualdad. Cabría preguntarse si la guerra de las galaxias fue una importante predicción terrorista colectiva, ideológica, política, militar y económico-social que, amenazando con el fin del planeta, concluyó temporalmente con la hegemonía unipolar de los Estados Unidos frente a la Unión Soviética, entre modelos alternativos de racionalidad, de sociedad, de vida y convivencia. O si es función principal de los cerebros ideológicos y políticos del sistema capitalista, de la extrema derecha conservadurista, hacer predicciones catastrofistas y terroristas en defensa de sus tesis irracionales, de sus poderes militares, económicos, mediáticos y de sus míticos estados.

Con cierta satisfacción podemos afirmar la existencia de una única naturaleza humana asentada en un igual diseño evolutivo de funcionamiento del sistema nervioso central, mismas o similares estructuras cerebrales, también de tracto vocal de fonación, audición y articulación de común proceso cognitivo potencial, de mente consciente e intencional que conjuntamente posibilitan la defensa racional y científica del principio de la unidad psíquica de la humanidad y de su igualdad especifica. Principio que nos posibilita compartir con otros seres humanos pensamientos y sentimientos y comprender las razones que pueden guiar el comportamiento de la mayoría de seres humanos que habitan el planeta Tierra.

La tarea más difícil queda pendiente, y no es ya la de hacer predicciones sobre nuestro particular existir o sobre cuestiones meteorológicas, sino la de convencer y vencer sobre la irracionalidad ideológica, política y económica dominante en la globalización del sistema capitalista actual, de su perversa escala de poderes, tergiversación de valores, del racismo, machismo y fascismo, de la explotación y opresión contra personas y pueblos y contra la propia naturaleza.

En uno de sus discursos, pronunciado en la Universidad de La Habana, Fidel Castro interrelaciona teoría y práctica; lógica, sentido común y dialéctica, racionalidad, realidad y consecuencia, para concluir afirmando: «Merece la pena haber nacido, merece la pena haber vivido». El Comandante hace y predice.

Si la función principal del cerebro es hacer predicciones, es condición necesaria que éstas sean lógicas y racionales. Y en ese sentido la revolución cubana abrió y abre camino hacia el buen tránsito futuro de la humanidad, como antes lo hicieron otras revoluciones y lo harán necesariamente las siguientes.

*Txomin Ziluaga Arrate es profesor de la Universidad del País Vasco y de la UNED

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