Elsa Claro - La Jiribilla.- Entre los estos y aquellos de la movida actualidad circuló una noticia sorprendente: George W. Bush emitió un decreto prohibiendo las torturas contra presuntos terroristas, los hasta aquí llamados combatientes enemigos, eufemismo para justificar que se les negara el uso del habeas corpus o cualquier otro mecanismo legal de defensa posterior a estos detenidos por concepto de la llamada lucha contra el terrorismo.
 
Rosa Miriam Elizalde - Juventud Rebelde.- El año pasado, la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que todos los prisioneros que se encontraban bajo la custodia de ese país debían ser tratados de acuerdo con la Convención de Ginebra y de facto prohibía «todo trato cruel, inhumano y degradante», una declaración rotunda e inequívoca contra los horrores de la cárcel de Abu Ghraib.

Duración: 9:40

Informativo encabezado por declaraciones del portavoz de las FARC (Colombia)

Duración: 9:48

Telesur, la nueva televisión del Sur, nace como alternativa al “latifundio mediático” en América Latina

Fidel Castro.- Algo mencioné sobre el tema y cité un ejemplo en mi última reflexión, "Bush, la Salud y la Educación", que dediqué a los niños. En esta, dirigida a la primera graduación de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), abordaré un poco más a fondo el espinoso asunto.

Ellos fueron los pioneros, de los que tanto aprendí sobre la inteligencia y los valores de nuestros jóvenes cuando se cultivan con esmero. Mucho aprendí también del excelente cuerpo de profesores, gran parte de los cuales estudió en la Ciudad Universitaria "José Antonio Echeverría" (CUJAE).

Carlos Tena - inSurGente.- “El Jefe del Ejecutivo de su nada graciosa majestad Juan Carlos I de España, José Luís Rodríguez Zapatero, acaba de remodelar su tambaleante gobierno, nombrando para algunas de las carteras más delicadas (en lo que se refiere al desarrollo de la inteligencia y el cultivo del espíritu) a personas de talante mesurado, como César Antonio Molina (A Coruña, 1952), periodista, poeta y escritor gallego, con el que tuve el placer de coincidir en la década de los noventa, cuando el que firma ejercía sin emolumento alguno como miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes de Madrid, y el mentado intelectual era director de la citada entidad…”

 

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