M. H. Lagarde - CubaSí.- Como escribió en una columna del periodico Granma el amigo y escritor Antonio Rodríguez Salvador, "Los falsos profetas del coronavirus" son expertos en "ponerse ropaje samaritano, venderse como los más preocupados por el pueblo y hacer campañas para que esas medidas sean aplicadas de inmediato, cuando aún no es posible hacerlo". 


Después de intentar presionar al Gobierno para que llevara a cabo un confinamiento anticipado que paralizaría el país en medio de la hecatombe del coronavirus, los mercenarios de las redes ya han anunciado su próxima "humanitaria" campaña en Twitter: pedirle a la empresa de comunicaciones cubana, ETECSA,  que baje los precios de internet para que los cubanos, en esta terrible circunstancia, puedan comunicarse con sus familiares y amigos en el exterior.

La campañita, por cierto, no tiene nada de novedosa. En junio del año pasado ocurrieron varios tuitazos con la misma intención, aunque entonces los cubanos no "iban a morir en masa", víctimas de una epidemia mundial, y por tanto, no tenían por qué despedirse de nadie. 

La maniobra entonces estuvo encabezada por los mismos hipócritas samaritanos de hoy. En un artículo publicado en este mismo portal apuntamos entonces: "Como ha sucedido en otras ocasiones, el tuitazo para reclamar el descenso de precios de ETECSA fue convocado por mercenarios al estilo de Yoani Sánchez en quienes el Gobierno de Estados Unidos, desde los tiempos del Plan Bush hasta hoy, ha gastado millones de dólares para convertirlos en supuestos líderes de opinión a su servicio en las redes sociales".

El fin de entonces, como el de ahora, es el mismo: manipular descaradamente una de las principales demandas de la población que el Gobierno, por razones económicas, no puede sastisfacer en su totalidad, en primer lugar, por el férreo bloqueo que nos imponen los mismos que sufragan sus "humanitarias" acciones.

En más de una ocasión, los funcionarios del Ministerio de Comunicaciones le han explicado a la opinión pública que el aumento de la conexión a internet en la Isla depende de costosas inversiones y que los precios de la misma funcionan como un regulador de la saturación comunicativa. 

No es secreto para nadie que, en medio de la pandemia del coronavirus, hasta grandes empresas de la web como Facebook y Youtube han tenido que bajar la calidad de sus videos para poder continuar ofreciendo sus servicios en la confinada Europa.

Si se rebajaran los precios en Cuba ahora, o se pusiera el acceso a internet libre, simplemente sería imposible comunicarse, ocasión que los "buenos" mercenarios utilizarían —¿alguien lo duda?— para una nueva campañita de protesta porque el Gobierno dejó incomunicado al pueblo, nada menos que en medio del holocausto del coronavirus.

La petición de rebajar los precios coincide, curiosamente, con los llamados a "suspender los viajes a Cuba", "parones", y de "no enviar recargas", que desde hace meses pregonan en Miami los nuevos payasos del terrorismo mediático disfrazados de influencers.

La hipocresía de estos oportunistas de las redes es más que evidente. Llama, sin dudas, la atención que, en sus ruegos por salvar vidas a través del confinamiento, estos "patriotas" solo se acordaran de los cubanos en la Isla y no de los cubanos residentes en la Florida, donde la cifra de muertos alcanzaba ayer el número de 18.

Una muestra de patriotismo verdadero y de credibilidad la darán el día que se les ocurra realizar un tuitazo contra la pandemia genocida que desde hace 60 años azota a sus tan "amados" coterráneos.

Opinión
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