Abner Barrera Rivera - Cubainformación.- En 1970 el poeta Ernesto Cardenal visitó por primera vez la Mayor de las Antillas, resultado de ese viaje fue su libro En Cuba, en el que entre muchas y variadas anotaciones registra lo siguiente: “Lo que dijo Arguedas cuando vino a Cuba: que aquí había empezado la era vallejiana de América (el hombre nuevo, y el hombre hermano del hombre)” (p. 39). José María Arguedas, escritor y antropólogo peruano, viajó por primera vez a la Isla en 1968, había sido invitado en varias ocasiones a participar como jurado del premio Casa de la Américas en el género novela, pero no había podido ir porque la situación de Perú frente a la Revolución cubana le impedía viajar debido a su cargo de funcionario público. En carta dirigida a Haydee Santamaría (presidenta de Casa de las Américas) el 2 de diciembre de 1962, explica: “el Gobierno anterior dictó una medida drástica prohibiendo el reingreso al país a quienes hubieran viajado a los países socialistas”.


La cita que Cardenal consigna de Arguedas y las dificultades de éste para llegar a La Habana, resumen el impacto que tuvo y sigue teniendo la Revolución cubana en la historia política de América Latina y en otras tierras del mundo, además del bloqueo impuesto por el imperialismo contra ese pueblo rebelde que rebosa de dignidad.

A propósito del 13 de agosto, fecha histórica para el pueblo cubano, por el natalicio de Fidel, hijo preclaro de Martí, que encabezó el Ejército Rebelde y derrotó a una de las dictaduras más sangrientas de América Latina sostenida por el imperialismo, para luego iniciar la construcción de una revolución, que en 1968 Arguedas conoció como la materialización de la fraternidad de los humanos. Casi veinte años después, en 1987, Fidel en dialogo con el periodista italiano Gianni Mina, le explicaba cuál cree que debe ser el futuro de la humanidad: “Creo que esas son las ideas del futuro, ¿el futuro cuál va a ser el capitalismo? El capitalismo es una selva, es el hombre enemigo del hombre, el hombre saqueando al hombre, el hombre contra el hombre; y algún día el hombre tiene que vivir como una familia, algún día el hombre tiene que vivir como hermano, y solo un régimen social diferente y no éste, un régimen superior a este puede dar lugar a que la humanidad sea alguna vez una sola familia”.

Hoy abundan los datos científicos en cualquiera de las áreas del conocimiento respecto a la explotación y empobrecimiento de los seres humanos, y los desastres ambientales, morales y éticos ocasionados por el capitalismo (y déjense de ilusiones quienes creen que es viable un capitalismo con rostro humano); sin embargo, la receta para salir de este pantano de muerte a donde el mundo ha sido inducido por el capitalismo, sigue siendo más capitalismo.

En la actual situación que vive la humanidad, ¿qué es lo que ha ofrecido el capitalismo para enfrentar a la pandemia del COVID-19? En América Latina y en otras partes del mundo ha facilitado la aceleración de la muerte de los más pobres, la mercantilización de las medicinas, los seguros sociales médicos abandonados, la privatización de la salud (sólo son atendidos quienes pueden pagar), la elección de quién vive (los que tienen dinero) y quién muere (los desempleados, excluidos y pobres). Dice Iroel Sánchez que “el capitalismo convierte en mercancía todo lo que toca, desde el sexo hasta la muerte.” En este continente americano son conocidos los países donde flamea la bandera de los “éxitos” del capitalismo, que, a pesar de que ocultan los números, las cifras de las personas contagiadas y fallecidas son enormes. En este mundo capitalista no hay lugar para “el hombre hermano del hombre” como deseó Vallejo y Arguedas.

En el libro Cien horas con Fidel (2006) en el último capítulo “Después de Fidel, ¿qué?”, Ignacio Ramonet señala que el comandante le dijo: “Fíjese en lo que le voy a decir: vendrán más personas a ver el desarrollo social de este país, los logros sociales de este país, que a las playas de Cuba” (p. 691). Si todavía hay gente que no ha logrado vivenciar el vaticinio de Fidel, es porque el bloqueo se los impide. Cuba enfrenta hoy uno de los peores periodos de su historia; ha sido acosada, acorralada, perseguida y arrinconada financiera, económica y comercialmente. Pero resiste, y no solo eso, sino que extiende su mano a los más necesitados; ha llevado ese desarrollo social del que habla Fidel a varios países del mundo. No hace muchas semanas, eran 35 los países (algunos del Primer Mundo) organizados en 42 brigadas que recibían la colaboración cubana en los esfuerzos contra la Covid-19. Cuba envió a más de dos mil 600 integrantes del contingente internacionalista Henry Reeve, especializado en situaciones de desastre y graves epidemias. Se sumaron así a los más de 28 mil profesionales de la salud que se encontraban en 59 naciones antes de la aparición, a finales de 2019 del virus SARS CoV-2. Son hombres y mujeres que no practican la compasión sino la solidaridad.

Una vez le pidieron a Fidel que respondiera brevemente, en qué se diferenciaba el capitalismo del socialismo; sagaz y brillante como siempre, el comandante que nace todos los días entre su pueblo y en todo lugar donde se lucha por la justicia, respondió: el capitalismo es como un prostíbulo y el socialismo como un círculo infantil.

M.Sc. Abner Barrera Rivera

Profesor Universitario

Costa Rica

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