Estamos inmersos en otro tiempo. Si algunos pensadores definieron la explosión del IV reactor de la Central electronuclear de Chernobyl y el casi simultaneo colapso de la URSS como la entrada al siglo XXI,  la Covid 19 nos está anunciando también la entrada a otro tiempo, aun sin definiciones de consenso, pero sin dudas de sucesos que marcan un antes y un después. Y lo que parecía viejo, pasado de moda, innecesario para algunos y para otros fashion, parte del espectáculo de la seducción de la llamada sociedad red, nos asalta de pronto como memoria y herramienta de más que un espacio común llamado humanidad¡Bienvenida nuevamente la utopía!


“Yvymaraney”: el regreso de la utopía

Maribel Acosta Damas - Cubainformación / Cuba en Resumen.- Estamos inmersos en otro tiempo. Si algunos pensadores definieron la explosión del IV reactor de la Central electronuclear de Chernobyl y el casi simultaneo colapso de la URSS como la entrada al siglo XXI,  la Covid 19 nos está anunciando también la entrada a otro tiempo, aun sin definiciones de consenso, pero sin dudas de sucesos que marcan un antes y un después. Y lo que parecía viejo, pasado de moda, innecesario para algunos y para otros fashion, parte del espectáculo de la seducción de la llamada sociedad red, nos asalta de pronto como memoria y herramienta de más que un espacio común llamado humanidad¡Bienvenida nuevamente la utopía!

Con ella, la leyenda guaraní de “la tierra sin males” o “yvymaraney”, un lugar donde las flechas vuelan, los frutos caen de los árboles y es posible vivir como hermanos. Así, en grandes peregrinaciones que se prolongaron de generación en generación, ellos marchaban al este, guiados por los karai, en busca del “yvymaraney”.

Un día de los 2000 el pensador paraguayo Ticio Escobar, nos hablaba en La Habana de su irrenunciable certeza de la necesidad de recuperación de la utopía “deconstruyéndola en el sentido de volver, no tanto a una promesa de un mundo realizable, como a recuperar el sentido etimológico del no-lugar, de umbral de aspiraciones, de sitio del deseo, que se convierta en el espacio donde el hombre coloque sus construcciones, sus demandas, apuntalando sus sueños, haciéndolos sin un sentido mesiánico.”  Y en esas convicciones, Ticio Escobar se defiende de lo que él llama el mundo en clave de mercado, que ha tratado de uniformar los sueños y convertirlos en registro de una productividad meramente medible en términos de renta-beneficio.  Por ello ratifica la conservación de ese espacio utópico, de no-lugar, como posibilidad humana de la cultura sin dogmas y marcado por una sensibilidad y una poesía. “Es la poesía la que marca fuertemente el lugar de la falta, y que espera ser dicha.”

Recuerda el intelectual latinoamericano: “Los guaraníes, indígenas que habitan mi país, tienen un nombre para esa utopía: 'yvymaraney', que quiere decir tierra sin mal. Para ellos es un horizonte en el sentido que le da Eduardo Galeano, que es aquel lugar que nunca termina, que se aleja mientras uno va acercándose y que mantiene vivas las ganas.”

Este espacio defendible hoy más que nunca ha dado en llamarse el espacio de la utopía, de la poesía que lo atraviesa. Escobar considera que el pensamiento positivista de las ciencias de los años 60-70 del siglo pasado, ha parido un pensamiento que escapa al símbolo/mercado, que no puede ser dicho a la manera de la industria  del entretenimiento. Y mira esos espacios  comoaquellos que resguarda el arte hoy y que alimentan grandemente la sensibilidad contemporánea. “Distingo hoy un pensamiento de izquierda precisamente por la sensibilidad.”

Estos son algunos fragmentos de ese diálogo que parece también para este tiempo de ahora mismo, de recuperación de la utopía:

Periodista: ¿Cómo calificaría la posmodernidad de la América Latina de hoy?

Ticio Escobar: Quizá la modernidad lo que pretendía era hacer cumplir ese lugar y, los grandes dogmas, los sistemas más jerárquicos, pretenden traer el paraíso a la tierra, y eso es imposible. Creo que los pueblos más ricos son aquellos que mantienen abiertas una posibilidad de seguir construyendo y  apostando, lo cual es hoy el sentido más rico de la utopía.

Periodista: ¿Y cómo considera que pueda darse la inserción de América Latina en la llamada Aldea global, la Sociedad en Red, como la ha bautizado Manuel Castells, a partir del desarrollo y expansión de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones?

Ticio Escobar: Pienso que América Latina tiene un lugar bastante propio. El paisaje global ha homogeneizado mucho una situación que nosotros identificamos geográficamente o cartográficamente como América Latina, pero cuando hablo de un pensamiento latinoamericano, pienso en un pensamiento alternativo, de resistencia, que confronta o vincula el pensamiento indígena con el popular y el más erudito de izquierda.En ese sentido sí pienso que puede hablarse de un pensamiento latinoamericano, de una producción hecha en nuestra región, que constituyen justamente momentos de aperturas, de asumir su enorme diversidad y de su monumental posibilidad de reimaginar. La imaginación es fundamental hoy.

Periodista: ¿Tomando en cuenta el papel que la globalización capitalista ha dado  a la imagen visual, qué lugar le otorgaría usted para construir la realidad latinoamericana desde sí misma?

Ticio Escobar: Considero que hay una lucha muy fuerte por la imagen en este momento, porque la imagen ha sido prácticamente cooptada por el mercado, ha sido convertida en mercancía. Sin embargo, existe desde  América Latina —pero no solo en ella—, un pensamiento crítico que deviene utilizar la imagen, justamente, para descentrar un modelo simbólico sumiso de la realidad y abrir espacios de disenso, abrir espacios de la pregunta, abrir espacios a la inquietud, a la angustia incluso, que está dado por la imagen.

 A pesar de que la imagen es un instrumento fundamental del mercado, nosotros reivindicamos la imagen como un arma de combate, porque es precisamente lo que permite hacer zozobrar lo simbólico hablando en el sentido lacaniano, como el pensamiento del lenguaje oligocultural establecido y abrir zonas de imposibilidad, de ficción, de posibilidad y —vuelvo de nuevo— de utopía.

Periodista: ¿Qué contribuciones podría ofrecer hoy Cuba en este concierto latinoamericano tan peculiar?

Ticio Escobar: Cuba es una reserva muy fuerte de dignidad y de creación. Extrañamente ha logrado crear un sistema ordenado, un sistema sustentable, con muchas dificultades. No idealizo Cuba para nada, aunque la ame profundamente. Conozco sus dificultades y sus riesgos, pero sé que ha imaginado un sistema paralelo al gran sistema hegemónico, y eso es para nosotros una fuerte reserva de sentido.

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