Denis Togatyuk - La Última Hora.- el bloqueo ha sido un acto de guerra brutal fortalecido durante los últimos cuatro años. «Ha sido brutal el asalto a la economía cubana que el Gobierno norteamericano ha implementado en estos años», dijo.


DR: El tema de las protestas, ¿Cómo ha sido su experiencia personas estos últimos días? ¿Qué ha visto en las calles de La Habana o de otras ciudades?

RG: Como cualquier ciudadano o como la inmensa mayoría de los ciudadanos de Cuba, yo el pasado domingo (11 de julio) desperté, empecé a hacer mi vida normal, la vida de domingo bajo la pandemia, que no tiene mucho de normal que digamos, y de pronto empezaron a aparecer en las redes sociales las informaciones, primero sobre lo que estaba sucediendo en San Antonio, la presencia del presidente allí luego, y poco a poco empezaron a aparecer, sobre todo desde sitios en Miami, informaciones y videos jubilosos sobre los hechos que se estaban produciendo en otros lugares del país.

Yo seguí haciendo mis actividades en la casa, hasta que me di cuenta un poco más tarde que era algo más serio, ahí me conecté con algunos compañeros, empecé a hacer algunas llamadas para ver qué era lo que estaba sucediendo, y ya en la tarde, tarde noche, acudí a dos lugares en los que se habían producido protestas. Fui a Diez de Octubre, en el momento en el que fui todavía se estaba desarrollando la protesta y estaba prácticamente terminando, se veían los estragos, los resultados de los enfrentamientos de algunas personas violentas con las autoridades, y luego fui a la calle Zanja donde también había ocurrido algo, pero en mucha menor medida, y ahí fue donde pude empezar a observar de primera mano lo que había pasado.

Luego, me empezaron a llegar las informaciones, hasta el próximo día, hasta el lunes, creo que el lunes todavía hubo alguna que otra protesta, y sobre todo una mezcla de falsedades, muchas falsedades, muchas mentiras, muchos videos, todos sabemos ya que se utilizaron hasta imágenes de Buenos Aires, de Alejandría, de Venezuela, de otros lugares, para crear la impresión de que Cuba estaba sumergida en el caos, y de que finalmente el Gobierno cubano había colapsado.

Todo el mundo sabe que eso es mentira, en Cuba por supuesto, los que estamos aquí siempre lo supimos, pero supongo que habrá hecho su efecto en algunas personas que están afuera, que no conocen la realidad cubana, que no la pueden vivir, y supongo también que, sobre todo, algunas exageraciones en relación con la supuesta represión a manifestantes pacíficos habrán hecho su mella en algunas personas que no están bien informadas.

DR: ¿Cómo ha sido todo el proceso de las contra movilizaciones para respaldar el proceso de la Revolución en Cuba?

RG: No voy a negar que lo que sucedió el domingo nos sorprendió, nosotros no estamos acostumbrados a ver eventos como esos en nuestro país, sobre todo, no estamos acostumbrados a ver ese nivel de violencia. Yo voy a aclarar que no todo el que se manifestó fue una persona violenta, yo creo que hubo lugares en que algunas personas insatisfechas salieron, algunos inclusive con reclamos y preocupaciones genuinas que nos han sido impuestas por años desde los Estados Unidos en gran medida, pero el nivel de violencia que se vivió el domingo es raro, no es costumbre en Cuba.

Pienso que es algo que nosotros, por supuesto, tenemos que mirar de frente, hacer los análisis correspondientes, y tomar las medidas sociales, políticas, y también en términos del orden público que haya que tomar. Esto, por supuesto, provocó el rechazo de las personas que no estamos acostumbrados a eso, que no lo queremos, que no queremos ver un país así, y las manifestaciones que se han ido organizando por parte de las comunidades, centros de trabajo, sindicatos, en fin, todo el que ha podido manifestarse para salir a la calle y también demostrar que queremos construir un país pacífico, que no queremos esos niveles de violencia en la calle, y para demostrar que hay una mayoría del pueblo cubano que sigue apoyando a este país, a la revolución, al Gobierno y que estamos, sobre todo, conscientes de que más allá de la legitimidad de los reclamos de algunas personas, todo esto es parte de una arremetida contra el país, es parte de otro episodio que fue bien planeado, planificado, a través del uso de las redes sociales, y que vamos a defender a este Gobierno, nuestra soberanía, nuestra independencia y vamos a seguir resistiendo.

Yo pienso que si algo en común tienen las personas que salieron a manifestarse es que yo pienso que se rindieron, esa es la verdad, y esto no lo tomo como una ofensa, yo no creo que todo mundo necesariamente tenga que tener el mismo nivel de resistencia. Nosotros estamos como país, como pueblo, como comunidad, como población, sometidos a una política genocida de sesenta años, cuyo propósito expreso, escrito por quienes la diseñaron, es precisamente rendirnos por hambre, por desesperación, por necesidades, y bueno hay personas que se rinden.

Dentro de esas personas que deciden ceder, que deciden culpar al Gobierno cubano de todo eso hay personas que no son delincuentes, y creo que los elementos delincuenciales azuzados por la campaña tremenda en las redes sociales hicieron de esas manifestaciones lo que hemos visto en estos días, y creo que el derecho de nosotros, como la parte de la población que no se ha rendido y que conserva una postura digna frente a esta política criminal, genocida del imperialismo norteamericano, hemos salido a la calle a manifestarnos a favor de este proceso y en contra de la política que trata de asfixiarnos desde hace sesenta años.

DR: Hay muchas comparaciones entre esas protestas de ahora y las de 1994, las llamadas «El Maleconazo». ¿Qué piensa usted sobre estas comparaciones?

RG: Hay muchos puntos de contacto, el principal, el hilo conductor de ambas situaciones, el telón de fondo, es el bloqueo norteamericano contra Cuba, que ha precisamente perseguido el propósito de sembrar desesperación dentro del pueblo cubano para que se desencante y culpe al Gobierno de sus problemas económicos, de sus limitaciones materiales, y ese telón de fondo es muy común, es parte de una política sistemática, que ha persistido durante sesenta años, y pasa por la crisis del año 94 y por esta que estamos enfrentando ahora.

Hay otro punto en común, creo que en ambos casos se impulsó desde el exterior el levantamiento de las personas, y en el caso del año 94 se utilizó el tema migratorio para que algunas personas desesperadas se lanzaran a las calles y, en este caso, se ha utilizado, pienso que de una manera muy perversa, la situación concreta provocada por la COVID, que se ha unido a un arreciamiento de la política criminal de Estados Unidos contra Cuba, impuesta por el presidente (Donald) Trump y continuada por el presidente (Joe) Biden.

Pienso que en ese caso hay puntos de coincidencia, en que esos dos elementos han estado detrás del impulso a las protestas y a lo que sucedió. No se puede negar esos puntos de contacto entre ambas situaciones, pienso que la política del imperio norteamericano hacia Cuba seguirá siendo impulsar estos eventos, no cambiará mientras ellos consideren que pueden provocar esa desesperación en el pueblo cubano, y hay momentos, como aquel y como este, en los que confluyen varias circunstancias que incrementan las limitaciones materiales de ese pueblo y en los que parte de esa población, desesperadamente en algunos casos, en otros casos por designios políticos, maliciosos, inclusive a veces delincuenciales, terminan por tomar esas posiciones y lanzarse a las calles.

DR: ¿Usted ha visto durante los últimos años los signos de la preparación de esta campaña de noticias falsas, de difamación contra el Gobierno cubano a través del uso de las plataformas de redes sociales?

RG: Sí, desde luego. El Gobierno norteamericano siempre ha tratado de utilizar los medios de comunicación para influenciar a la población cubana para incitar aquí a la insurrección, a la ilegalidad, a la violencia. No podemos olvidar que desde el presidente (Ronald) Reagan fue creada Radio Martí, anteriormente estaba Radio Ciudad que estaba al lado de las Américas, siempre hubo un interés del Gobierno norteamericano para utilizar las comunicaciones para avasallar a Cuba como parte de esa guerra, el componente psicológico de una guerra que no tiene nada de psicológico, una guerra de desgaste, de agresión, de bloqueo, de genocidio contra Cuba, y el elemento psicológico siempre ha tenido en las comunicaciones un ingrediente que ha variado con los años, en los años sesenta era el radio, las distintas emisoras que ellos usaron en aquella época, luego vino ya Radio Martí, una emisora oficial del Gobierno norteamericano para influir sobre los cubanos, allí se unió TV Martí, que nunca se vio en Cuba pero la incorporaron, creo que todavía traen algunas personas por allá para que sigan trabajando en una emisora que nadie ve, y recientemente las redes sociales se han incorporado a esta guerra, todos sabemos que el Gobierno norteamericano subsidia muchas de estas redes sociales, dedica bastantes fondos a todo este entramado de guerra psicológica que, a través de las redes sociales se ha dejado caer sobre Cuba, y es un trabajo muy persistente, sistemático, metódico, científicamente calculado que termina haciendo impacto en algunas personas y ha sido un elemento muy importante en esta campaña.

Esta campaña, o este uso de las redes sociales, se ejerce en dos direcciones, una es la que apunta a quitar los ánimos en Cuba, a confundir a algunos cubanos, a incitarnos a la violencia, a hacernos creer y racionalizar la teoría de que el embargo no existe, de que no hay bloqueo, que la culpa de todo es del Gobierno cubano, pero no podemos olvidar también que en otra dirección apunta a engañar al resto del planeta, al resto del mundo, a que la gente reciba noticias falsas de Cuba, a manifestar cualquier problema que ocurre en Cuba y con ello justificar los reclamos de la «intervención humanitaria», que muchos de los peores voceros de la contrarrevolución cubana hacen al Gobierno norteamericano con la esperanza de que el Ejército de ese país termine por devolverle sus privilegios en Cuba.

En ambos casos, pienso que es un uso criminal de un instrumento tecnológico que en otras circunstancias debería servir para acercar a las personas, para sembrar la paz, para que conociéramos más y para que fuéramos un poco más seres humanos y menos animales, pero obviamente esto no es un interés de quienes desean reconquistar a Cuba y es un fenómeno que tenemos que seguir enfrentado y dar la batalla.

Pregunta de la audiencia: ¿Es posible hacer algo desde afuera ante estos hechos de desestabilización? ¿Qué pueden hacer quienes se solidarizan con la Revolución cubana?

RG: Pienso que es importante que las personas traten de conocer sobre Cuba de los cubanos que estamos aquí, que no se dejen influenciar por todas las campañas, las barbaridades, las mentiras, la desinformación que, tanto a través de las redes sociales como de los medios desinformativos hegemónicos, se divulgan por todo el mundo y que traten de mantenerse informados y de multiplicar esa información hacia sus amigos, sus conocidos, y que traten de concitar la solidaridad alrededor del mundo a favor del pueblo cubano y en contra de la política criminal del Gobierno norteamericano.

No tengamos duda, no nos engañemos, ellos quieren convertir a cuba en una Siria, en un Irak, para después venir con todos estos procesos que conocemos en los que el capital regresa y supuestamente reconstruye el país que ya destruyeron y hacen los grandes negocios que hacen en todos lados cuando llegan con sus intervenciones humanitarias, a favor de la democracia, etc.

Yo creo que es importante que cualquier persona decente, no estoy hablando ya de la izquierda, tal y como ocurrió con el caso de los cinco, que se acerque al tema de Cuba que trate de informarse, que no se deje engañar, que busque la información real de lo que está pasando y que trate de divulgar esa información y utilizarla para exigir el cese del bloqueo criminal que castiga duramente al pueblo cubano y el cese de la política criminal de los Estados Unidos hacia Cuba que apunta a crear un fenómeno como el de Siria, o como el de Irak, o como el de Libia, en el Caribe.

DR: ¿Cuáles han sido los efectos más duros del bloqueo que usted ha observado en la isla durante este último año?

RG: El bloqueo ha sido un acto de guerra brutal fortalecido durante los últimos cuatro años por la administración de Trump, y el asalto a la economía cubana ha sido bestial. Aun antes de que llegara la pandemia debemos repasar algunas cosas que se hicieron contra Cuba, y voy a poner unos ejemplos. Imagínese que con la connivencia de la derecha latinoamericana, específicamente de los presidentes de Brasil y Ecuador, los programas médicos que permitían el ingreso a Cuba de varios miles de millones de dólares al año fueron desmantelados, eso fue un golpe al corazón de la economía cubana brutal, que ya de por sí empezó a infringir un daño serio a la economía cubana, luego se siguieron tomando medidas contra las remesas familiares, el gobierno de Donald Trump, que habla mucho de los derechos humanos tanto como lo hace el del señor Biden y todos los que han pasado por ahí, agredió a la familia cubana y cortó las remesas de los familiares a sus familias en Cuba,  infringiendo otro golpe al corazón de la economía familiar de Cuba.

Luego, los viajes de los cubanos a Cuba fueron reducidos drásticamente, infringiendo otro golpe más a la economía de Cuba, y a esto se sumó luego el tema de la pandemia. Vamos a recordar que la economía de Cuba luego de estos otros golpes a los que he hecho referencia contaba para seguirse desarrollando con el turismo, la pandemia prácticamente ha paralizado la industria turística del país y hemos tenido que prescindir de ese ingreso que es el que permite el desarrollo de la vida normal en Cuba, yo pienso que esto es suficiente para que los oyentes que están escuchando el programa entiendan lo que ha sufrido Cuba en estos últimos cuatro años.

En esas condiciones ellos han incrementado su campaña de desinformación, su guerra psicológica contra Cuba y siempre con la línea del mensaje de que la culpa es de la ineficiencia del Gobierno cubano, que hay que reclamarle al Gobierno cubano, que al Gobierno cubano no le importan sus ciudadanos y el resultado ha sido que algunas personas han llegado a desesperarse y han perdido las perspectivas en términos de cuál es el impacto real que han tenido estas medidas sobre Cuba.

Yo no sé la cifra exacta, pero podemos hablar de varios miles de millones de dólares que han dejado de entrar a Cuba en estos últimos años, y el resultado han sido las limitaciones, los sufrimientos y todo lo que en relación con la economía se ha sentido.

En esas condiciones, el Gobierno ha tenido que lidiar con la pandemia, en esa campaña que también requiere millones de dólares, y los recursos sencillamente no alcanzan para todo, yo no quisiera hacer una comparación con otros Gobiernos como el de Leningrado, pero en las condiciones que estamos viviendo nosotros en este momento se parece bastante, sería mucho pedir ya, mucho exigir por parte de la gente de Miami que se nos aplicará un bloqueo como aquel, pero a veces hay que hacer comparaciones, y ha sido brutal el asalto a la economía cubana que el Gobierno norteamericano ha implementado en estos años y al que se suma la campaña de guerra psicológica que ha dado como resultado lo que sucedió el pasado domingo.

Se supone que, si viviéramos en un mundo medianamente justo, este señor Donald Trump estaría preso por genocidio y el señor Biden estaría empezando a ser procesado. Esa es la realidad que estamos viviendo en Cuba, es un genocidio impuesto por la potencia política, económica y militar más grande de la historia humana contra un país que no es una amenaza, que no ha aplicado ninguna política que los agreda a ellos, y que es un país de once millones de habitantes que lo único que sabe darle al resto del mundo es solidaridad, amor, paz y, sin embargo, estos vecinos todopoderosos se han decido a cometer un genocidio contra nosotros, a echarnos a pelear los unos con los otros y siguen soñando con aquello que se escribió en los años ochenta que a través el hambre, la desesperación, y la reducción de los ingresos los cubanos terminarán desesperados y se arrodillarán ante el Gobierno de los Estados Unidos.

DR: Usted como ex preso político de EE. UU., ¿Qué diría a estas personas que dicen que Cuba es una dictadura o un régimen totalitario?

RG: Pienso que la represión al interior de la sociedad norteamericana está a la vista de todo el mundo, a mí realmente me maravilla cuando algunas personas aceptan lecciones de derechos humanos, del imperio de la ley, del derecho del Gobierno norteamericano.

El Gobierno norteamericano es un Gobierno represivo en su incepción, y eso no ha cambiado y lo sigue siendo, y eso para no hablar del resto del planeta. El Gobierno norteamericano se considera con el derecho de decidir que cada país tiene que hacer lo que a ellos le conviene y, de lo contrario, tiene que atenerse a las consecuencias.

El rastro de muerte que ha dejado en las últimas décadas alrededor de todo el mundo porque sencillamente un Gobierno decidió no hacer lo que el conviene al capital norteamericano es espantoso, y eso es lo que están buscando en Cuba, o sea hablar de represión a nombre del Gobierno de los EE. UU. es una muestra del cinismo más descarado y pienso que tiene mucho que ver con la experiencia que nosotros vivimos, sobre todo, en el proceso legal al que se nos sometió.

Nosotros pasamos por un juicio, que si algún día se estudia, o se revisan los anales de la historia jurídica norteamericana estaría en los primeros planos en términos del cinismo, del uso de la mentira, por parte de un Gobierno que se considera el árbitro de los derechos humanos en el planeta, de la legalidad. Nosotros vimos cosas en ese juicio que no se ven ni en las películas, nosotros vimos a los fiscales mentir descaradamente, poner descaradamente a mentir a personas en el estrado sabiendo que todo el mundo sabía que era mentira, sabiendo ellos con una confianza tremenda y con razón en el que el jurado se iba a creer todas esas mentiras, nosotros vimos a los fiscales chantajear testigos, amenazarlos con procesarlos si testificaban, testigos que nosotros llevamos al juicio por la defensa, testigos a los que según nuestro derecho a la defensa nosotros le pusimos citaciones judiciales y no pudieron testificar porque el fiscal se paró con tremenda tranquilidad y dijo que si esa persona testificaba lo procesaba, y no sucedió nada.

Nosotros vimos en el juicio a los fiscales amenazar a un general norteamericano con quitarle la pensión si testificaba a favor de la defensa, nosotros vimos toda clase de violaciones, de burla al debido proceso en ese juicio, cosas que son hasta difíciles de creer, y que no tienen nada que ver con lo que vemos en las películas donde el acusado tiene todo el derecho a defenderse, etc.

Realmente, creo que el juicio a nosotros nos enseñó a entender mejor por qué un individuo como Joe Biden, que se pinta, se presenta o se vende como liberal, moderado, puede pararse y mirar de frente a una cámara hoy y decir que no va a abrir las remesas familiares porque el Gobierno cubano se las va a apropiar, o como después puede pararse ante una cámara y ofrecernos a nosotros ahora de pronto vacunas, pero que tiene que venir el organismo internacional a distribuirlas en Cuba porque el Gobierno cubano, que es el único en América Latina que ha creado una vacuna, supuestamente no se las va a distribuir, a  aplicar a su población, hay que ser cínico, hay que ser hipócrita para decir eso después de que se nos está aplicando esta política genocida. Y, sin embargo, este señor lo hace, yo no sé si es abogado, es probable también que sea abogado, pienso que ha aprendido del cinismo que adorna a quienes representan a ese Gobierno imperialista, criminal, genocida, y bueno esa experiencia a nosotros como presos políticos, por supuesto, nos marcó y nos enseñó muy rápido a poder identificar a estas personas.

La mayoría del pueblo cubano sigue defendiendo a esta revolución, pienso que es un problema de principios y de dignidad humana, no hay ninguna razón para que nos dejemos arrodillar por una política criminal, genocida, de sesenta años, y vamos a seguir defendiendo esta revolución y habrá que mirarnos por dentro, rectificar lo que haya que rectificar, pero no creo que sea digno de nuestra historia, de nuestros mártires, de los principios que han inspirado esta revolución, que nos rindamos ante un imperio porque quiera matarnos de hambre, porque quiera cometer un genocidio contra nosotros, y tendremos que buscar las soluciones dentro de nosotros mismos pero la rendición no es una opción para nosotros.

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